Tras una legislatura en la que la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) no ha dejado de denunciar injerencias por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el nuevo ejecutivo de María Dolores de Cospedal tiene la llave a la hora de decidir el futuro de proyectos pendientes y garantizar la independencia de la entidad. Además del Ejecutivo regional, los populares tienen el control en la Diputación, en el Ayuntamiento de Guadalajara y en la MAS, donde el consistorio complutense está representado con ocho concejales.
El PP de Guadalajara, con Antonio Román y Jaime Carnicero a la cabeza –alcalde y teniente de alcalde de Guadalajara– ha sido uno de los mejores apoyos que ha tenido Alcalá para proclamar la independencia de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) frente a las injerencias que desde la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la propia Confederación Hidrográfica del Tajo se han hecho. Así lo ha venido denunciado la actual presidencia de la MAS a lo largo de esta legislatura, que en todo momento se ha opuesto a la creación de un Consorcio Provincial para compartir infraestructuras en materia de agua.
Con el cambio de Gobierno en Castilla-La Mancha, que ahora presidirá la popular María Dolores de Cospedal, es previsible que la guerra del agua que ha enfrentado a populares y socialistas se rebaje. Tras los resultados del 22-M los populares controlarán el ejecutivo regional, la Diputación provincial y el Ayuntamiento de Guadalajara, con lo que el escenario cambiará de manera radical respecto a la actual legislatura.
Sin embargo, habrá que comprobar a partir de ahora, qué papel juega Aguas de Castilla-La Mancha en la explotación de infraestructuras frente a la MAS, donde los populares de Guadalajara y Alcalá han remado en el mismo sentido, rechazando las intenciones del Ejecutivo de José Maria Barreda de crear un consorcio para explotar la tercera conducción.
De momento, tras las constitución de los Ayuntamientos el siguiente paso será la nueva Asamblea General de la MAS. Durante esta legislatura, la presidencia recayó en el alcalaíno Jesús Domínguez, pero como viene siendo habitual un concejal de Guadalajara ostentará este cargo dentro de unos meses.
Tradicionalmente, en la historia de la MAS se ha producido esta alternancia en la presidencia entre Alcalá y Guadalajara. Lo más probables, aunque no hay nada confirmado, es que Jaime Carnicero, actual vicepresidente de la MAS, tome el relevo de Jesús Domínguez dentro de unos meses, cuando se celebre la Asamblea General. Antes hay que constituir los ayuntamientos que forman parte de la MAS y después habrá que nombrar a los nuevos vocales.
Tras la renovación de los estatutos de la MAS, en esta misma legislaturas, que han permitido a Alcalá adaptar su peso real, la ciudad complutense cuenta con ocho vocales, que en la actualidad son todos de un mismo color político. Pero en la nueva etapa de la MAS, dado que el PP gobernará en minoría, habrá que negociar los nuevos vocales. Entre estos nuevos vocales complutenses lo más previsible es que al menos cuatro sean del PP y los otros cuatro se repartirán entre el resto de grupos políticos con representación municipal, con lo que no se descarta que hay tres representantes del PSOE, dos de IU y uno de UPyD. Todo está por negociar aún, pero este reparto no impediría al PP controlar la MAS.
Pero los retos que tiene por delante la MAS son muchos. La nueva presidencia de la MAS tendrá que buscar una solución a la tercera conducción, a la unión entre el Sorbe y el Bornova, así como solucionar de una vez la conexión entre Alcorlo y la ETAP de Mohernando. Las fichas han cambiado de color político y a la espera de lo que suceda dentro de diez meses, en las elecciones generales, las relaciones con la CHT, que dirige un a exconsejera de Barreda, Mercedes Gómez, están obligadas a cambiar.
J.L.E. |