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Testimonios de los afectados: “Bajaba un río desde la carretera de Meco”
Redacción - martes 31 de mayo de 2011 a las 09:47 horas
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Huellas de granizo un día después

A Antonio Díaz no solo se le inundó el garaje la noche del domingo sino que, al día siguiente, el granizo persistía en su jardín obstruyendo una de las entradas a la parte baja de la casa, sita en la calle Mallorca 1, en la zona del Val. Habían pasado más de 12 horas desde que terminara la tormenta, pero los restos de la misma dejaron huella en su hogar.

 

 

 

 

Para entrar al garaje, mejor “en góndola”

A pesar del trabajo de los bomberos, el garaje de Ma Ángeles Martínez amanecía ayer todavía con agua. La fuerte tormenta inundó toda la planta baja de su vivienda en la calle Cáceres. “Ayer [por el domingo] era para coger una góndola de cómo estaba el garaje”, explicaba. “Los bomberos estuvieron cuatro horas aquí y, al no tener foso, no pudieron sacarlo todo”.

 

 

“Bajaba un río desde la carretera de Meco”

“Estaba todo flotando en el garaje. Fue divertidísimo”, decía ayer con ironía José Prieto en el garaje de su chalet de la calle General Herrera, junto a la Ciudad del Aire. El domingo se acostó a las tres de la madrugada, después de que la lluvia acumulada en su casa comenzara ya a descender. Su garaje, como el de sus vecinos, se inundó con 20 centímetros de agua. El agua entraba por el sumidero del garaje y, cuando en la calle pasó la altura de las aceras, comenzó a caer por la rampa del garaje. “Llegó un momento que tanta agua ya impresionaba. Los vecinos estaban sacando ya los coches a la calle, la gente estaba preocupada”. José ultimaba en la mañana de ayer una bomba de achique en su casa, por si la lluvia volvía a hacer acto de presencia de una manera igual de contundente. “En los once años que llevamos aquí viviendo no habíamos visto algo igual. El agua bajaba como un río desde la rotonda de la carretera de Meco. Pensamos que es por las obras, porque no habíamos visto nunca nada igual”. Y no había ni comenzado a comprobar cuáles de los electrodomésticos de la cocina situada junto a su garaje funcionaban todavía. “A lo mejor alguna de las neveras se salva, pero la lavadora se ha ido al carajo”.   

 

La tormenta se llevó por delante su nido

Varios efectivos del parque de bomberos de Alcalá tuvieron que acudir ayer, sobre las 13.00 horas, al Monasterio del Santísimo Sacramento (Las Bernardas) para retirar un nido de cigüeñas que con las últimas tormentas se había desprendido parcialmente por el tejado del recinto. 


La intervención se produjo por el temor a que la estructura completa cayera al suelo, pudiendo herir a alguno de los viandantes que pasan habitualmente por la plaza de las Bernardas o las proximidades del Museo Arqueológico Regional.


Según informó a Diario de Alcalá Juan Prieto, portavoz del Colectivo Ciconia, “se trataba de un nido que tenía cuatro polluelos. Eran de los más grandes que hay en Alcalá y les faltaba muy poco tiempo para echar a volar”. En cuanto a la caída del nido, señaló que lo más seguro es que se produjera por el viento. 


Dos de estas crías de cigüeña estaban muertas y los bomberos las hallaron sobre el tejado. Un tercer polluelo fue encontrado vivo agazapado sobre lo que quedaba de la estructura del nido que no se desprendió. En cambio, el cuarto que estaba censado no apareció, por lo que, según Prieto, se sospecha “que también ha muerto”.


Tras su rescate, el polluelo superviviente fue trasladado a las instalaciones que el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona (Grefa) tiene en la localidad madrileña de Majadahonda.

 

El viento tiró ramas en calles y parques

Aceras teñidas de verde y ramas caídas en los parques. Ese es el paisaje con que los vecinos de Alcalá se levantaron ayer, después de la gran tormenta de lluvia y granizo. En la calle Entrepeñas un árbol cayó y tuvo que ser retirado por los bomberos. Otras ramas dañaron vehículos en calles como Santorcaz, Francisco de Huerta o Alonso Sánchez.  

 




 



Fregona en mano en los garajes

En las calles del entorno de la avenida de Meco, en el Val o el Ensanche, las calles se inundaron por la desproporcionada cantidad de agua caída del cielo, y los garajes acabaron inundados. Los vecinos terminaban de limpiar ayer el agua y el barro de sus viviendas, y comenzaban a valorar los daños que ha causado en muebles o electrodomésticos.  

