El Instituto Cervantes vuelve a casa esta semana para concretar los planes de futuro del próximo curso y siempre con el español como motor y emblema. Carmen Caffarel (Barcelona, 1953) explica que la reunión se es en la sede histórica de Alcalá para celebrar los veinte años de vida de una institución que lleva el idioma de Cervantes por el mundo y que se creó en 1991.
Hace un año, con motivo de la misma reunión, el Ayuntamiento y el Instituto Cervantes protagonizaron su enésima polémica. En esa ocasión, el alcalde, Bartolomé González, expresó su malestar a Caffarel porque en la localidad manchega de Alcázar de San Juan se pusiera en duda el origen de Cervantes, al tiempo que se criticaba el trato del Instituto Cervantes a Alcalá, donde está la sede histórica del Colegio del Rey. Conciliadora y feliz por celebrar la reunión en Alcalá, Caffarel evitar echar leña al fuego y tiende puentes de entendimiento. Insiste en que “son ajenos a esa polémica del año pasado”, y que la misión del Instituto es llevar el español y a Cervantes por el mundo.
–¿Qué lleva al Instituto Cervantes a celebrar la Reunión Anual de Directores en Alcalá?
-Estamos de cumpleaños y celebramos nuestro vigésimo aniversario. Al ser una fecha redonda lo lógico era que volviéramos a casa para celebrarlo. Es un año redondo y el motivo que nos ha movido para que los directores se reúnan en el punto del que salieron hace veinte años .
–Habla del sitio del que salieron y se cierra el círculo. ¿En qué ha cambiado el Instituto Cervantes en estos veinte años?
-El Instituto salió con un equipaje más ligero. Entonces eran 31 centros, apenas 200 personas repartidas por todo el mundo... En este momento hablamos de 78 sedes fuera de España, 44 países, cinco continentes, más de 200.000 matrículas de alumnos estudiando español, un examen que es reconocido en más de 200 universidades en todo el mundo, una plantilla de 2.000 personas, 6.500 actividades al año, la web... Esto es lo que hemos logrado avanzar, por decir titulares. Son tantas cosas...
–¿Qué conclusiones saldrán de la reunión en Alcalá?
–Siempre hacemos balance, porque es nuestra obligación repasar los cumplimientos de los objetivos marcados el año anterior. Este año el balance será más grande porque repasaremos los veinte años. Además, definiremos las líneas estratégicas para el año que viene y para veinte años más. Es decir, hacia dónde tiene que ir el Instituto Cervantes desde lugares, los cómos, la calidad del personal, las nuevas tecnologías.
–¿Teniendo en cuenta que 500 millones de personas hablan español, es la segunda lengua más hablada y que supone un gran potencial como industria hacia dónde cree usted que hay que avanzar?
–Estados Unidos es un lugar estratégico porque va a ser el primer país hispanohablante del mundo en el año 2050. En Asia-Pacífico el aprendizaje del español está teniendo unos logros y unos éxitos notables. Piense en China, un lugar que tiene muy claro el uso utilitario, no útil, de conocer idiomas. que permite hacer transacciones comerciales con 21 países que hablamos la misma lengua, con lo que se multiplica la posibilidad de hacer negocios y a las personas que saben el español les permite prosperar y encontrar trabajo en esas empresas. Creo también que en África subsahariana deberíamos estar más presentes. También el Instituto Cervantes ha apostado muy fuerte por los nuevos soportes, la web, la interacción en los medios, las nuevas tecnologías.
–Internet no existía hace veinte años...
-No existía, pero la realidad cambia y el Instituto Cervantes siempre ha estado muy atento. Eso ha sido parte de su éxito. Por ejemplo, la formación de profesores en línea o las actividades culturales en la web.
–¿La celebración de la reunión era una deuda pendiente con Alcalá?
-No, yo creo que no. Hace cuatro años que llegué al cargo y me sorprendió que la sede de Alcalá tuviera las puertas cerradas. Desde ese momento Alcalá no ha estado ni un sólo día cerrado, hay actividades culturales de todas las disciplinas, forma profesores y está el centro de investigación.
