Los jardineros terminaron de recoger ayer los restos del enorme chopo que se desplomó en la mañana del domingo en la avenida de Reyes Magos, que en su caída causó daños importantes a tres coches, pero que afortunadamente no hirió a ninguno de los vecinos que caminaban en ese momento por la calle. Es el segundo árbol que se cae causando daños en solo ocho días, después del que hirió a una vecina en la calle Gardenia. La Concejalía de Medio Ambiente señala que los ejemplares del barrio se habían revisado hace pocos día y que el que se desplomó no presentaba signos de encontrarse enfermo.
“Fue algo rapidísimo. Estaba en el bar mirando por la ventana y de repente se vino abajo”, explicaba ayer Ivo Mihaylov detrás de la barra de la cafetería, situada frente al lugar donde hasta el sábado estaba plantado el chopo. Se desprendió desde la raíz y cayó repentinamente, sobre las nueve de la mañana del domingo: cruzó la calzada, alcanzó los aparcamientos situados al otro lado de la calle, pasó la acera y un jardín y la parte más alta de su copa acabó a poco más de un metro de la ventana de la cafetería.
En su caída el chopo causó daños de consideración en tres vehículos. El más afectado fue el que se encontraba aparcado junto al árbol, que recibió el peso del tronco: quedó aplastado por el centro, y tuvo que ser retirado por la grúa. Los otros dos vehículos estaban aparcados en la acera opuesta. Uno de ellos sufrió daños en la luna y en el techo. Por suerte, ninguno de los vecinos que caminaban por la avenida de Reyes Magos en ese momento se encontraban cerca del árbol.
El chopo se encontraba en terreno municipal, en una acera. Desde la Concejalía de Medio Ambiente indican que los técnicos municipales habían examinado recientemente el estado de los árboles del barrio; y que en el parque del Camarmilla llegaron a talarse dos que se encontraban en malas condiciones. El árbol que se desplomó en Reyes Magos no parecía suponer ningún riesgo, según los jardineros, ya que ni estaba torcido ni presentaba señales de estar enfermo. Pero añaden que es común en esta especie que las raíces se pudran sin que aparente encontrarse dañado.
Ocho días antes, el pasado día 7, después de la fuerte tormenta que cayó en Alcalá, otro árbol se vencía en la calle Gardenia del barrio de Copasa y hería a una mujer de 61 años, que pasaba en ese momento junto al jardín comunitario en el que estaba plantado de camino a su coche. Sufrió una fuerte contusión en la parte posterior de la cabeza y en el pecho, además de una herida en la cara y una úlcera en un ojo. También resultaron dañados tres vehículos, que tuvieron que ser sacados de debajo de su copa por los Bomberos de la Comunidad de Madrid.
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