 

Un metro de agua destrozó todo su garaje

El agua alcanzó en su garaje la altura de un metro y, aunque no es la primera vez que se colaba en su vivienda, sí fue la que más estragos causó. “Hemos perdido electrodomésticos, muebles, herramientas, vajillas...”, lamentaba ayer Marta Avella desde su casa en la calle Mallorca 25. Sin embargo, lo que más dolió, dijo, fue lo personal. “Se han echado a perder cintas de VHS de cuando era pequeña, apuntes, los títulos universitarios de mis padres y cosas que ya no podremos recuperar”. Y es que la inundación en su vivienda alcanzó todas las habitaciones de la planta baja e incluso las escaleras que subían a la parte superior. “Entró tanta agua que desencajó la puerta del garaje y hemos pasado la noche muertos de miedo porque estaba abierta”, explicó. Pero el miedo no acabó ahí ya que los ojos de esta familia miran más que nunca el cielo. “La última vez que ocurrió algo parecido fue hace 15 años, cuando no teníamos colectores en condiciones. Desde entonces, con la colocación de los nuevos, no había vuelto a pasar nada así. Y no nos esperábamos que pudiese suceder”, destacó su padre, Ramón, mientras intentaba asimilar los daños. “He pasado toda la noche sin dormir porque he intentado salvar las cosas que teníamos, pero creo que no he conseguido salvar nada”.

 

Laura Arribas / Marina de la Cruz.


Comentarios Sociales



Comentarios
juanan Juanan12345@hotmail.com
martes 31 de mayo de 2011 a las 22:06 horas
Estoy de acuerdo con jotace, antiguamente bajaba un arroyo de Meco paralelo a la Carretera de Meco -incluso había plantas de cañaveral a la derecha antes de la rotonda- . Yo creo que las obras de desdoble de la A-2 han hecho como muro de contención y el agua solo puede salir por un sitio- la Avenida de Meco-. Propongo al Ayuntamiento que en el Parque existente frente a la Bripac hagan algún tipo de aljibe y un lago, porque cada vez que llueva el parque se va a inundar, de hecho, lleva inundado desde el viernes.
Viviendas de Crusa inundadas
martes 31 de mayo de 2011 a las 12:50 horas
Gracias a la incompetencia de los gestores de Crusa, esto fue lo que tuvieron que sufrir sus moradores:

https://www.youtube.com/watch?v=iWvnrNoCozU&feature=player_embedded
Ana
martes 31 de mayo de 2011 a las 10:58 horas
Yo también estoy convencida de que la acumulación de obras ha tanido algo que ver en los desastres. Llevo 30 años en Alcalá, y no es la primera vez que llueve con tal intensidad, pero sí es la primera vez que todo Alcalá se inunda, y no sólo Alcalá, sino la autovía. Igual es que han removido más de lo aconsejado.
jotacé
martes 31 de mayo de 2011 a las 10:14 horas
"Bajaba un río por la carretera de Meco".

No es de extrañar, puesto que está construida sobre el antiguo lecho del arroyo Villamalea, que nacía en una vaguada situada junto al antiguo cuartel de los paracaidistas, más o menos a la altura de la actual variante de la autovía. Tras discurrir por la carretera de Meco y el barrio de San Isidro, bajaría supongo que por el paseo de la Alameda o sus alrededores para desembocar en el Henares más o menos a la altura de la presa de Cayo. Hay crónicas de varias inundaciones graves de la ermita de San Isidro a causa de este arroyo, e incluso ahora sigue teniendo problemas de cimentación y humedades a causa probablemente del agua subterránea.

Éste es un ejemplo más, pero no por desgracia el único, del desprecio que en este país se tiene a los pequeños cursos de agua que, no por insignificantes, dejan de ser potencialmente peligrosos. Y ojo, aunque el Henares está razonablemente regulado, cualquier día el Camarmilla puede darnos un disgusto, conviene no olvidar que este arroyo fue el culpable según las crónicas de varias de las riadas más graves de Alcalá. El Camarmilla no sólo no está regulado, sino que muchos bloques del Chorrillo prácticamente tienen los cimientos metidos en su cauce, y para rematar la faena se le entubó justo antes de la desembocadura al construirse la variante de la M-300.

Para terminar la faena, también al Bañuelos se le enterró al construirse encima suyo el edificio del Hipercor; aunque insignificante, también este minúsculo arroyo ha dado sus disgustos en el pasado.

Así pues, recemos porque nuestros arroyos no nos den problemas.
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