Un cartel olvidado en un rincón del instituto proponía uno de los mejores planes para el verano. Madrid Rumbo al Sur era el nombre de un certamen al que nadie prestó la menor atención durante los cinco meses que estuvo colgado en el IES Lázaro Carreter. Un viaje a Senegal durante el mes de agosto era el premio que obtendrían los ganadores, y la base de esta expedición se centraba en el espíritu de cooperación y la aventura.
Ingredientes más que suficientes para convertirse en un plan atractivo para los jóvenes de secundaria. No obstante, las prisas de los exámenes y los agobios por entregar los trabajos a tiempo hicieron que ninguno de los alumnos cayera en la cuenta de lo que el cartel proponía. “Un día antes de que venciera el plazo para presentarse, nos lo dijo nuestra profesora en clase. Yo decidí apuntarme con otro compañero y teníamos mucha ilusión. Pensábamos: ‘Imagínate que nos toca y nos vamos los dos juntos a Africa a correr con los leones’. Siempre me ha gustado mucho la aventura y además es mi tierra madre”, explica Hayford Acheampong. Con 16 años, este joven nacido en Madrid tiene ascendencia africana por parte de ambos progenitores. “Mis padres son de Ghana y yo estuve allí hace ocho años, pero esto es diferente porque ya no voy de turismo, sino a cooperar”, señala.
Y tantas eran las ganas que tenía de participar en los proyectos solidarios que la Comunidad de Madrid viene desarrollando desde hace seis años en países subdesarrollados del continente africano que Hayford trabajó duro en la redacción que le serviría como llave de este viaje. “Mi escrito fue un ejemplo de cómo se debería ayudar a la economía africana potenciando sus materias primas”, recuerda. Tan solo tardó un día en hacerlo, pero fue tanto el afán que empleó para ello que consiguió quedar entre los 200 finalistas.
Tras la redacción, quedaba la parte más dura de la selección: las pruebas físicas, y fue algo que este complutense superó sin ningún tipo de problema. Ahora, siendo parte ya del equipo final, Hayford ultima con detalle los enseres que guardará en su maleta. Será el próximo 24 de agosto cuando parta rumbo a Senegal y asegura que está deseando emprender el viaje. “Nos han dicho que no es un viaje cómodo, pero todos los que han estado en anteriores ediciones han cambiado su manera de ver el mundo. Iremos acompañados por monitores y nos han advertido que será duro. Pasaremos frío, calor... Pero no me importa. Estoy cansado de tanta ciudad y lo que quiero es ir a ayudar a los demás. Además, mi vocación es ser médico, y pensar que este viaje puede ayudarme a decidir a qué dedicaré mi vida para mi es muy importante. A lo mejor termino la carrera y me voy a ejercer allí mi profesión. No me gusta ser un médico de consulta, sino moverme por los demás”, destaca.
Y es que a pesar de que este año la crisis ha hecho que el Gobierno regional reduzca el viaje a una duración de 15 días –frente a los 30 de las ediciones pasadas–, Hayford aclara que para él, ir allí ya es suficiente.
El objetivo de este programa, puesto en marcha por la presidenta regional, Esperanza Aguirre, es sacar a los jóvenes de su rutina vital, acercarles la ilusión de lo desconocido y ofrecerles una auténtica formación teórica y práctica en el campo de la cooperación y el desarrollo de los pueblos. Se trata de una expedición en un régimen intenso de trabajo, esfuerzo y aventura donde se encontraran y convivirán con otros pueblos, culturas y personas a las que ayudaran en la medida de lo posible.
Un cartel olvidado en un rincón del instituto proponía uno de los mejores planes para el verano. Madrid Rumbo al Sur era el nombre de un certamen al que nadie prestó la menor atención durante los cinco meses que estuvo colgado en el IES Lázaro Carreter. Un viaje a Senegal durante el mes de agosto era el premio que obtendrían los ganadores, y la base de esta expedición se centraba en el espíritu de cooperación y la aventura. Ingredientes más que suficientes para convertirse en un plan atractivo para los jóvenes de secundaria. No obstante, las prisas de los exámenes y los agobios por entregar los trabajos a tiempo hicieron que ninguno de los alumnos cayera en la cuenta de lo que el cartel proponía. “Un día antes de que venciera el plazo para presentarse, nos lo dijo nuestra profesora en clase. Yo decidí apuntarme con otro compañero y teníamos mucha ilusión. Pensábamos: ‘Imagínate que nos toca y nos vamos los dos juntos a Africa a correr con los leones’. Siempre me ha gustado mucho la aventura y además es mi tierra madre”, explica Hayford Acheampong. Con 16 años, este joven nacido en Madrid tiene ascendencia africana por parte de ambos progenitores. “Mis padres son de Ghana y yo estuve allí hace ocho años, pero esto es diferente porque ya no voy de turismo, sino a cooperar”, señala.
Y tantas eran las ganas que tenía de participar en los proyectos solidarios que la Comunidad de Madrid viene desarrollando desde hace seis años en países subdesarrollados del continente africano que Hayford trabajó duro en la redacción que le serviría como llave de este viaje. “Mi escrito fue un ejemplo de cómo se debería ayudar a la economía africana potenciando sus materias primas”, recuerda. Tan solo tardó un día en hacerlo, pero fue tanto el afán que empleó para ello que consiguió quedar entre los 200 finalistas.
Tras la redacción, quedaba la parte más dura de la selección: las pruebas físicas, y fue algo que este complutense superó sin ningún tipo de problema. Ahora, siendo parte ya del equipo final, Hayford ultima con detalle los enseres que guardará en su maleta. Será el próximo 24 de agosto cuando parta rumbo a Senegal y asegura que está deseando emprender el viaje. “Nos han dicho que no es un viaje cómodo, pero todos los que han estado en anteriores ediciones han cambiado su manera de ver el mundo. Iremos acompañados por monitores y nos han advertido que será duro. Pasaremos frío, calor... Pero no me importa. Estoy cansado de tanta ciudad y lo que quiero es ir a ayudar a los demás. Además, mi vocación es ser médico, y pensar que este viaje puede ayudarme a decidir a qué dedicaré mi vida para mi es muy importante. A lo mejor termino la carrera y me voy a ejercer allí mi profesión. No me gusta ser un médico de consulta, sino moverme por los demás”, destaca.
Y es que a pesar de que este año la crisis ha hecho que el Gobierno regional reduzca el viaje a una duración de 15 días –frente a los 30 de las ediciones pasadas–, Hayford aclara que para él, ir allí ya es suficiente.
El objetivo de este programa, puesto en marcha por la presidenta regional, Esperanza Aguirre, es sacar a los jóvenes de su rutina vital, acercarles la ilusión de lo desconocido y ofrecerles una auténtica formación teórica y práctica en el campo de la cooperación y el desarrollo de los pueblos. Se trata de una expedición en un régimen intenso de trabajo, esfuerzo y aventura donde se encontraran y convivirán con otros pueblos, culturas y personas a las que ayudaran en la medida de lo posible.
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