Ser la única ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en la región hace que muchos madrileños se interesen por visitarla a lo largo del año. Pero no solo turismo nacional recibe una localidad que lleva el nombre de Miguel de Cervantes por bandera.
–Después de tantos años como ciudad turística, ¿todavía guarda secretos Alcalá?
–Alguno que otro. Aún quedan cosas que se van descubriendo como la Capilla de las Santas Formas, por ejemplo, que se pudo ver en la Noche en Blanco y fue todo un éxito, por lo que se volverá a abrir. Sí, sigue habiendo cosillas por ahí y ya se está trabajando en ello.
–¿Cuál es el lugar más demandado por los visitantes?
–Seguramente sea la Universidad Cisneriana.
–¿Y el que más sorprende?
–El Monasterio de las Bernardas, porque es algo bastante atípico debido a la planta ovalada que tiene y el concepto de iglesia barroca, que supone una verdadera joya.
–¿Cuál es la pregunta más descabellada que le han hecho en el punto de información?
–Que si se podían pescar cangrejos autóctonos en el río Henares, pero no de los americanos (que lo especificó el turista) sino de los autóctonos (ríe).
–¿Y la que nunca falla?
–Dónde están los baños. Esa es la primera que nos hacen siempre. Y en cuanto al patrimonio histórico, si algo llama la atención en especial es que hay gente que viene a Alcalá y no sabe quién es Cervantes.
–Para los que sí le conocen, ¿sigue habiendo confusión respecto su lugar de origen?
–Sí, hay gente que viene reivindicando que en realidad es de Ciudad Real, en concreto de Alcazar de San Juan.
–Y de los visitantes que vienen buscando la casa donde nació, ¿alguno ha preguntado si sus descendientes continúan en la ciudad?
–En realidad han venido más turistas preguntando por los descendientes de Azaña.
–Si se pudiera modificar la ruta turística, ¿qué otros lugares incluiría en ella?
–La parte de lo que fue Complutum, la ciudad romana. Ahora se puede visitar también pero no está dentro de la ruta como tal.
–¿Cómo es el visitante que se deja caer por la ciudad?
–Por una parte viene mucho turista extranjero que viaja a Madrid y decide pasar un día en Alcalá porque o bien lo ha leído en las guías o bien le han hablado de ello. Y, por otro lado, también viene mucho turista de nuestra comunidad autónoma que ha vivido siempre en la región y no conoce Alcalá. En general hay mucho turismo nacional pero también internacional puesto que al ser una ciudad universitaria viene gente de muchos países del mundo que nunca uno se imaginaría, como pueden ser Azerbaijan, Singapur o Kazajistán.
–Y el que viene a Alcalá busca...
–Cultura, comida y un cambio del ritmo de la capital.
–A nivel turístico, ¿a qué otras ciudades se puede comparar?
–Creo que Salamanca sería un buen ejemplo.
–¿Qué le falta a Alcalá para ser una ‘ciudad 10’?
–Mejores comunicaciones y alguna ayuda económica más a la localidad.
–Si tuviera una máquina del tiempo, ¿en qué lugar de la ciudad aparecería ahora mismo?
–Yo creo que me iría a Complutum, y tal vez visitaría la villa del Val, en plena época romana. También me gustaría disfrutar de la época universitaria, aunque entonces las mujeres no podían cursar estudios.
–La historia de Alcalá está llena de anécdotas, ¿nos puede contar alguna que no conozcan ni los propios complutenses?
–Supongo que habrá mucha gente que lo sepa pero es muy curioso que, en la calle Mayor, la mayoría de las puertas de las viviendas no están una enfrente de la otra sino un poco separadas, de manera que así podían guardar la privacidad de las casas. Es algo muy típico de la época judía.
–¿Cuáles son los puntos de la ciudad a los que no se puede acceder y le encantaría hacerlo?
–Me encantaría entrar en las Bernardas, a toda la parte que era la huerta, y, por supuesto, a los conventos de clausura, aunque ya sabemos que es algo que hay que respetar.
–¿A qué hora del día está la ciudad más bonita?
–Posiblemente sea al atardecer, cuando cae el sol.
