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“Nunca fui un artista bohemio, no creo en eso”
Redacción - lunes 1 de agosto de 2011 a las 12:38 horas
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El incansable autor de El vuelo, la escultura que adorna parte de la Vía Complutense, expone ahora en Caracciolos.

 

No pensó que fuera tanto el material que tenía en su estudio pero, una vez reunido para la exposición, José Lamiel (Calanda, Teruel, 1924) camina ahora por los pasillos que conforman su muestra en Caracciolos recordando las etapas artísticas por las que ha pasado su obra. Zaragoza, Valencia y Madrid le vieron formarse en Bellas Artes y Colombia le recibió como artista. Pero el destino hizo que Lamiel regresara a España en la década de los 60 para instalarse definitivamente en Alcalá, donde, sin abandonar la escultura, entró de lleno en la “etapa verde” de su pintura. Una pintura que se ha mantenido siempre con un estilo muy personal y que él mismo define como “gótico-moderno”.
– Dicen que el verde es el color de los atrevidos...
–El verde siempre me ha llamado la atención, quizá se deba a la influencia de nuestras aceitunas del bajo Aragón. Sí que es un color atrevido, pero me parecía que ese tono era como más espiritual y más sobrio. Al igual que Picasso tuvo la época azul y rosa, yo sin pretender nada empecé con la época verdosa y luego fui transformando el color en unos tonos más rosados, aunque el personaje de mi obra siempre ha tenido el mismo contenido poético y sentimental que tienen los seres que yo pinto.
– ¿Y usted es tan atrevido como su obra?
–Pues quizá no tanto, yo soy un poco más tímido en ese aspecto.
– ¿Cuál es su principal manía a la hora de crear?
–En realidad yo hago la obra con mucha entrega y me considero un artista muy sencillo porque tengo dentro de mí un universo de las cosas más pequeñas. Este mundo yo lo plasmo después en mi obra.
– De no haber sido artista, ¿qué le hubiera deparado el destino?
–Quizá me hubiera gustado ser músico. Conozco mucho a los clásicos y me encanta la música de Haendel, Mahler, Mozart y Beethoven. El Cristo yacente que hice en Colombia, por ejemplo, lo forjé oyendo la quinta y la novena de Beethoven para inspirarme y encontrarme con un mundo elevado e ideal.
– En pintura, dígame un ejemplo a seguir.

–Para mí el pintor contemporáneo más grande que hemos tenido ha sido Sorolla. Si hablamos del pasado,  me quedo con Velázquez y Goya, y sobre todo con este último puesto que fue un genio increible. Fue un pintor tan genial que ya se anticipó en su época con el expresionismo.
–Precisamente ahora acoge Alcalá la exposición Los desastres de la guerra de Goya. ¿Cómo hubiese pintado usted la Guerra Civil?
–Es muy difícil pintarla porque hubo muchas facetas dentro de la Guerra. Yo la hubiera plasmado con símbolos de concordia y hermandad para que no hubiera llegado a degenerar en lo que fue. Tendría que haberse idealizado más y yo la hubiera pintado con un fondo de más amor porque predominó un fondo muy desagradable.
– Tiene numerosos retratos de mujeres, ¿podemos saber quiénes fueron sus musas?
–La mujer es el centro de la humanidad y, además, es un ser de gran belleza y muy idealista, por lo que me gusta mucho pintarla. Alguna vez sí he tenido alguna musa pero ya ni me acuerdo (ríe).
– ¿Qué fue de su primer pincel?
–Pues ya no sé ni dónde estará. Igual que me pasó con las gubias, las escofinas y todas las herramientas para hacer escultura en madera, al volver de Colombia, como tuve que vivir distintos traslados, me desaparecieron.
– De los encargos que le han hecho, ¿cuál recuerda con más cariño?
–Quizá las imágenes religiosas que tengo en Colombia y una escultura que hice en piedra rosada en Sepúlveda del Beato  Martín de Porres. Ese lo hice para unas monjas dominicas de Canarias.
– ¿Y cuá es el que nunca aceptaría?
–Nada que simbolizara política porque yo soy apolítico y es algo que no me gusta.
– El mejor cuadro de la historia...
–El Dos de Mayo de 1808 en Madrid, de Goya. Es impresionante.
– ¿Le hubiese gustado tenerle a él como maestro?
–En pintura sí. En cuanto a escultura me quedo con Pablo Gargallo, que fue un gran escultor aragonés.
– ¿Hay que ser bohemio para ser artista?
–No necesariamente. Se puede ser metódico y luego ser artista. Lo de ser bohemio es una postura que yo no comparto. Yo nunca lo fui. He sido una persona muy ordenada y la bohemia la he usado muy ocasionalmente cuando he querido relajarme, nada más, porque el artista tiene que estar siempre preparado a que le llegue la inspiración, la musa. Si cuando te llega estás en plan bohemio y no te pilla con las manos en la masa no puedes hacer nada.

 

Por L. Arribas.


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