–¿Por qué el Ayuntamiento se queja de la falta de implicación del Instituto Cervantes con Alcalá?
-Pregúnteselo al Ayuntamiento... Los datos son apabullantes y no hay más que comparar.
–Pero, por ejemplo, la celebración del Día del Español pasó desapercibido. ¿Cómo lo pueden entender el Ayuntamiento o los vecinos?
-Explicando las cosas lo tienen que entender. Tenemos unos presupupuestos que no son demasiado amplios y este año decidimos implicarnos con la sociedad alcalaína durante tres días, porque estoy convencida de que los alcalaínos nos va van a apoyar, y hacer el Día E en la sede de Madrid. Ojalá tuviéramos recursos y personas suficientes para haberlo hecho en las dos. Me parece que es un año que ha quedado repartido y todos los directores volvemos a casa porque es un buen lugar para reflexionar sobre este camino.
–¿Le sorprendió la polémica del año pasado por la celebración de la reunión en Alcázar de San Juan con la cuna de Cervantes como marea de fondo?
-Me sorprendió porque nos fue ajena. En las reuniones que celebramos con los directores hemos ido a diferentes comunidades Autónomas, y a provincias y ciudades a las que hemos sido invitados, porque siempre se nos ha invitado. El año pasado nos acogió Castilla-La Mancha y nos propusieron que fuera en Alcázar de San Juan. Como buenos huéspedes nos trataron muy bien. Después se suscitó una polémica mediática por las partidas de nacimiento, que a nosotros nos es ajena. Lo dije entonces y lo digo ahora. La historia es la historia, documentos los hay y el Instituto Cervantes lo que pretende es tener buenas relaciones con todos y hacer nuestro trabajo, que es llevar esa cultura y a ese Cervantes, que además es el que nos da nombre, por todo el mundo. Llevarlo a todas esas personas que no hablan español y que ojalá puedan llegar a conocer tanto el español como para leer a Cervantes. Es una polémica en la que no entramos porque no es nuestra. Nuestra misión es difundir nuestra cultura en el mundo no hispanohablante y es lo que haremos en Alcalá.
–¿El Instituto Cervantes se implicará en la pretensión de Alcalá de impulsar el idioma como industria potente y ser la capital del español?
-Como ha dicho, el español es una verdadera industria. Lo que se ha dado en llamar turismo lingüístico y turismo cultural genera muchos puestos de trabajo y deja mucho dinero. Alcalá tiene todos los elementos para serlo, es una ciudad que no es sólo la de Cervantes porque si empezamos a mirar la historia es más que sobrada. Apoyamos siempre cualquier iniciativa que haga que venga la gente a conocer nuestra cultura y, si encima es rentable, mejor que mejor. La cultura no es gasto, es ingreso, genera muchos ingresos.
–¿Cómo se implicarán en la Plataforma del Español? Es cierto que está en ciernes...
-Claro, como está en ciernes todavía es un trabajo muy embrionarios. Cuando se desarrolle, una institución que está en Alcalá no puede dejar de participar en este proyecto y tener una aportación importante.
–¿Qué papel debe jugar la Universidad de Alcalá?
-Es el tercer actor. Nosotros con Alcalá trabajamos mucho, porque es una universidad que está en donde tenemos nuestra sede histórica y trabajamos conjuntamente en la Semana de las Letras, diseñar los actos de promoción del que obtiene el Premio Cervantes, amén de otras cosas que tienen que ver con formación de profesores, etc. Por otra parte, la UAH está implicadísima con el Ayuntamiento, así que es como un trío natural
–Jugando con el Día E. ¿Qué palabra elegiría al cierre de las reunión de Alcalá?
-Voy a decir más de una.Trabajo, porque hemos ido a trabajar; futuro, porque en Alcalá vamos a plantear el futuro; y casa, porque a los veinte años volvemos a casa y pensamos en ese futuro.
José L. Enríquez |