Tómese su tiempo
La compra de una vivienda es, posiblemente, una de las más importantes adquisiciones de una persona. Por eso, en tan trascendental momento, no se puede dejar todo al azar ni tener a las prisas como consejeras. Por ello, tómese su tiempo a la hora de encontrar su hogar. Los expertos inmobiliarios consultados aseguran que, al menos, son necesarios “entre 20 y 30 minutos por casa y otros tantos minutos para examinar el exterior de la vivienda, bien sea una unifamiliar o un edificio”. Por ello, la idea de visitar muchas casas a lo largo de una misma jornada no es recomendable pues se pueden pasar detalles por alto. Asimismo, no se deje llevar por la primera impresión y visite la vivienda en varias ocasiones. A ser posible, sin mostrar su predilección por el piso. Muéstrese correcto, amable, pero que diga que todavía tiene más viviendas que visitar y que no se ha decidido por ninguna en concreto. Dígale al vendedor que quieres pensártelo y que ya le llamarás. Eso te servirá para negociar un mejor precio en el caso de que finalmente ese sea el inmueble elegido.
La ubicación
Juan Manuel Moreno, de la inmobiliaria Inverhouse (c/ Teniente Ruiz, 4) lo tiene claro. Tan importante es el interior del piso como el exterior. El entorno donde está situada también es importante. Hay que tener claro dónde se quiere vivir. “Revise los servicios del barrio: los centros de salud, los colegios, las líneas de autobuses...”, explica Moreno. En Alcalá los varios preferidos son La Garena, El Ensanche y El Val. Del mismo modo, “lo recomendable es que, igual que se visita el interior de la vivienda y se ve que todo se encuentra en perfecto estado, también se dé una vuelta por la urbanización o el edificio”, dice este agente inmobiliario. Así, debe comprobar si están en perfecto estado los ascensores, las zonas comunes –rellanos, jardines y todo aquello que pueda incluir algún tipo de derrama futura–. “Pregunte si en ese momento hay algún tipo de pago que aumente la comunidad”, dice Moreno quien asegura que los desperfectos pueden ayudar a negociar rebajar el precio de la vivienda.
Acuda acompañado
¿Debe ir solo o acompañado a visitar una vivienda? Depende de si va a comprarla solo o en pareja. Si es la segunda opción, es mejor que vayan los dos pero, si es una sola persona, durante una primera visita, puede ir solo para que nadie influya en su primera impresión. Eso sí. Ya en una segunda visita uno puede ir acompañado de alguien de confianza, un familiar o un amigo, para que éste refuerce la decisión de la compra correcta. Ir acompañado de un profesional inmobiliario puede ayudar a fijarse en cuestiones que no se habían tenido en cuenta previamente, sobre todo, por desconocimiento en la materia. “Para empezar, el ir con un profesional te asegura que la inmobiliaria previamente ha revisado la vivienda y sabe de sus características y defectos. Asimismo, antes de visitar el inmueble, los agentes ya cuenta con toda la documentación de la misma sobre el pago de todos los impuestos y la situación de la hipoteca”, asegura Ángel Gómez, de la inmobiliaria Metro Cuadrado (c/Teniente Ruiz, 2 3 G).
El día y la hora
El día de la semana y la hora a la que se visita una vivienda es muy importante, aseguran los expertos. Por motivos de trabajo o por no cuadrar las fechas de vendedor y comprador para concretar una cita, es posible que la primera de ellas se efectúe en fin de semana. Si es así, debe tener en cuenta que, a primera hora de la tarde, o en sábado y domingo, es imposible valorar aspectos como el tráfico, el ruido ambiente o, incluso, las molestias de los vecinos. Tenga en cuenta el tipo de barrio en el que está ubicada la vivienda y, en función de ello, intente visitarla al menos una vez en el horario más conveniente para avaluar el ruido. Por ejemplo. Si el edificio está en una zona de colegios, vaya durante la mañana. Si se encuentra en una zona comercial, por las tardes.
Revise toda la vivienda...
