Sutil, aristocrática y exquisita. De esta manera son definidas las artes del Teatro de Ballet Ruso de San Petersburgo que aterriza hoy en el Palacio Arzobispal de la mano del que fuera el primero de los tres ballets clásicos que escribió el compositor Tchaikovsky.
Junto a El Cascanueces, El Lago de los Cisnes se ha erigido como una de las obras más populares y reconocidas del maestro ruso, y es precisamente la compañía de danza de la ciudad que la vio nacer, San Petersburgo, la que la ha llevado durante más de dos décadas por todo el mundo con la elegancia, belleza y clase de la que ha hecho gala durante todo este tiempo.
Caracterizado por una gran expresividad y por la pureza de sus movimientos, el estilo del ballet ruso se alza como uno de los más aclamados por la crítica. Será esta noche cuando el elenco de esta compañía, dirigida por Ludmila Bragina, ponga en práctica su maestría sobre el escenario del Palacio Arzobispal.
Con el príncipe Sigfrido como protagonista, el ballet danzará en torno a una mágica historia de amor donde el hechizo de una bella joven transformada en cisne hará que aparezcan en escena alegorías a la melancolía, la traición y el desengaño.
La cita
Lugar: Palacio Arzobispal
Hora: 22.00 h
Entradas: 20 euros. Agotadas todas las localidades
|