Pedro Casillas, primo de Iker, reconoce goles en propia puerta... |
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El número dos del Grupo Municipal Socialista comparte algo más que el apellido con el guardameta del Real Madrid. Iker y Pedro son, en realidad, primos lejanos. - ¿Cuál es la mayor parada que le ha tocado hacer en la vida? - Atender convenientemente a mis hijos. - ¿Y el mejor gol? – Casarme con mi mujer, Milagros. - ¿Alguna cantada o gol en propia puerta que quiera confesar? –Tendría que meditarlo. Hay varios. - ¿Qué prefiere, una espectacular palomita, o la sobriedad bajo los palos? Le hablo de política, por supuesto. –Prefiero la sobriedad y la concreción. - ¿Por qué el fútbol levanta tantas pasiones como la política? –En realidad, levanta más pasiones que la política porque es fácil hablar y entender de él. Comprenderlo es más difícil, pero no tanto como la política. - ¿Qué le parece que en ambos ámbitos ésta sea una liga de dos? –No debería ser así. - ¿Mou es al fútbol lo que el PP a la política? ¿Les gusta meter el dedito en el ojo? –Al PP, creo que le gusta más y más constantemente. - ¿Ve algo del espíritu del Partido Socialista en Guardiola? –Es un magnífico entrenador y parece una persona razonable y respetuosa. - ¿Bartolo acabará siendo transferido? –No lo sé. A mi me gustaría que cumpliera su contrato con Alcalá. - Javier Bello ha emergido como titular indiscutible en el banquillo ‘popular’. ¿Le ve de jugador franquicia en el futuro? –Bello me parece una persona muy interesante. - ¿Y en el PSOE local hay alguien calentando en la banda? –Hay un magnífico equipo. Y también mucha cantera. - ¿Ser un buen segundo es garantía de ser un primero de primera? –No necesariamente. En este momento hace falta más capacidad para estar donde corresponde que el deseo o la necesidad imperiosa de estar en primera fila. - ¿Qué resultado espera de la jornada del 20-N? Le hablo de la futbolística, por supuesto. –Estoy esperanzado. Creo que podemos mejorar hasta cambiar. Estamos mejorando. Tenemos un buen director de equipo, que nos traslada racionalidad, sentido común y conciencia.
Por Fernando Escudero. |