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Cuando algo sucede por primera vez, puede pillarte por sorpresa. Cuando lo hace una segunda y se repite la situación, o es que no la has tenido en cuenta o es que te ha dado igual. Algo así se podría decir de la riada que ayer se produjo a la altura de la rotonda de la Bripac debido, al parecer, a las obras de la A-2 donde las canalizaciones para evacuar la carretera todavía no funcionan. Y si fuera la primera vez, todavía tendría un pase, pero es que en las últimas semanas nos estamos acostumbrando a las trombas de agua que afectan, en mayor o menor medida, a la ciudad. En algunos casos, es difícil sortear sus efectos, como suele ocurrir con los túneles, donde ya solo por su configuración el agua tiende a acumularse o cuando se trata de una calle antigua y sus canalizaciones pueden fallar ante una gran tormenta y quizás por ello la situación podría ser comprensible. Pero no lo es cuando estamos hablando de un lugar en superficie, que se está construyendo, por donde pasan centenares de vehículos y que ayer volvió a anegarse pese a que la tormenta no tuvo, ni mucho menos, nada que ver con la de hace poco más de una semana. Por eso es deseable más previsión por parte de Fomento, buscar antes el remedio que la enfermedad, y más teniendo en cuenta el desarrollo en el tiempo de las obras, que la harían estar en marcha al menos en una estación lluviosa. Veremos si hoy se repite la tormentosa situación. |