Alcalá de Henares • Actualidad • Cultura
“El violín siempre ha sido un juguete para mí”
Redacción - viernes 5 de agosto de 2011 a las 11:49 horas
Bookmark and Share
 

Convertida ya en una adolescente, Carla, esta niña prodigio dio su primer concierto como solista a los cinco años.

 

De no haber sido violinista hubiese sido científica o bióloga”, asegura mientras contempla cómo se posa una cigüeña en su nido. La naturaleza le fascina, y aunque señala que estudiará Física Cuántica cuando llegue a la universidad, hay algo que está por encima de ello: su violín. Solo tiene 16 años y ya es toda una experta con este instrumento. Su talento le ha llevado a actuar en importantes teatros y círculos musicales del país y de ciudades extranjeras como Canterbury (Inglaterra), Bonn (Alemania), Krems (Viena), Lima (Perú) y Miami (EEUU). Acaba de volver a Alcalá tras actuar en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, pero pronto tendrá que hacer las maletas de nuevo para ofrecer un concierto  en Las Palmas de Gran Canaria. No obstante, Carla Marrero (Madrid, 1995) señala que a ella, lo de viajar, le divierte. Cada dos meses se desplaza hasta Alemania para recibir clases en el Hans Eisler de Berlín, un conservatorio de música superior que compagina con sus estudios a distancia en el Instituto Cardenal Cisneros – “con buenísimas notas”, subraya su madre–. Simpática y extrovertida, Carla, que también toca la viola y el piano, acude a su cita acompañada por su “novio”: el violín.

¿Es cierto que empezaste a tocar el violín con tan solo 18 meses?

Sí. Mi mamá (Dunia Martínez) es cantante de ópera y yo la imitaba de pequeña porque quería parecerme a ella, así que decidieron ponerme el violín para educarme el oído y desde entonces me quedé con él.

 

Tu primer concierto como solista lo diste con 5 años y a los 8 ya eras un verdadero prodigio. Por aquel entonces dijiste que para ti este instrumento era un “juguete”, ¿qué significado tiene ahora?
Lo mismo, sigue siendo mi compañero del día a día. Es mi juguete.
Un juguete que, por su procedencia, constituye una verdadera joya...
Sí, es un instrumento muy antiguo, de 1703. Se hizo en Bologna (Italia), es un Amati y pertenece a la Casa Beares de Londres. Es cedido por Charles Beares.
Y no te separas nunca de él. Incluso tengo entendido que te ha dejado una pequeña huella en el cuello.
Sí, poquita pero la tengo (dice mientras la señala). Es por el roce con la barbada y depende de la técnica de cada uno,  pues hay gente que la tiene más marcada y otros menos. Es como un ‘callito’.
Has tenido los mejores preparadores, has tocado con las mejores orquestas y has realizado audiciones para Plácido Domingo y Pinchas Zukerman, entre otros. ¿Con quién te gustaría coincidir en el escenario?
Uff. Es una pregunta muy difícil. A lo mejor con los grandes directores o con algún cantante ilustre. La mayoría de los cantantes con los que me hubiera gustado tocar ya están muertos porque son del Siglo de Oro. Por ejemplo María Callas o Alfredo Kraus. En cuanto a orquestas, me gustaría tocar con la Filarmónica y las que están en lo más alto. Pero eso es un sueño todavía.
Tu maestro, Serguei Fatkouline, decía que es imposible que se te olvidara algún compás sobre el escenario. ¿Es verdad? ¿No hay nada que haga distraer a la violinista Carla Marrero?
No, no creo (ríe). Cuando toco me concentro y ya puede caer una bomba que yo ni me entero. Mi maestro siempre me enseñó a centrarme en el escenario.
¿Y fue esa la técnica que seguiste cuando actuaste en El Pardo para el príncipe Felipe o, posteriormente, en el Teatro Real ante los reyes de España?
Sí. Para un músico que está sobre el escenario, todo el público es igual. Luego cuando bajas ya es distinto… Es un honor dar un concierto para ellos, pero en el momento en el que estás tocando lo más importante es satisfacer los oídos. Yo intento hacerlo lo mejor que puedo.
De mayor querías ser violinista. Eres solo una adolescente y ya llevas toda tu vida dedicada a ello, ¿crees que te cansará algún día?
No, de hecho es que no me imagino mi día a día sin el violín. Me quedaría sentada sin saber qué hacer. Lo necesito.
Ya te calificaron como  un genio del violín cuando eras solo una niña. De todos los adjetivos que te han dedicado, ¿cual ha sido el que más te ha sorprendido?
Sinceramente, el de ‘empollona’, porque no tiene nada que ver con lo que hago, y además no lo soy. Nunca he entendido por qué me lo han llamado...
¿Hay algo que te haga separarte de tu violín?
No. Después de un concierto sí que me olvido un poquito de él. Lo dejo en la caja, lo guardo bien y después ya voy a lo mío: a mis animales, mis documentales, mis libros…todo lo que me gusta. Pero el violín no lo cambiaría por nada