Ser la única ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en la región hace que muchos madrileños se interesen por visitarla a lo largo del año. Pero no solo turismo nacional recibe una localidad que lleva el nombre de Miguel de Cervantes por bandera, y así lo confirma Isabel Romeo, una joven que trabaja desde septiembre como guía turística en las oficinas y en los puntos de información municipales.
Después de tantos años como ciudad turística, ¿todavía guarda secretos Alcalá?
Alguno que otro. Aún quedan cosas que se van descubriendo como la Capilla de las Santas Formas, por ejemplo, que se pudo ver en la Noche en Blanco y fue todo un éxito, por lo que se volverá a abrir. Sí, sigue habiendo cosillas por ahí y ya se está trabajando en ello.
¿Cuál es el lugar más demandado por los visitantes?
Seguramente sea la Universidad Cisneriana.
¿Y el que más sorprende?
El Monasterio de las Bernardas, porque es algo bastante atípico debido a la planta ovalada que tiene y el concepto de iglesia barroca, que supone una verdadera joya.
¿Cuál es la pregunta más descabellada que le han hecho en el punto de información?
Que si se podían pescar cangrejos autóctonos en el río Henares, pero no de los americanos (que lo especificó el turista) sino de los autóctonos (ríe).
¿Y la que nunca falla?
Dónde están los baños. Esa es la primera que nos hacen siempre. Y en cuanto al patrimonio histórico, si algo llama la atención en especial es que hay gente que viene a Alcalá y no sabe quién es Cervantes.
Para los que sí le conocen, ¿sigue habiendo confusión respecto su lugar de origen?
Sí, hay gente que viene reivindicando que en realidad es de Ciudad Real, en concreto de Alcazar de San Juan.
Y de los visitantes que vienen buscando la casa donde nació, ¿alguno ha preguntado si sus descendientes continúan en la ciudad?
En realidad han venido más turistas preguntando por los descendientes de Azaña.
Si se pudiera modificar la ruta turística, ¿qué otros lugares incluiría en ella? La parte de lo que fue Complutum, la ciudad romana. Ahora se puede visitar también pero no está dentro de la ruta como tal.
¿Cómo es el visitante que se deja caer por la ciudad?
Por una parte viene mucho turista extranjero que viaja a Madrid y decide pasar un día en Alcalá porque o bien lo ha leído en las guías o bien le han hablado de ello. Y, por otro lado, también viene mucho turista de nuestra comunidad autónoma que ha vivido siempre en la región y no conoce Alcalá. En general hay mucho turismo nacional pero también internacional puesto que al ser una ciudad universitaria viene gente de muchos países del mundo que nunca uno se imaginaría, como pueden ser Azerbaijan, Singapur o Kazajistán.
Y el que viene a Alcalá busca...
Cultura, comida y un cambio del ritmo de la capital.
A nivel turístico, ¿a qué otras ciudades se puede comparar?
Creo que Salamanca sería un buen ejemplo.
¿Qué le falta a Alcalá para ser una ‘ciudad 10’?
Mejores comunicaciones y alguna ayuda económica más a la localidad.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿en qué lugar de la ciudad aparecería ahora mismo?
Yo creo que me iría a Complutum, y tal vez visitaría la villa del Val, en plena época romana. También me gustaría disfrutar de la época universitaria, aunque entonces las mujeres no podían cursar estudios.
La historia de Alcalá está llena de anécdotas, ¿nos puede contar alguna que no conozcan ni los propios complutenses?
Supongo que habrá mucha gente que lo sepa pero es muy curioso que, en la calle Mayor, la mayoría de las puertas de las viviendas no están una enfrente de la otra sino un poco separadas, de manera que así podían guardar la privacidad de las casas. Es algo muy típico de la época judía.
¿Cuáles son los puntos de la ciudad a los que no se puede acceder y le encantaría hacerlo?
Me encantaría entrar en las Bernardas, a toda la parte que era la huerta, y, por supuesto, a los conventos de clausura, aunque ya sabemos que es algo que hay que respetar.
¿A qué hora del día está la ciudad más bonita?
Posiblemente sea al atardecer, cuando cae el sol.
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