Tiene 101 años y es la primera vez que se presenta como candidata en las listas del Partido Solidaridad y Autogestión Internacional (SAIn) a la Comunidad de Madrid. Y es que a pesar de su larga trayectoria como militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Juliana Gómez (Toledo, 1909) asegura que no había militado antes en ningún otro partido porque es un poco “reticente” a entrar política. “No me gusta mucho”, afirma. No obstante, esta bisabuela, residente en Alcalá desde hace 25 años, lleva más de media vida apostando por los derechos de los más desfavorecidos y su trayectoria la marcó su lucha contra el franquismo. “Siempre he querido un mundo mejor, mucho mejor que el que tenemos ahora”, explica.
Su centenaria edad le ha hecho testigo de excepción de la república, la dictadura y la democracia. Y no fue hasta después de la Guerra Civil cuando Juliana decidió militar en la HOAC. De la mano de su marido Manolo, que la ha acompañado y apoyado en todo su recorrido, llegó a esta organización en 1946 y poco después se convirtió en la presidenta de la rama femenina a nivel nacional, un cargo que ocupó durante 11 años. “Entré en este órgano porque me gustaron los militantes que actuaban en él. Allí se ‘hacían’ las personas”.
Y ella se hizo durante aquella época a sí misma oponiéndose al fuerte régimen franquista. Y es que aunque hasta entonces no había querido entrar en política –de hecho asegura que no acudió a votar a las urnas durante la república–, fue una de las valientes mujeres que se atrevieron a plantarle cara al sistema implantado por Franco. “En lo que se podía hacer entonces yo creo que sí fui una mujer valiente, aunque, antes, durante la Guerra Civil, lo pasé realmente mal porque había mucha escasez de todo y yo tenía que salir a la calle, a veces entre los bombardeos, porque tenía que llevar comida no solamente para los que estábamos en casa sino también para algunos vecinos”.
Un recuerdo que Juliana lleva grabado en una memoria que, a pesar de ser centenaria, se presenta bastante fuerte y clara. Consejera de la editorial ZYX, que en plena dictadura editó más libros de cultura obrera, socialista y libertaria que nadie, convirtiéndose así en una plataforma contra el franquismo, Juliana asegura que el momento más duro fue cuando echaron al presidente, Julián Gómez del Castillo. Precisamente el ex director de la editorial fue el impulsor del partido SAIn, en el que ahora ella se encuentra en mitad de la lista con un puesto simbólico: el número 40.
“Yo creo que es el partido político más honrado que hay”, dice respondiendo a la incógnita que le llevó a apostar por él a sus 101 años. Y es que esta característica, destaca, es la clave para dirigir un país. “Me parece que la situación actual que vive España es una canallada. El paro también lo es, y yo pienso mucho en las familias donde hay una o dos personas paradas e incluso en las que todos sus miembros se encuentran desempleados. A mí eso me quita constantemente el sueño. Este país necesita personas honradas, que lleven a la patria donde debe estar”.
Y este es el propósito que ella se marcó hace más de medio siglo, cuando el sexo femenino no estaba bien visto en política. “Precisamente luchábamos para que las mujeres estuvieran en el sitio donde tienen que estar. Yo creo que el eje de la familia es la mujer, sin despreciar el papel del hombre. Pero considero que el timón de la familia es la madre”. Y bien lo sabe ella, que ha criado tres hijos y presume de tener 10 nietos y 20 bisnietos.
Sin embargo, afirma que es una batalla que aún no ha acabado. “Yo pienso que la mujer está llegando bastante alto, pero todavía no es suficiente. Hay en muchísimos sitios donde no pinta nada”. Por eso, insta a la juventud actual a que trabaje “lo más que pueda” y a que se interesen por sus derechos y sean honrados, porque “la política es todo, y todos la tenemos encima la queramos o no la queramos”.
Tiene 101 años y es la primera vez que se presenta como candidata en las listas del Partido Solidaridad y Autogestión Internacional (SAIn) a la Comunidad de Madrid. Y es que a pesar de su larga trayectoria como militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Juliana Gómez (Toledo, 1909) asegura que no había militado antes en ningún otro partido porque es un poco “reticente” a entrar política. “No me gusta mucho”, afirma. No obstante, esta bisabuela, residente en Alcalá desde hace 25 años, lleva más de media vida apostando por los derechos de los más desfavorecidos y su trayectoria la marcó su lucha contra el franquismo. “Siempre he querido un mundo mejor, mucho mejor que el que tenemos ahora”, explica. Su centenaria edad le ha hecho testigo de excepción de la república, la dictadura y la democracia. Y no fue hasta después de la Guerra Civil cuando Juliana decidió militar en la HOAC. De la mano de su marido Manolo, que la ha acompañado y apoyado en todo su recorrido, llegó a esta organización en 1946 y poco después se convirtió en la presidenta de la rama femenina a nivel nacional, un cargo que ocupó durante 11 años. “Entré en este órgano porque me gustaron los militantes que actuaban en él. Allí se ‘hacían’ las personas”. Y ella se hizo durante aquella época a sí misma oponiéndose al fuerte régimen franquista. Y es que aunque hasta entonces no había querido entrar en política –de hecho asegura que no acudió a votar a las urnas durante la república–, fue una de las valientes mujeres que se atrevieron a plantarle cara al sistema implantado por Franco. “En lo que se podía hacer entonces yo creo que sí fui una mujer valiente, aunque, antes, durante la Guerra Civil, lo pasé realmente mal porque había mucha escasez de todo y yo tenía que salir a la calle, a veces entre los bombardeos, porque tenía que llevar comida no solamente para los que estábamos en casa sino también para algunos vecinos”.  Un recuerdo que Juliana lleva grabado en una memoria que, a pesar de ser centenaria, se presenta bastante fuerte y clara. Consejera de la editorial ZYX, que en plena dictadura editó más libros de cultura obrera, socialista y libertaria que nadie, convirtiéndose así en una plataforma contra el franquismo, Juliana asegura que el momento más duro fue cuando echaron al presidente, Julián Gómez del Castillo. Precisamente el ex director de la editorial fue el impulsor del partido SAIn, en el que ahora ella se encuentra en mitad de la lista con un puesto simbólico: el número 40. “Yo creo que es el partido político más honrado que hay”, dice respondiendo a la incógnita que le llevó a apostar por él a sus 101 años. Y es que esta característica, destaca, es la clave para dirigir un país. “Me parece que la situación actual que vive España es una canallada. El paro también lo es, y yo pienso mucho en las familias donde hay una o dos personas paradas e incluso en las que todos sus miembros se encuentran desempleados. A mí eso me quita constantemente el sueño. Este país necesita personas honradas, que lleven a la patria donde debe estar”. Y este es el propósito que ella se marcó hace más de medio siglo, cuando el sexo femenino no estaba bien visto en política. “Precisamente luchábamos para que las mujeres estuvieran en el sitio donde tienen que estar. Yo creo que el eje de la familia es la mujer, sin despreciar el papel del hombre. Pero considero que el timón de la familia es la madre”. Y bien lo sabe ella, que ha criado tres hijos y presume de tener 10 nietos y 20 bisnietos. Sin embargo, afirma que es una batalla que aún no ha acabado. “Yo pienso que la mujer está llegando bastante alto, pero todavía no es suficiente. Hay en muchísimos sitios donde no pinta nada”. Por eso, insta a la juventud actual a que trabaje “lo más que pueda” y a que se interesen por sus derechos y sean honrados, porque “la política es todo, y todos la tenemos encima la queramos o no la queramos”.
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