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De Alcalá a la Puerta de Madrid
Redacción - viernes 15 de julio de 2011 a las 21:10 horas
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Una exposición gráfica homenajea a la calle más complutense de la capital de España.

 

La calle de Alcalá es la más larga y una de las más antiguas de Madrid y desde esta semana se puede admirar en perspectivas insólitas en la Casa del Reloj, en el distrito madrileño de Arganzuela. Bajo el titulo de ‘Calle Alcalá fotografiada', la exposición muestra el otro perfil no acostumbrado, aquel más allá de las vistas turísticas, en el objetivo de una veintena de fotógrafos. Otra mirada, en definitiva, sobre una de las calles históricas Madrid,  que se extiende desde la Puerta del Sol hasta la Avenida de la Hispanidad, en el límite nordeste, apuntando a Alcalá, Aragón y Europa, que ese fue su origen. La complutense Puerta de Madrid sería su primera meta, en el figurado camino recorrido en el último medio milenio.


Con el punto de arranque en el kilómetro cero de la Puerta del Sol,  la calle Alcalá atraviesa el corazón de la capital en dirección nordeste, hasta terminar discurriendo paralela a la avenida de América, desembocando en la avenida de la Hispanidad, a la altura del Nudo de Eisenhower. En total, 10,5 kilómetros, que en puridad son algunos más si se tiene en cuenta que la calle tuvo su germen en el camino que partía  desde la actual calle Mayor capitalina con destino a Aragón y con primera parada en Alcalá. Fue a comienzos del siglo XV cuando se construyó la primera calzada, que inicialmente recibió el nombre de calle de los Olivares, por los campos de olivo que atravesaba.


A medida que la población de la ciudad crecía, y especialmente a raíz del nombramiento de Madrid como capital de España en el siglo XVI, sus márgenes se fueron poblando de mansiones de la aristocracia y de conventos, convirtiendo el antiguo camino en una de las barriadas más nobles. Su consagración llegó en 1788 con la sustitución de la antigua puerta de entrada a la capital por la banda oriental  con el arco monumental  de estilo neoclásico que el rey Carlos III encargó a Sabattini y que hoy se conoce como Puerta de Alcalá.

Adiós a la puerta medieval

Ese mismo año, y a pocos más de treinta kilómetros, en Alcalá se construía una nueva puerta para la ruta con Madrid que sustituyera a la vieja Puerta del Postigo, luego conocida como de Santa Ana. Fue el arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana quien hizo el encargo al arquitecto Antonio Juana Jordán. Inspirada en los aires neoclásicos que dominaban la época, aunque menos majestuosa que su trasunto capitalino, la puerta se construyó de acuerdo a los cánones de equilibrio y proporción, rematada con un elegante frontón triangular en el que figura una mención a Carlos III. 


Se dice incluso que el ‘monarca-alcalde’ de Madrid fue el inspirador de la obra, tras haber realizado una visita a la ciudad unos años antes. Y se dice también que la Puerta de Madrid es el último gran monumento que ha dejado la historia en Alcalá.

 

Pedro P. Hinojos


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