Vertidos ilegales, degradación del bosque de ribera, estrangulamiento del cauce por los desarrollos urbanísticos o la alteración del caudal son algunos de los principales problemas que ponen en riesgo la supervivencia del río Henares. Su salvación es posible aunque sólo en el tramo que une Guadalajara con el río Jarama se han contabilizado 232 impactos medioambientales.
No hace muchos años el río Henares tenía llanuras de inundación, espacios de libertad sin motas ni escolleras y discurría alejado de la ciudad. Hoy en día el Henares está estrangulado en muchos tramos del Corredor por los desarrollos urbanísticos, que como sucede en Alcalá han llegado casi hasta el cauce. Basta con pasear por detrás del polígono del Juncal para observar el estrangulamiento del río y la ausencia del bosque de ribera. Es uno de los 232 impactos contabilizados por el colectivo Salvemos el Henares y que ponen de manifiesto la necesidad de actuar para recuperar el río. El secreto para revitalizar el Henares pasa por “una correcta ordenación territorial y el restablecimiento de unos caudales ecológicos, aparte de una buena gestión de agua en la cuenca, con lo que conseguiremos mejorar mucho el río”.
Lo dice Daniel Fernández, portavoz de la plataforma Salvemos el Henares, un colectivo que representa a una veintena de entidades y que la semana pasada presentó un Informe sobre el Estado de Conservación del Río Henares en el tramo entre Guadalajara y el Jarama. Aunque la situación es difícil, el río tiene solución y el informe es optimista en algunos aspectos, como por ejemplo la calidad del agua. “No parece que la calidad del agua sea uno de los grandes problemas del Henares, sobre todo en comparación con otros ríos como el Tajo, Manzanares o Jarama.
El agua va mejorando en cuanto a su calidad, pero existen otros problemas”. Esos problemas, a los que alude Fernández tienen que ver con los vertidos de las estaciones depuradoras de aguas residuales de Guadalajara y Alcalá, donde el “olor y la espuma son signos evidentes”, los escombros, infraestructuras como escolleras, las extracciones ilegales de agua o la degradación de la ribera, en especial del margen izquierdo, el más alejado a la ciudad. Al menos, el Henares ya no recibe los vertidos de la lavandería hospitalaria de Mejorada del Campo y “nos han comunicado que se ha arreglado”.
Pero los grandes problemas a los que se enfrenta el río son “la propia regulación de los caudales ecológicos y el desarrollo de la ordenación territorial, que ha ido estrangulandolo y dejando cada vez menos espacio para que realice su dinámica natural”. Basta ver una foto aérea de Alcalá para ver como han cambiado las cosas entre 1975 y 1991. Según el informe se han permitido construcciones cada vez más cercanas al río y hay ejemplos significativos. Es el caso de la construcción de viviendas unifamiliares en el Val, la ciudad deportiva, el barrio de Nueva Alcalá o la zona comercial de la Dehesa. Diversas entidades ciudadanas han participado en campañas de limpieza del río en numerosas ocasiones lo que demuestra el interés que tiene el Henares. El informe de Salvemos el Henares además de denunciar la situación incluye propuestas entre las que se incluye la designación de Designación como Lugar de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000 al tramo comprendido entre Guadalajara y el límite de la Comunidad de Madrid, la declaración del Parque Natural del Henares o aplicación planes de ahorro para llegar a un gasto por habitante y día de 115 litros, como ya sucede en Vitoria. En Alcalá está en 260 litros, pese a que se ha conseguido reducir en los últimos años.
Vea el informe completo en PDF aquí |