No hay pregunta que no sepa contestar sobre la ciudad complutense. Vicente Sánchez Moltó (Alcalá, 1958) fue nombrado el miércoles Cronista Oficial, un título concedido en sesión extraordinaria del Pleno Municipal que no hace más que reafirmar el trabajo que desde hace más de tres décadas este investigador local lleva desarrollando en la ciudad de Cervantes. Haber nacido en el antiguo Colegio de Aragón (calle Colegios), dice, parece hoy una señal de lo que estaba predestinado a ser. Lo cierto es que este alcalaíno, articulista de Diario de Alcalá y funconario en el área de documentación desde 1983, ha escrito más de 20 libros sobre la historia de la ciudad y puede premumir de haber establecido por fin la fecha exacta del nacimiento de Miguel de Cervantes: el 29 de septiembre de 1547.
Sabemos que es alcalaíno castizo pero, ¿de dónde nació su interés por absorber toda la historia de la ciudad? Recuerdo que en mi infancia ya tenía el orgullo de ser de Alcalá, algo que me fue transmitido por mi padre. Él sembró en mí lo que soy hoy en día. Y fue en 1970, a los 12 años, cuando tuve acceso a mi primer libro sobre la ciudad, Guía y plano de Alcalá de Henares de José García Saldaña. Esa misma Navidad pedí para Reyes Alcalá de Henares y su partido. Y fue ahí cuando ya me entró la vena del alcalainismo. Poco a poco fui formando mi pequeña biblioteca y, a finales de los 70, esto se transformó en un compromiso. Sentía que tenía que hacer algo por Alcalá y tras presidir en los 80 la asociación en defensa del Patrimonio artístico e histórico de Alcalá (Adelpha), vi que mi camino estaba destinado a la investigación y difusión de la cultura local.
Y de todas las investigaciones que ha llevado a cabo, ¿cuál ha sido el dato o el hallazgo sobre la ciudad que más le ha llamado la atención? Cuando uno se mete en una invesigación no sabe qué le van a revelar los documentos. Sorpresas ha habido muchas, pero sin duda algo que me ha sorprendido e interesado mucho es el tema de las fiestas públicas en Alcalá durante el Renacimiento y el Barroco. Tanto que sigo trabajando en él y he saltado fronteras comparando estos festejos con los que se celebraban durante la misma época en la Europa occidental. Es muy interesante ver cómo las procesiones del Corpus servían de modelo para otro tipo de fiestas y descubrir que en ellas había Gigantes y Cabezudos así como grupos de danza. Las calles se decoraban con arbustos y flores y se creaba un marco escenográfico muy importante que fue eliminado en la Ilustración.
Ha conseguido fechar el día de nacimiento de Miguel de Cervantes, ¿cuál es su próximo objetivo? Objetivos hay muchos. Evidentemente Cervantes me interesa desde muchos puntos de vista y uno de los aspectos en los que más he trabajado es en la imaginería del Quijote. Aquellos elementos populares como sellos, monedas, vitolas o billetes de lotería en los que iba plasmada su imagen. Sin embargo, aunque ahora estamos acostumbrados al grabado de Doré, hasta la década de 1930 la imagen sobre el caballero llegaba en los cromos que daban con el chocolate e incluso con el tabaco. Una imagen obra del dibujante catalán Pahissa y de la que se hicieron millones de ejemplares.
Cervantes ha eclipsado buena parte de la historia de Alcalá, ¿también usted ha sido eclipsado por él? Yo he investigado y publicado mucho sobre el tema. Todo lo que tenga la imagen del Quijote me interesa. El Quijote eclipsó al mismo autor y a lo mejor eso le ha pasado a Alcalá con Cervantes. La proyección universal que ha tenido esta ciudad ha sido a través del escritor y su obra.
Después de todo lo que ha descubierto como historiador local, ¿en qué Alcalá le hubiera gustado vivir? Sin lugar a dudas en el siglo XVI. Es el gran siglo de la historia de Alcalá. Fue en el Renacimiento (finales del XVI y primera mitad del XVII) cuando pasaron por aquí los grandes iconos de la cultura, filosofía y medicina como Quevedo, Lope de Vega, Francisco Vallés... Y además nació Cervantes. Poder recorrer la ciudad y ver aquel mundo universitario y urbano es algo que lo hace verdaderamente atractivo.
¿Cuál es su rincón preferido de la ciudad? De niño era un conjunto de tres plazas: las Bernardas, Palacio y Padre Lecanda. Es un lugar recogido en el que te puedes aislar del tráfico y del resto del mundo. Me trae muchos recuerdos y, de mi experiencia como guía turístico en Alcalá, he comprobado que para los visitantes es, junto a la calle Mayor, uno de sus lugares favorito. Cada vez hay la ciudad está más dispersa, ¿cree que Alcalá puede perder algún día sus señas de identidad con el crecimiento y la inmigración? El gran reto que tienen Alcalá es no convertirse en una ciudad dormitorio. Siempre ha estado marcada por una fuerte inmigración, y así pasó en el siglo XVI con los universitarios, en el XIX con los militares y funcionarios y en el siglo XX con la industria. Ahora, al no ser capaz de ofrecer empleo a esa avalancha de gente que ha venido en las últimas décadas, corre el riesgo de convertirse en una ciudad dormitorio ya que cada vez son más los que trabajan fuera y vuelven de noche a casa. Es algo que me preocupa y es un fenómeno que hay que observar. Pero esto no afecta a sus signos de identidad. El patrimonio histórico y cultural es lo que la distingue y afortunadamente hay una buena conciencia de conservación en este aspecto.
¿Queda algún misterio histórico por resolver en la ciudad? Quedan muchos y desgraciadamente será difícil que los podamos aclarar algún día. La Guerra Civil acabó con muchos archivos dejando así demasiadas lagunas en la historia de Alcalá. |