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“El franquismo detuvo mucho el avance de la educación en España”
Laura Arribas - martes 5 de julio de 2011 a las 11:43 horas
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Mar del Pozo, coordinadora del Máster en Memoria y Crítica de la Educación de la UAH, defiende llegar a un pacto educativo entre las fuerzas políticas para progresar.

 

 

Hacer un recorrido por la historia de nuestros maestros y sus enseñanzas y no perder nunca ese patrimonio es lo que intenta el Máster en Memoria y Crítica de la Educación, que se pondrá en marcha el próximo curso en la UAH. Mar del Pozo, experta en este campo, será la persona encargada de coordinar unos estudios que son pioneros en España.
-¿Cuál es la principal crítica que se le puede hacer a la educación de hoy en día?
–Muchos de los discursos actuales en base a la enseñanza están basados en el reduccionismo. Me estoy refiriendo en concreto a los informes PISA, que están tan de moda. Los veo reduccionistas porque solamente hablan de un aspecto muy concreto de la educación, que son los resultados, pero la educación es mucho más, y ahora parece que se mide solo por este informe. No obstante, en él no se valoran aspectos muy importantes y que  están haciendo los maestros como son llevar a cabo una buena integración de los inmigrantes, formar alumnos críticos con la sociedad capaces de reflexionar y de decir no en un momento determinado...A lo mejor no son los mejores en Lengua o Matemáticas pero están formados con valores.
-Si hacemos memoria, ¿qué epoca ha dado mejores resultados en la enseñanza y por qué?
–En España siempre hay un momento que ha quedado en la memoria colectiva que es el de la II República. Duró muy poco tiempo pero fue una época en la que se avanzó muchísimo en educación porque se contó mucho con los maestros. Eran los educadores los que estaban en el centro de la reforma y en muy poco tiempo se sintieron protagonistas y parte del cambio. Luego lo pagaron con la depuración que hubo durante el franquismo, pero si no hubiera existido este régimen, la educación en España, en seis años, se hubiera puesto a nivel europeo. Es decir, iba avanzando tremendamente. Por eso, el Máster enseña la importancia de que si queremos que una reforma prospere, lo importante es contar con los educadores, que la vean como algo propio. 
-¿Cuál es uno de los principales cambios que hay que acometer en este campo?
–Una crítica que haría yo  a la educación española es que en este país, cada gobierno que llega legisla sobre educación. No hay una continuidad y esto es algo que lleva sucediendo desde principios del siglo XIX. Jamás ha habido un pacto educativo, y aunque hace poco se intentó realizar, finalmente no se llegó a ningún acuerdo entre las fuerzas políticas. A mí me pareció tremendo. Esto supone que estamos continuamente avanzando y retrocediendo, porque en educación estamos siempre esperando a ver cómo cambia la política porque en función del cambio ya sabes seguro cómo te van a adaptar la ley, con lo cual eso tampoco es bueno. Un pacto daría estabilidad a la educación. 
-¿Las nuevas tencnologías en el aula son una ventaja o un handicap?
–En general, considero que el progreso es bueno, pero  muchas veces pensamos que las nuevas tecnologías son un cambio brutal y entonces se nos olvida la base: y es que para que el niño comprenda lo leído es igual de importante que lo lea con un libro normal que con un e-book. Creemos que el instrumento va a cambiar todo y no nos damos cuenta es que lo que tiene que cambiar es esa forma de abordar la realidad educativa. Las nuevas tecnologías pueden motivar más al niño y eso es lo más importante porque cada vez es más difícil captar su atención. Estos días se está hablando de las nuevas pruebas para valorar las condiciones de los futuros maestros, y yo creo que es importante porque hay que tener una serie de aptitudes como profesor que ayuden a conectar mucho mejor con los alumnos puesto que,  por muchos medios que haya en las aulas, al final siempre estará el maestro.
-¿Las cifras actuales de fracaso escolar harán historia?
–Lo que pasa es que ahora el fracaso escolar se cuantifica, se mide y se explicita. Si tuvieramos datos de los años 30, 40, 50 ó 60 nos daríamos cuenta de que ahora está mucho mejor la enseñanza. El acceso general a la educación en España es algo de hace cuatro días, de principios de los años 80. En los 70 solo accedia a la educación una minoría muy privilegiada y los alumnos  abandonaban la escuela durante la enseñanza primaria sin tener ningún título ni certificado. Con lo cual, ahora se dice que hay unos datos inmensos de fracaso escolar, pero es que hace 30 años no lo teníamos ni cuantificado.
Claro que pasarán a la historia porque son muy representativos, pero creo que nos centramos demasiado en los resultados y no se valora a los alumnos integralmente: cómo están formados como personas. 
-¿Qué le parece que algunos centros sigan apostando por la segregación por sexos?
–Esto es un tema que me llega al alma. Es uno de los típicos discursos que suena muy bien técnicamente e incluso pedagógicamente pero que en realidad es muy perverso y, además, llama a engaño.
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Hacer un recorrido por la historia de nuestros maestros y sus enseñanzas y no perder nunca ese patrimonio es lo que intenta el Máster en Memoria y Crítica de la Educación, que se pondrá en marcha el próximo curso en la UAH. Mar del Pozo, experta en este campo, será la persona encargada de coordinar unos estudios que son pioneros en España.

