Mientras unos saltan de alegría por haber cobrado la nómina mensual, otros se echan a temblar. Es el caso de los expertos en Medio Ambiente que ven cómo, a primeros de mes, la gente opta por usar el transporte privado para desplazarse debido al recién estrenado sueldo en su cuenta bancaria. Una práctica que genera los llamados ‘ozonazos’, pues esta sustancia, que puede llegar a tener efectos letales en el ser humano, se produce de forma natural dentro de los motores de los vehículos y se incrementa en el aire por las altas temperaturas. Un fuerte coctel que, en Alcalá, ya ha superado los niveles permitidos en varias ocasiones. La última fue el pasado lunes, llegando a alcanzar los 184 microgramos por metro cúbico, y Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada en la UAH, advierte de las consecuencias que tiene esto en una estación en la que los vientos del suroeste arrastran todo el ozono que se produce en Madrid hacia la zona del Corredor del Henares.
–Las alarmas por altos niveles de ozono en Alcala no hacen más que dispararse. ¿Somos realmente conscientes de lo que esto implica?
–Al igua que el oxígeno, el ozono es un veneno. La atmósfera tiene un 70% de nitrógeno y un 30% de oxígeno. Si en vez de tener un 30 tuviese un 50%, nos quemaríamos todos los pulmones al respirar. El ozono es un veneno más potente incluso que el oxígeno porque en vez de ser O2 es O3. Es decir, es un super oxígeno.
–¿Podemos calificar entonces el aire de la ciudad como venenoso?
–Cuando hay mucho ozono sí es venenoso, y es entonces cuando produce combustión en el interior de los pulmones y una combinación con otros elementos químicos del cuerpo.
–¿Cuáles son los riesgos de respirarlo?
–A las personas sanas les genera malestar general que se traduce en mareos, tos y dolor de cabeza, pero las personas delicadas pueden tener que ir al hospital y, si no se curan rápidamente, pueden incluso morir. Son muy pocas las que fallecen, pero las personas asmáticas, con problemas bronquiales o que estén muy delicadas de salud tienen que tener cuidado y, al menor síntoma de que tienen ahogos y tos y empiezan a sentirse mal, lo lógico es que se acerquen al hospital porque el ozono es venenoso. Es venenoso porque es un material enormemente reactivo que reacciona con todas las moléculas que tenemos en el cuerpo, sobre todo las que tenemos en los pulmones.
–Y al ser un veneno transparente, ¿le quitamos importancia y hacemos aquello de ‘ojos que no ven...’?
–Sí, claro. Es un veneno que no se ve. En los coches modernos ya no pasa, pero antiguamente los que no quemaban bien emitían un compuesto que es carbono oxígeno (CO) y que también es venenoso porque es altamente reactivo y, al igual que el ozono, se combina con todas las celulas que hay en el cuerpo. Entonces en las novelas policiacas y en las películas de los años 20 la gente se suicidaba poniendo marcha el coche dentro de un garaje cerrado, porque eso emitía mucho CO que era el mismo tipo de veneno que el oxígeno. No se ve, no se huele, pero acaba matándote. Si nos encerramos en un garaje y empezamos a producir ozono nos morimos igual.
–¿Se puede decir que la gente es egoísta entonces al seguir utilizando el vehículo privado?
–Tú verás. Los motores de los coches, sobre todo de los diesel, y de los camiones son los principales causantes de todas las alarmas de ozono durante todo el año, lo que pasa es que son mucho más peligrosas en verano porque con las altas temperaturas el ozono es mucho más reactivo, se genera más.
–¿Dónde está el límite para que se haga algo que frene esta contaminación?
–No sé, parece que nunca. Yo he sido presidente de Amigos de la Tierra y nos hemos dedicado a contar cosas de estas y la gente pasa. Se van todos a su coche y les da igual. Lo que buscamos cada uno es nuestra comodidad. Evidentemente un coche solo no genera ozono que sea nocivo, pero 20.000 coches sí. Cada uno es responsable de su coche y no mira el de los demás. El problema es que los seres humanos tenemos muy poca capacidad para pensar en la comunidad.
–¿Cuál es la consecuencia más grave de todo esto?
–La consecuencia más grave de utilizar coches es un aumento constante y considerable de todos los casos de bronquitis crónica. En Alcalá hay gente que lleva un carrito con oxígeno y eso es una consecuencia directa de la contaminación. Es decir, que si seguimos por ese camino llegaremos a ir todos con mascarillas o con carritos de oxígeno.
Mientras unos saltan de alegría por haber cobrado la nómina mensual, otros se echan a temblar. Es el caso de los expertos en Medio Ambiente que ven cómo, a primeros de mes, la gente opta por usar el transporte privado para desplazarse debido al recién estrenado sueldo en su cuenta bancaria. Una práctica que genera los llamados ‘ozonazos’, pues esta sustancia se produce de forma natural dentro de los motores de los vehículos y se incrementa en el aire por las altas temperaturas. Aunque dura como mucho un par de días y después se disuelve, supone un fuerte coctel que, en Alcalá, ya ha superado los niveles permitidos en varias ocasiones. La última fue el pasado lunes, llegando a alcanzar los 184 microgramos por metro cúbico, y Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física Aplicada en la UAH y uno de los más reputados expertos en Medio Ambiente del país, advierte de las consecuencias que tiene esto en una estación en la que los vientos del suroeste arrastran todo el ozono que se produce en Madrid hacia la zona del Corredor del Henares.
Las alarmas por altos niveles de ozono en Alcala no hacen más que dispararse. ¿Somos realmente conscientes de lo que esto implica?
Al igua que el oxígeno, el ozono es un veneno. La atmósfera tiene un 70% de nitrógeno y un 30% de oxígeno. Si en vez de tener un 30 tuviese un 50%, nos quemaríamos todos los pulmones al respirar. El ozono es un veneno más potente incluso que el oxígeno porque en vez de ser O2 es O3. Es decir, es un super oxígeno.
¿Podemos calificar entonces el aire de la ciudad como venenoso?
Cuando hay mucho ozono sí es venenoso, y es entonces cuando produce combustión en el interior de los pulmones y una combinación con otros elementos químicos del cuerpo.
¿Cuáles son los riesgos de respirarlo?
A las personas sanas les genera malestar general que se traduce en mareos, tos y dolor de cabeza, pero las personas delicadas pueden tener que ir al hospital y, si no se curan rápidamente, pueden incluso morir. Son muy pocas las que fallecen, pero las personas asmáticas, con problemas bronquiales o que estén muy delicadas de salud tienen que tener cuidado y, al menor síntoma de que tienen ahogos y tos y empiezan a sentirse mal, lo lógico es que se acerquen al hospital porque el ozono es venenoso. Es venenoso porque es un material enormemente reactivo que reacciona con todas las moléculas que tenemos en el cuerpo, sobre todo las que tenemos en los pulmones.
Y al ser un veneno transparente, ¿se le quita importancia y se hace aquello de ‘ojos que no ven...’?
Sí, claro. Es un veneno que no se ve. En los coches modernos ya no pasa, pero antiguamente los que no quemaban bien emitían un compuesto que es carbono oxígeno (CO) y que también es venenoso porque es altamente reactivo y, al igual que el ozono, se combina con todas las celulas que hay en el cuerpo. Entonces en las novelas policiacas y en las películas de los años 20 la gente se suicidaba poniendo marcha el coche dentro de un garaje cerrado, porque eso emitía mucho CO que era el mismo tipo de veneno que el oxígeno. No se ve, no se huele, pero acaba matándote. Si nos encerramos en un garaje y empezamos a producir ozono nos morimos igual.
¿Se puede decir que la gente es egoísta entonces al seguir utilizando el vehículo privado?
Tú verás. Los motores de los coches, sobre todo de los diesel, y de los camiones son los principales causantes de todas las alarmas de ozono durante todo el año, lo que pasa es que son mucho más peligrosas en verano porque con las altas temperaturas el ozono es mucho más reactivo, se genera más.
¿Dónde está el límite para que se haga algo que frene esta contaminación? No sé, parece que nunca. Yo he sido presidente de Amigos de la Tierra y nos hemos dedicado a contar cosas de estas y la gente pasa. Se van todos a su coche y les da igual. Lo que buscamos cada uno es nuestra comodidad. Evidentemente un coche solo no genera ozono que sea nocivo, pero 20.000 coches sí. Cada uno es responsable de su coche y no mira el de los demás. El problema es que los seres humanos tenemos muy poca capacidad para pensar en la comunidad.
¿Cuál es la consecuencia más grave de todo esto?
La consecuencia más grave de utilizar coches es un aumento constante y considerable de todos los casos de bronquitis crónica. En Alcalá hay gente que lleva un carrito con oxígeno y eso es una consecuencia directa de la contaminación. Es decir, que si seguimos por ese camino llegaremos a ir todos con mascarillas o con carritos de oxígeno.
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