Sí. Mi mamá (Dunia Martínez) es cantante de ópera y yo la imitaba de pequeña porque quería parecerme a ella, así que decidieron ponerme el violín para educarme el oído y desde entonces me quedé con él.

 

Tu primer concierto como solista lo diste con 5 años y a los 8 ya eras un verdadero prodigio. Por aquel entonces dijiste que para ti este instrumento era un “juguete”, ¿qué significado tiene ahora?

Lo mismo, sigue siendo mi compañero del día a día. Es mi juguete.

 

Un juguete que, por su procedencia, constituye una verdadera joya...

Sí, es un instrumento muy antiguo, de 1703. Se hizo en Bologna (Italia), es un Amati y pertenece a la Casa Beares de Londres. Es cedido por Charles Beares.

 

Y no te separas nunca de él. Incluso tengo entendido que te ha dejado una pequeña huella en el cuello.

Sí, poquita pero la tengo (dice mientras la señala). Es por el roce con la barbada y depende de la técnica de cada uno,  pues hay gente que la tiene más marcada y otros menos. Es como un ‘callito’.

 

Has tenido los mejores preparadores, has tocado con las mejores orquestas y has realizado audiciones para Plácido Domingo y Pinchas Zukerman, entre otros. ¿Con quién te gustaría coincidir en el escenario?

Uff. Es una pregunta muy difícil. A lo mejor con los grandes directores o con algún cantante ilustre. La mayoría de los cantantes con los que me hubiera gustado tocar ya están muertos porque son del Siglo de Oro. Por ejemplo María Callas o Alfredo Kraus. En cuanto a orquestas, me gustaría tocar con la Filarmónica y las que están en lo más alto. Pero eso es un sueño todavía.

 

Tu maestro, Serguei Fatkouline, decía que es imposible que se te olvidara algún compás sobre el escenario. ¿Es verdad? ¿No hay nada que haga distraer a la violinista Carla Marrero?

No, no creo (ríe). Cuando toco me concentro y ya puede caer una bomba que yo ni me entero. Mi maestro siempre me enseñó a centrarme en el escenario.

 

¿Y fue esa la técnica que seguiste cuando actuaste en El Pardo para el príncipe Felipe o, posteriormente, en el Teatro Real ante los reyes de España?

Sí. Para un músico que está sobre el escenario, todo el público es igual. Luego cuando bajas ya es distinto… Es un honor dar un concierto para ellos, pero en el momento en el que estás tocando lo más importante es satisfacer los oídos. Yo intento hacerlo lo mejor que puedo.

 

De mayor querías ser violinista. Eres solo una adolescente y ya llevas toda tu vida dedicada a ello, ¿crees que te cansará algún día?

No, de hecho es que no me imagino mi día a día sin el violín. Me quedaría sentada sin saber qué hacer. Lo necesito.

 

Ya te calificaron como  un genio del violín cuando eras solo una niña. De todos los adjetivos que te han dedicado, ¿cual ha sido el que más te ha sorprendido?

Sinceramente, el de ‘empollona’, porque no tiene nada que ver con lo que hago, y además no lo soy. Nunca he entendido por qué me lo han llamado...

 

¿Hay algo que te haga separarte de tu violín?

No. Después de un concierto sí que me olvido un poquito de él. Lo dejo en la caja, lo guardo bien y después ya voy a lo mío: a mis animales, mis documentales, mis libros…todo lo que me gusta. Pero el violín no lo cambiaría por nada.

Por Laura Arribas. 

 


Comentarios Sociales



Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 
NOTICIAS MÁS LEIDAS: