–¿Cómo es trabajar en Clásicos en tu propia ciudad? ¿Te obliga a subir el listón?
–Antonio Ponce: Sí. Es bueno porque el partido lo juegas en casa, pero precisamente por jugarlo en casa y después de cuatro meses de trabajo hay expectativas, por lo que tienes que dar un resultado más que digno porque venimos de una formación. Hay mucha responsabilidad y muchos nervios porque este festival lleva muchos años y compartimos programa con compañías de reconocimiento nacional e internacional. Y ahí estamos nosotros también, estrenando espectáculo y compañía. La intención de resultado es que sea alta.
–Sois la primera promoción de la Academia del Verso, ¿qué os parece este proyecto?
–Ana Santos-Olmo: Es una iniciativa fantástica para formación muy específica en el arte del verso y para actores ya profesionales. Yo creo que hemos aprovechado muy bien las clases. También es el primer año, entonces hemos tenido las ventajas y las desventajas, pero de verdad que creo que el nivel de las clases ha sido muy alto, nos hemos implicado todos muchísimo y ahora, en esta recta final, con Los empeños de una casa, es, como decía Antonio, una gran responsabilidad porque no solo se trata de actuar como ya hemos hecho otras veces sino de demostrar que hemos aprovechado estos meses y que realmente ha servido para algo. Tenemos que estar pendientes absolutamente de todo.
–Hablando de academias, ¿qué opinais sobre la decisión de no entregar los premios Goya a menores de 16 años? ¿También tienen derecho ellos a recibirlos?
–Martín Puñal: Claro que tienen derecho a obtener un reconocimiento por su trabajo. Además hay actores increíbles que son unos pequeñazos.
–Todos habéis trabajado en el Don Juan Tenorio de Alcalá. ¿Por qué os decantáis más, por la comedia o por dramas como este?
–M. Puñal: Yo creo que al Don Juan Tenorio se le puede sacar mucha punta. Tiene comedia y tiene su parte de drama. Me parece que el Don Juan cada año tiene una puesta en escena diferente y eso le da mucha vida.
–Pero, ¿si tuviérais que elegir?
–A. Ponce: Nos quedamos con el trabajo, sea comedia o drama.
–A. Santos-Olmo: Lo bueno es poder variar: poder estar en un montaje que es más dramático, del amor romántico, y después poder pasar a otro que es más farsa y en el que nos lo pasamos fenomenal ensayando, riéndonos, buscando los chistes y, a la vez, buscando la risa y la participación del público. Pero de todas formas es que el Don Juan Tenorio que se hace en Alcalá tampoco es muy comparable. No es un montaje teatral al uso.
–M. Puñal: Es un juguete.
–A. Ponce: El Tenorio en
Alcalá es ‘los Rolling Stones’. Es un macroevento y no se puede comparar con nada.
–El teatro callejero se suele hacer normalmente en el Centro de Alcalá. Si pudiérais saliros de este enclave, ¿qué lugar de la ciudad elegiríais para hacer una obra?
–A. Santos-Olmo: El parque O’Donnell tiene un punto. Yo me quedaría con ese lugar.
–¿Y qué haríais allí?
–A. Santos-Olmo: Pues depende. En la zona de los columpios podríamos hacer una comedia y, para algo más romántico, el estanque de los peces (risas).
–A. Ponce: Yo estaba pensando más en las rotondas, que como tenemos tantas en la ciudad... Imagínate una obra en medio de la rotonda, lo que pasa es que sería ya algo más así como una performance. Si sí, me gusta (vuelven a reír).
–Para la obra que estrenáis habéis aprendido esgrima. ¿Qué es más difícil, un mano a mano con la espada o luchar contra la crisis?
–A. Ponce: La crisis, sin duda. De todas formas, estamos en un momento en que es muy difícil sobrevivir para todo el mundo, lo que pasa es que los actores como llevamos sobreviviendo toda la vida pues estamos ya como un poco vacunados. Esto ya de que nos tarden en pagar o de que lleves tres meses sin trabajo es una cosa tan normal para nosotros que, ante la crisis, venimos vacunados.
