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Condenan a un farmacéutico de Alcalá por acoso sexual
Redacción - jueves 30 de junio de 2011 a las 10:13 horas
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Envió escritos “libidinosos”, besuqueó e hizo tocamientos a dos empleadas.

 

El Juzgado de lo Penal número 1 de Alcalá ha condenado a Ramón González Navarro, un conocido farmacéutico e investigador local, a algo más de siete meses de prisión por acosar sexualmente a dos empleadas, que, a consecuencia de esta situación, sufrieron importantes trastornos depresivos.      

 

Según los hechos probados que refleja la sentencia, a la que ha tenido acceso Diario de Alcalá, González, con el objetivo de “satisfacer sus deseos libidinosos” comenzó a presionar “de forma velada pero continua” a M. A. C., auxiliar administrativa de la farmacia  para que mantuviese “una relación sentimental con él”.

 

Esas presiones se manifestaron a través de cartas y poemas de contenido erótico y amoroso, en los que se vertían frases como “se produce en este loco desvarío amoroso un sentimiento de angustia por su ausencia, porque invade mis neuronas y las aniquila”; “estás reinando en mi intelecto”; “te has hecho dueña de mis resortes más íntimos”; o “sueño con el roce de tu piel, con color, con el perfume que exhala, con esa levedad de tu ser que me emociona”.

 

González se despedía en estas misivas a su auxiliar administrativa con la expresión francesa “ma cheri poupe” (mi querida muñeca). Pero la cosa fue a mayores: el farmacéutico —que  hace años fue presidente de la Institución de Estudios Complutenses y, a finales de los 70, de las Juventudes Musicales de Alcalá— “llegó a dar dos palmadas en las nalgas a esta empleada, así como un beso en la oreja. También la abrazó. “Todo ello sin contar con su consentimiento”, señala la sentencia.

 

El juez también considera probado que en octubre de 2002, aprovechando una visita a la Biblioteca Nacional, “el acusado le propuso a M. A. C. que fueran a hacer la siesta a un hotel cercano”. Además, González le enviaba mensajes de móvil sentimentales y eróticos. Todo ello sumió a la trabajadora en una depresión, quedándole como secuela un trastorno de estrés postraumático y depresión reactiva.

 

ATAQUE DE ANSIEDAD. M.A.C denunció a su jefe en 2004. Pero no fue la única. Según explicó  la abogada de la acusación, Isabel Matas, un ataque de ansiedad que sufrió la empleada en la misma farmacia hizo que se sincerase con M. G. A. C., la farmacéutica adjunta. Esta última se dio cuenta, entonces, de que su compañera estaba sufriendo el mismo infierno que ella vivía desde el año 1997.

 

El fallo judicial refleja que el condenado besó sin consentimiento y realizó tocamientos a esta otra empleada —que sufrió una depresión que tardó en curar 1.545 días—, a la que le dedicaba expresiones como “eres la mujer de mi vida” o “eres mi media naranja”,  y le decía que estaba dispuesto a dejar a su mujer para irse con ella y montar una farmacia juntos. 


Según la sentencia, ambas empleadas, “mostraron de forma inequívoca” el rechazo a tales proposiciones”. Y su jefe, “como represalia por ello, las trataba despóticamente en sus puestos de trajo durante un tiempo o les retiraba temporalmente el pago de los incentivos que recibían en dinero no computado oficialmente en sus nóminas”.


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