¿Números rojos o ‘agujero’? La situación económica de Ciudad Residencial Universitaria S. A. (Crusa) es peor que la estimada el pasado mes de marzo, cuando fue destituido de forma fulminante su gerente, Manuel Queipo de Llano: los aproximadamente 250.000 euros de los que se hablaba por aquel entonces superan, en realidad, los 300.000. Cuatro meses después, el rector de la Universidad de Alcalá sigue sin dar explicaciones públicas sobre las verdaderas causas de un ‘pufo’ que podría estar disfrazándose de pérdidas.
El pasado viernes había expectación entre algunos de los miembros del Pleno del Consejo Social de la Cisneriana. En su anterior reunión, celebrada en abril, el máximo órgano consultivo de la Universidad de Alcalá emplazó al rector a que informara con luz y taquígrafos sobre el escándalo Crusa, un asunto cuya fealdad va creciendo a medida que se sigue hurtando a la opinión pública su verdadera cara. Sin embargo el rector volvió a decepcionar.
En su intervención ante el Consejo, Fernando Galván explicó que el análisis exhaustivo, (“informe de situación”), “factura por factura” que había encargado tras la defenestración de Queipo de Llano de la cúpula de la residencia universitaria, todavía no está terminado. Al parecer, el equipo investigador, comandado por el gerente de la UAH, Rubén Garrido, todavía no ha tenido tiempo para dar con la clave de bóveda de un misterio que, ni siquiera se ha ido desvelando aunque sea por fascículos a la comunidad universitaria y a los alcalaínos.
Fuentes próximas al Consejo Social confirmaron a Diario de Alcalá que el presidente del órgano, Joaquín Leguina, y los demás miembros se tuvieron que conformar con un mero dato contable, pero con la suficiente entidad como para formarse una primera opinión sobre en qué tipo de manos estaba la gestión de Ciudad Residencial Universitaria S. A., más allá de la sospecha extendida de que alguien pudo meter la mano en la caja: según les explicó Fernando Galván, Crusa cerró el año 2010 con unas pérdidas de aproximadamente 310.000 euros, tal y como reflejan las cuentas anuales presentadas, a finales del mes pasado, ante el Registro Mercantil y, sobre todo, el informe de auditoria
realizado sobre la sociedad.
Otro dato nuevo que sí aportó Galván fue la destitución, a finales del pasado mes de mayo, de Samuel Sanz Arroyo, número dos de Queipo de Llano en Crusa que ejercía labores de coordinación y de dirección de mantenimiento del complejo residencial de la Universidad de Alcalá, y que tras el despido disciplinario del exgerente —el cual no recurrió ante los tribunales tal medida—, había actuado como máximo responsable de la residencia.
Las causas exactas de la defenestración de Sanz Arroyo aún no se conocen, pero en los pasillos cisnerianos apuntan a que podría estar ligado con los motivos que llevaron a la caída del propio Queipo de Llano: unas irregularidades contables relacionadas con algún “pagaré no pagado” a la Universidad de Alcalá, por parte de Crusa, que cada año debe pagar a la UAH un canon de alrededor de 200.000 euros.
La tardanza del equipo de Fernando Galván en finalizar el informe de situación sobre Ciudad Residencial Universitaria S. A. arroja serias dudas sobre si hubo o no daño patrimonial a la Universidad durante la gestión de Queipo de Llano. En abril, el rector aseguró que no lo hubo a los miembros del Consejo Social.
Crusa se fundó en 1994, en tiempos del rector Manuel Gala, con el objetivo principal de servir de apoyo instrumental a la UAH para la promoción, construcción y gestión de alojamientos residenciales para los estudiantes. |