Decidió dedicar su vida a luchar por la igualdad entre sexos y es algo que, desde hace más de una década, viene desarrollando en el Centro Asesor de la Mujer Lola Pérez Quirós (Siete Esquinas, 2). Marga Honrubia coordina los talleres de participación, y los de Autoestima y Risoterapia han sido los encargados de cerrar el ciclo de esta temporada. -Una mujer con autoestima es... –Una mujer plena. -¿Y qué obstáculos tiene en su camino para no poder serlo? –Seguimos con el estereotipo de que todas las mujeres somos cuidadoras, que tenemos que basar nuestra autoestima en los demás y valorarnos como lo hacen ellos: como madres, esposas, amigas, y no como lo que somos por nosotras mismas. Y esto se da sobre todo en las mujeres que tienen a partir de 45 y 50 años, puesto que están en un periodo de su vida que a lo mejor se han dedicado siempre a su familia, no han trabajado fuera de casa, no han tenido tiempo para dedicárselo a ellas mismas y, de repente, sus hijos se han hecho mayores, el marido se va a trabajar y ellas se quedan en casa sin saber cuál es el sentido de su vida. A veces es difícil decidir a qué dedicar tu vida en ese aspecto, porque están acostumbradas a no tener tiempo para ellas. Al igual que ocurre ahora con las madres que tienen hijos y trabajan, que ocupan todo su tiempo en el cuidado de los pequeños y en su empleo. -Con este panorama, ¿qué elementos suben la autoestima? –Lo importante es que tú te valores como lo que eres: una persona. Si centras toda tu autoestima en lo que los demás piensan o esperan de ti pues muchas veces eso te falla, porque suele ocurrir que los hijos no agradecen lo suficiente lo que haces por ellos, etc. Si no te has cultivado como persona es fácil que en situaciones de separación o abandono, por ejemplo, te plantees qué hacer. ‘¿Qué hago yo sola si mi marido se ha ido? -Hablábamos al principio de estereotipos, ¿qué hacen más daño, las revistas de moda con mujeres de cuerpos espectaculares o las del corazón con vidas idílicas? –Ambas, porque en la actualidad se nos exige ser ‘supermujeres’. Hemos pasado de dedicarnos exclusivamente a lo doméstico a tener que asumir ahora todo: ser unas buenas profesionales, ser buenas madres, ser buenas esposas y, además, estar estupendas siempre. Son los mandatos que se nos exigen por el hecho de ser mujeres y que no ocurre con los hombres. Ahora tenemos que ser ‘superwomen’ y poder con todo: ir al gimnasio, a la peluquería…Tenemos que plantear cuáles son nuestras prioridades, y si eso lo estamos haciendo para que los demás nos quieran o realmente lo estamos haciendo por nosotras mismas. - Y con todas estas ocupaciones, ¿la mujer actual tiene tiempo de reír? –Eso es lo que tratamos de conseguir a través de los talleres, porque al final esto es una sobrecarga y un estrés ya que tienes todas las horas del día ocupadas; y los talleres pretenden, precisamente, que las mujeres tengan un espacio donde se dediquen exclusivamente a sí mismas. - ¿Qué enseña la risoterapia, a reírse de todo o a hacerlo de una misma? –Lo que se pretende es utilizar el sentido del humor para enfrentar los problemas. Saber hacerlo de una manera positiva, de no hundirnos cuando se presente una dificultad sino que esa dificultad nos ayude a superarnos, pero siempre teniendo en cuenta cómo se forma la personalidad y la autoestima de las mujeres. No es lo mismo nacer hombre que nacer mujer en esta sociedad. Si naces hombre, la familia, la escuela, la televisión te van a mandar un mensaje de cómo tienes que ser, y si naces mujer, los mensajes son distintos. En nuestros talleres pretendemos verlo desde esa parte: cómo nos han enseñado a ser. Nos han enseñado a ser madres, amigas, hermanas, pero nosotras siempre en el último lugar. Siempre haciendo cosas por los demás y dejando de lado nuestras tareas por cuidar de la familia. - Y la igualdad entre sexos se dará cuando… –La igualdad completa todavía tiene que tardar porque es cuestión de mentalidades y de educación. En nuestra sociedad existen muchas desigualdades todavía, que parece que no, por el hecho de que hemos avanzando tanto, pero si te fijas en casos concretos sí que se ponen de relieve. Lo fundamental sería que las personas, cuando nacemos, elijamos cómo queremos que sea nuestra vida en función de nuestras capacidades y de nuestros intereses, no de unos mandatos de género. - ¿Cuál es la mayor desigualdad que se da en la actualidad entre ambos sexos? –La más grave es la violencia de género. El que un hombre, por el hecho de ser hombre, crea que tiene derecho sobre su mujer y que lleve ese derecho hasta las últimas consecuencias, que es acabar con la vida de ella.
L. Arribas. |