Mientras sus hijos de dos y cuatro años observaban desde el patio, Abelino y Tamara cargaban hoy los muebles de su casa en una furgoneta. "Nosotros nos marchamos ya, no quiero que mis hijos vean como viene a mi casa la Policía", decía esta mañana Tamara, de 20 años. Hace unas semanas, como el resto de las 52 familias del bloque de Detinsa, fueron llamados al juzgado para tomar sus datos y notificarles que este miércoles se procedería al desalojo del edificio, después de un trámite judicial que se ha prolongnado un año y medio.
Algunas de las familias ocupas llevan desde el fin de semana cargando camiones con sus enseres a las puertas del bloque de la calle de Benito Pérez Galdós. También se han llevado ventanas, puertas, barandillas, rejas... "Están destrozando el edificio entero", decía esta mañana un vecino. La mayoría todavía se plantea qué hará a partir de esta noche."Estamos recogiendo las cosas, después vendrá mi cuñado con una furgoneta para cargarlas. Me han dejado otra para dormir, ya hemos pasado ahí la noche. Es una impotencia muy grande ver que tus hijos tienen que dormir en un coche", cuenta Estrella, de 22 años, junto al carrito de su hija de cuatro meses.
La mayoría de los más de cien niños del bloque no han ido al colegio en los últimos días. "Llevamos dos días de mudanza, buscando dónde hacer una chabola. Nos exigen que llevemos a los niños limpios al colegio, cuando ahora no vamos a tener dónde asearlos. Llevo días yendo al IVIMA, a la EMV, echando solicitudes de situación de máxima necesidad. Estoy cansada de dar vueltas, y de que mis hijos me pregunten dónde vamos a vivir ahora y a qué colegio les vamos a trasladar otra vez", se quejaba esta mañana María Teresa.
Los menos recurrirán a sus familiares durante unos días para no dormir en la calle. Otros pasarán la noche en coches o furgonetas. "Si no nos quieren aquí, tendremos que hacer chabolas. Ya hemos visto una parcela. Si no quieren chabolismo, no nos va a quedar otra", dice Verónica. Mientras, Rafael, su marido, enseña las impolutas habitaciones de su casa. "Habrá gente que no sepa convivir, pero no somos todos, no nos pueden tratar a todos por igual. Hemos pedido al juez pagar un alquiler asequible, pero prefieren que esté esto cerrado". Otros dicen sin tapujos que buscarán otra casa vacía en la que meterse. Algunos lo han intentado esta misma mañana en viviendas vacías de los barrios cercanos, según indicaron fuentes policiales. Y una parte de los ocupas afirma que no se moverán de ahí hasta la llegada de la Policía.
Mientras tanto, los comerciantes del barrio se dividían hoy entre los que abrirán mañana sus negocios como cualquier día y los que esperarán a que pase el desalojo. En lo que coinciden es en que la ocupación del bloque les ha causado un perjuicio. "A los propietarios de los negocios nos han hundido". Junto a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que procederán mañana al desalojo se presentará en el bloque una cuadrilla de albañiles contratada por Detinsa, que tapiará las puertas y ventanas del edificio de inmediato para impedir nuevas ocupaciones.
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