¿Cuál es la principal crítica que se le puede hacer a la educación de hoy en día?
Muchos de los discursos actuales en base a la enseñanza están basados en el reduccionismo. Me estoy refiriendo en concreto a los informes PISA, que están tan de moda. Los veo reduccionistas porque solamente hablan de un aspecto muy concreto de la educación, que son los resultados, pero la educación es mucho más, y ahora parece que se mide solo por este informe. No obstante, en él no se valoran aspectos muy importantes y que  están haciendo los maestros como son llevar a cabo una buena integración de los inmigrantes, formar alumnos críticos con la sociedad capaces de reflexionar y de decir no en un momento determinado...A lo mejor no son los mejores en Lengua o Matemáticas pero están formados con valores.

Si hacemos memoria, ¿qué epoca ha dado mejores resultados en la enseñanza y por qué?
En España siempre hay un momento que ha quedado en la memoria colectiva que es el de la II República. Duró muy poco tiempo pero fue una época en la que se avanzó muchísimo en educación porque se contó mucho con los maestros. Eran los educadores los que estaban en el centro de la reforma y en muy poco tiempo se sintieron protagonistas y parte del cambio. Luego lo pagaron con la depuración que hubo durante el franquismo, pero si no hubiera existido este régimen, la educación en España, en seis años, se hubiera puesto a nivel europeo. Es decir, iba avanzando tremendamente. Por eso, el Máster enseña la importancia de que si queremos que una reforma prospere, lo importante es contar con los educadores, que la vean como algo propio. 

¿Cuál es uno de los principales cambios que hay que acometer en este campo?
Una crítica que haría yo  a la educación española es que en este país, cada gobierno que llega legisla sobre educación. No hay una continuidad y esto es algo que lleva sucediendo desde principios del siglo XIX. Jamás ha habido un pacto educativo, y aunque hace poco se intentó realizar, finalmente no se llegó a ningún acuerdo entre las fuerzas políticas. A mí me pareció tremendo. Esto supone que estamos continuamente avanzando y retrocediendo, porque en educación estamos siempre esperando a ver cómo cambia la política porque en función del cambio ya sabes seguro cómo te van a adaptar la ley, con lo cual eso tampoco es bueno. Un pacto daría estabilidad a la educación. 

¿Las nuevas tencnologías en el aula son una ventaja o un handicap?
En general, considero que el progreso es bueno, pero  muchas veces pensamos que las nuevas tecnologías son un cambio brutal y entonces se nos olvida la base: y es que para que el niño comprenda lo leído es igual de importante que lo lea con un libro normal que con un e-book. Creemos que el instrumento va a cambiar todo y no nos damos cuenta es que lo que tiene que cambiar es esa forma de abordar la realidad educativa. Las nuevas tecnologías pueden motivar más al niño y eso es lo más importante porque cada vez es más difícil captar su atención. Estos días se está hablando de las nuevas pruebas para valorar las condiciones de los futuros maestros, y yo creo que es importante porque hay que tener una serie de aptitudes como profesor que ayuden a conectar mucho mejor con los alumnos puesto que,  por muchos medios que haya en las aulas, al final siempre estará el maestro.

¿Las cifras actuales de fracaso escolar harán historia?
Lo que pasa es que ahora el fracaso escolar se cuantifica, se mide y se explicita. Si tuvieramos datos de los años 30, 40, 50 ó 60 nos daríamos cuenta de que ahora está mucho mejor la enseñanza. El acceso general a la educación en España es algo de hace cuatro días, de principios de los años 80. En los 70 solo accedia a la educación una minoría muy privilegiada y los alumnos  abandonaban la escuela durante la enseñanza primaria sin tener ningún título ni certificado. Con lo cual, ahora se dice que hay unos datos inmensos de fracaso escolar, pero es que hace 30 años no lo teníamos ni cuantificado. Claro que pasarán a la historia porque son muy representativos, pero creo que nos centramos demasiado en los resultados y no se valora a los alumnos integralmente: cómo están formados como personas. 

¿Qué le parece que algunos centros sigan apostando por la segregación por sexos?
Esto es un tema que me llega al alma. Es uno de los típicos discursos que suena muy bien técnicamente e incluso pedagógicamente pero que en realidad es muy perverso y, además, llama a engaño. Es el discurso de que, bueno, como queremos tener éxito y como resulta que se han hecho estudios en muchos sitios donde se dice que las niñas, cuando están separadas de los niños tienen mejores resultados, pues vamos a segregar. Llama a engaño porque, efectivamente, es verdad que en rendimiento académico posiblemente tengan mejores resultados las niñas, pero lo que se pierde de convivencia y de igualdad con el otro sexo no merece la pena frente a lo que ganamos en rendimiento. Es un discurso que utiliza la eficiencia de los resultados para encubrir una realidad muy antigua que es la de evitar la coeducación, algo que en España se implantó a principios de los años 80 y aún hay centros que no la tienen. Esto sirve para ver que, en educación, los resultados de las reformas tardan muchos años en dejarse ver.

El Máster intenta preservar el patrimonio histórico-educativo. ¿Pegar con la regla a los alumnos forma parte de este patrimonio?
Sí. Ahora mismo estamos trabajando en intentar detectar las prácticas educativas tradicionales porque puedes ver de donde surgieron, cómo se han desarrollado, cómo se han mantenido y cómo muchas veces cambian. Si tú en una clase actual ves a un maestro al frente y todos los niños, aunque tengan un ordenador delante, están escribiendo en él, no hay tanta diferencia que si estuvieran escribiendo en un cuaderno. En este aspecto la clase no sería muy diferente a una del siglo XIX.

¿Y qué pensaría un profesor del siglo XIX si entrase en una clase actual? ¿Se asustaría?
Si, pero no tanto por la técnica sino porque también han cambiado las prácticas. Se sorprendería mucho de la relación actual entre maestro y alumno, porque en esa época él era una figura de gran autoridad.

 


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Foto: Iván Espínola
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