Al principio se pensó que no era más que un villorrio de los carpetanos, la tribu prerromana que entre los siglos V y I a.C. se asentó por los territorios que en la actualidad ocupan la casi totalidad de la Comunidad de Madrid y parte de Castilla-La Mancha. Pero a medida que avanzaban las excavaciones que tutela desde hace diez años el Museo Arqueológico Regional (MAR) de Alcalá, se fue comprobando que el Llano de la Horca de Santorcaz era toda una ciudad, perfectamente trazada y distribuida sobre la pequeña meseta a las afueras de este municipio a veinte kilómetros al este de Alcalá. Fruto de los hallazgos realizados en la zona, y de su singularidad arqueológica, la Comunidad de Madrid ha querido dar un paso más en su protección y divulgación con su declaración ayer, en el consejo de gobierno, como Bien de Interés Cultural. El paso siguiente, y definitivo, será convertir el yacimiento en un gran parque arqueológico, pues no existe en nuestro país un asentamiento carpetano tan completo.
Tanta relevancia posee que, en palabras de director del MAR, Enrique Baquedano, ha cambiado el concepto científico que se tenía de los carpetanos: “Se les consideraba casi unos Neandertales, pero estamos demostrando que nada de eso es cierto. Fue un pueblo muy refinado y de una magnificencia estética impresionante”. Lo prueba la gran cantidad de estructuras domésticas que han sido exhumadas, además de objetos muy significativos, como vasos, monedas, placas decoradas, fíbulas, cardadores, puntas de flecha, numerosos fragmentos de cerámica (vasijas y tinajas de almacenaje), ruedas de molino, pinzas y agujas de hueso y bronce, entre los más destacados.
La ‘Santorcaz carpetana’, además, es todo un modelo de urbanismo prerromano, con una superficie ocupada de cerca de 10 hectáreas y un área de influencia de entre 5 y 7 kilómetros. Se trataría de una comunidad desarrollada y referente en la comarca, con algún tipo de jerarquía social, especializada en distintas industrias y con una población bastante densa. Aliados de los cartaginenses en la campaña de Aníbal y asociados con otros pueblos indígenas contra Roma, según las fuentes históricas, la población debió quedar abandonada antes del inicio de nuestra era. Pero a diferencia de otras ciudades del mismo periodo cronológico, como Numancia, Segóbriga o Bílbilis, que quedaron prácticamente ocultas bajo las construcciones romanas, esta Santorcaz primitiva quedó casi intacta. He ahí la grandeza de la capital carpetana de Madrid.
Pedro P. Hinojos. |