Este viernes se meterán en la piel de unos actores creados en el siglo XVII por Sor Juana Inés de la Cruz. Mientras tanto, Antonio Ponce, Ana Santos-Olmo y Martín Puñal terminan de dar los últimos retoques a sus papeles como Castaño, Leonor y Hernando antes de presentar una de las mejores comedias de enredo del Siglo de Oro en el Corral de Comedias.
¿Cómo es trabajar en Clásicos en tu propia ciudad? ¿Te obliga a subir el listón?
Antonio Ponce: Sí. Es bueno porque el partido lo juegas en casa, pero precisamente por jugarlo en casa y después de cuatro meses de trabajo hay expectativas, por lo que tienes que dar un resultado más que digno porque venimos de una formación. Hay mucha responsabilidad y muchos nervios porque este festival lleva muchos años y compartimos programa con compañías de reconocimiento nacional e internacional. Y ahí estamos nosotros también, estrenando espectáculo y compañía. La intención de resultado es que sea alta.
Sois la primera promoción de la Academia del Verso, ¿qué os parece este proyecto?
Ana Santos-Olmo: Es una iniciativa fantástica para formación muy específica en el arte del verso y para actores ya profesionales. Yo creo que hemos aprovechado muy bien las clases. También es el primer año, entonces hemos tenido las ventajas y las desventajas, pero de verdad que creo que el nivel de las clases ha sido muy alto, nos hemos implicado todos muchísimo y ahora, en esta recta final, con Los empeños de una casa, es, como decía Antonio, una gran responsabilidad porque no solo se trata de actuar como ya hemos hecho otras veces sino de demostrar que hemos aprovechado estos meses y que realmente ha servido para algo. Tenemos que estar pendientes absolutamente de todo.
Hablando de academias, ¿qué opinais sobre la decisión de no entregar los premios Goya a menores de 16 años? ¿También tienen derecho ellos a recibirlos?
Martín Puñal: Claro que tienen derecho a obtener un reconocimiento por su trabajo. Además hay actores increíbles que son unos pequeñazos.
Todos habéis trabajado en el Don Juan Tenorio de Alcalá. ¿Por qué os decantáis más, por la comedia o por dramas como este?
M. Puñal: Yo creo que al Don Juan Tenorio se le puede sacar mucha punta. Tiene comedia y tiene su parte de drama. Me parece que el Don Juan cada año tiene una puesta en escena diferente y eso le da mucha vida.
Pero, ¿si tuviérais que elegir?
A. Ponce: Nos quedamos con el trabajo, sea comedia o drama.
A. Santos-Olmo: Lo bueno es poder variar: poder estar en un montaje que es más dramático, del amor romántico, y después poder pasar a otro que es más farsa y en el que nos lo pasamos fenomenal ensayando, riéndonos, buscando los chistes y, a la vez, buscando la risa y la participación del público. Pero de todas formas es que el Don Juan que se hace en Alcalá tampoco es muy comparable. No es un montaje teatral al uso.
M. Puñal: Es un juguete.
A. Ponce: El Tenorio en Alcalá es ‘los Rolling Stones’. Es un macroevento y no se puede comparar con nada.
El teatro callejero se suele hacer normalmente en el Centro de Alcalá. Si pudiérais saliros de este enclave, ¿qué lugar de la ciudad elegiríais para hacer una obra?
A. Santos-Olmo: El parque O’Donnell tiene un punto. Yo me quedaría con ese lugar.
¿Y qué haríais allí?
A. Santos-Olmo: Pues depende. En la zona de los columpios podríamos hacer una comedia y, para algo más romántico, el estanque de los peces (risas).
A. Ponce: Yo estaba pensando más en las rotondas, que como tenemos tantas en la ciudad... Imagínate una obra en medio de la rotonda, lo que pasa es que sería ya algo más así como una performance. Si sí, me gusta (vuelven a reír).
Para la obra que estrenáis habéis aprendido esgrima. ¿Qué es más difícil, un mano a mano con la espada o luchar contra la crisis?
A. Ponce: La crisis, sin duda. De todas formas, estamos en un momento en que es muy difícil sobrevivir para todo el mundo, lo que pasa es que los actores como llevamos sobreviviendo toda la vida pues estamos ya como un poco vacunados. Esto ya de que nos tarden en pagar o de que lleves tres meses sin trabajo es una cosa tan normal para nosotros que, ante la crisis, venimos vacunados.
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