Huellas de granizo un día después
A Antonio Díaz no solo se le inundó el garaje la noche del domingo sino que, al día siguiente, el granizo persistía en su jardín obstruyendo una de las entradas a la parte baja de la casa, sita en la calle Mallorca 1, en la zona del Val. Habían pasado más de 12 horas desde que terminara la tormenta, pero los restos de la misma dejaron huella en su hogar.
Para entrar al garaje, mejor “en góndola”
A pesar del trabajo de los bomberos, el garaje de Ma Ángeles Martínez amanecía ayer todavía con agua. La fuerte tormenta inundó toda la planta baja de su vivienda en la calle Cáceres. “Ayer [por el domingo] era para coger una góndola de cómo estaba el garaje”, explicaba. “Los bomberos estuvieron cuatro horas aquí y, al no tener foso, no pudieron sacarlo todo”.
“Bajaba un río desde la carretera de Meco”
“Estaba todo flotando en el garaje. Fue divertidísimo”, decía ayer con ironía José Prieto en el garaje de su chalet de la calle General Herrera, junto a la Ciudad del Aire. El domingo se acostó a las tres de la madrugada, después de que la lluvia acumulada en su casa comenzara ya a descender. Su garaje, como el de sus vecinos, se inundó con 20 centímetros de agua. El agua entraba por el sumidero del garaje y, cuando en la calle pasó la altura de las aceras, comenzó a caer por la rampa del garaje. “Llegó un momento que tanta agua ya impresionaba. Los vecinos estaban sacando ya los coches a la calle, la gente estaba preocupada”. José ultimaba en la mañana de ayer una bomba de achique en su casa, por si la lluvia volvía a hacer acto de presencia de una manera igual de contundente. “En los once años que llevamos aquí viviendo no habíamos visto algo igual. El agua bajaba como un río desde la rotonda de la carretera de Meco. Pensamos que es por las obras, porque no habíamos visto nunca nada igual”. Y no había ni comenzado a comprobar cuáles de los electrodomésticos de la cocina situada junto a su garaje funcionaban todavía. “A lo mejor alguna de las neveras se salva, pero la lavadora se ha ido al carajo”.
La tormenta se llevó por delante su nido
Varios efectivos del parque de bomberos de Alcalá tuvieron que acudir ayer, sobre las 13.00 horas, al Monasterio del Santísimo Sacramento (Las Bernardas) para retirar un nido de cigüeñas que con las últimas tormentas se había desprendido parcialmente por el tejado del recinto.
La intervención se produjo por el temor a que la estructura completa cayera al suelo, pudiendo herir a alguno de los viandantes que pasan habitualmente por la plaza de las Bernardas o las proximidades del Museo Arqueológico Regional.
Según informó a Diario de Alcalá Juan Prieto, portavoz del Colectivo Ciconia, “se trataba de un nido que tenía cuatro polluelos. Eran de los más grandes que hay en Alcalá y les faltaba muy poco tiempo para echar a volar”. En cuanto a la caída del nido, señaló que lo más seguro es que se produjera por el viento.
Dos de estas crías de cigüeña estaban muertas y los bomberos las hallaron sobre el tejado. Un tercer polluelo fue encontrado vivo agazapado sobre lo que quedaba de la estructura del nido que no se desprendió. En cambio, el cuarto que estaba censado no apareció, por lo que, según Prieto, se sospecha “que también ha muerto”.
Tras su rescate, el polluelo superviviente fue trasladado a las instalaciones que el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona (Grefa) tiene en la localidad madrileña de Majadahonda.
El viento tiró ramas en calles y parques
Aceras teñidas de verde y ramas caídas en los parques. Ese es el paisaje con que los vecinos de Alcalá se levantaron ayer, después de la gran tormenta de lluvia y granizo. En la calle Entrepeñas un árbol cayó y tuvo que ser retirado por los bomberos. Otras ramas dañaron vehículos en calles como Santorcaz, Francisco de Huerta o Alonso Sánchez.
Fregona en mano en los garajes
En las calles del entorno de la avenida de Meco, en el Val o el Ensanche, las calles se inundaron por la desproporcionada cantidad de agua caída del cielo, y los garajes acabaron inundados. Los vecinos terminaban de limpiar ayer el agua y el barro de sus viviendas, y comenzaban a valorar los daños que ha causado en muebles o electrodomésticos.
Un metro de agua destrozó todo su garaje
El agua alcanzó en su garaje la altura de un metro y, aunque no es la primera vez que se colaba en su vivienda, sí fue la que más estragos causó. “Hemos perdido electrodomésticos, muebles, herramientas, vajillas...”, lamentaba ayer Marta Avella desde su casa en la calle Mallorca 25. Sin embargo, lo que más dolió, dijo, fue lo personal. “Se han echado a perder cintas de VHS de cuando era pequeña, apuntes, los títulos universitarios de mis padres y cosas que ya no podremos recuperar”. Y es que la inundación en su vivienda alcanzó todas las habitaciones de la planta baja e incluso las escaleras que subían a la parte superior. “Entró tanta agua que desencajó la puerta del garaje y hemos pasado la noche muertos de miedo porque estaba abierta”, explicó. Pero el miedo no acabó ahí ya que los ojos de esta familia miran más que nunca el cielo. “La última vez que ocurrió algo parecido fue hace 15 años, cuando no teníamos colectores en condiciones. Desde entonces, con la colocación de los nuevos, no había vuelto a pasar nada así. Y no nos esperábamos que pudiese suceder”, destacó su padre, Ramón, mientras intentaba asimilar los daños. “He pasado toda la noche sin dormir porque he intentado salvar las cosas que teníamos, pero creo que no he conseguido salvar nada”.
Laura Arribas / Marina de la Cruz. |