No tenga miedo a preguntar. Cualquier duda cuando vea la vivienda debe ser resuelta antes de salir por la puerta. Y eso incluye preguntar por cualquier detalle de la casa. Grietas, suelos, techos, persianas, instalaciones... “Es muy importante que se pregunte si la instalación eléctrica está reformada o es de origen, del mismo modo que también se tiene que prestar especial atención a las tuberías y a las humedades en las paredes. Pregunte por el estado de las bajantes”, explica Juan Manuel Moreno.
...Y reclame
Si se trata de una vivienda de nueva construcción, revise al detalle todo y, si hay desperfectos, adviértalo. FACUA asegura que lo habitual es que advierta de la presencia de los daños una vez tome posesión de la vivienda. Por eso, tratándose de vivienda nueva, la Ley de Ordenación de la Edificación prevé unos plazos de garantía de hasta un 1 año en función del tipo de imperfección o defecto del que se trate. Al margen de ello, el promotor es sujeto de responsabilidad contractual por plazo de 15 años. Por lo tanto, aunque se haya otorgado la escritura de compraventa, tendrás derecho a exigir la reparación de los defectos advertidos. En caso de las de segunda mano hay un plazo de 6 meses para denunciar los vicios ocultos que tenga la cosa vendida y que la hagan impropia para el uso a que se destina o que disminuyan de tal modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella. Ha de tratarse de defectos no manifiestos, que no estuvieran a la vista para el comprador, no siendo de aplicación cuando el comprador es un perito en la materia que, por su oficio o profesión, debiera haberlos conocido fácilmente. En caso de vicios ocultos, el comprador puede desistir del contrato, abonándole el vendedor los gastos que pagó, o bien rebajar proporcionalmente, a juicio de peritos, dice Facua.
¿Por qué se vende?
Si no conoce directamente al dueño del piso porque está negociando con una inmobiliaria, pregunta sobre quién es el propietario y por qué quiere vender. Hay que fijarse en cuál es su urgencia por llegar a un trato. Los separados, divorciados y herederos son los que, por regla general, tienen más prisa en firmar. Asimismo, no se corte en saber detalles de cuántas personas han vivido en la casa, cuántos posibles compradores la han visitado, cuándo ha sido reformada o si ha sufrido robos. Los vecinos pueden ser de gran ayuda en este campo así como para saber detalles del edificio (derramas o proyectos en zonas comunes) que pueden suponen un aumento en los recibos de la comunidad.
En regla
Si la vivienda le convence y todo está en perfecto estado, llega la hora de saber si la vivienda tiene algún tipo de carga. Pregunte al vendedor si están todos los pagos en regla y, compruebe posteriormente sus palabras acudiendo al registro. “Vale con pedir una nota simple para saber que la vivienda está libre o no de cargas”, dicen desde Inverhouse. “Hay mucha gente que se conforma con ver el último recibo del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), y luego al comprar la casa se dan cuenta de que la casa lleva sin abonar ese impuesto durante los años anteriores. Por eso, el asesoramiento de una inmobiliaria garantiza que ese tipo de pagos estén totalmente efectuados”, dice Muñoz.
El precio
El precio sigue siendo lo primero que se pregunta cuando se visita un piso. Alcalá se sitúa, según Fomento, entre las 20 ciudades españolas donde más ha descendido el metro cuadrado desde 2008. El mismo piso de 90 metros cuadrados que a finales de 2010 se vendía en Alcalá por 191.000 euros ahora, tres meses más tarde, costaría 172.000. Así de brusco continúa siendo el ajuste del precio de la vivienda libre en la ciudad, a tenor de los últimos datos facilitados por Fomento. Según el último informe del Ministerio, el precio del metro cuadrado en Alcalá descendió un 10% durante el primer trimestre. A la hora de comprar, según los especialistas del sector, hay que tener muy en cuenta la zona. “No es lo mismo un piso en Reyes Católicos que en La Garena. Hay que acoplar el presupuesto que se tiene a la zona”, dice Moreno. Una vez que se le dé el precio, intenté una negociación inicial de, al menos, un 10%. “El precio lo marca el comprador. Lo que hay que hacer es un análisis del mercado en la zona, ver a qué precio se están vendiendo inmuebles de las mismas características y, a partir de ahí, ajustar el precio”, dice Muñoz quien añade que ahora se pueden encontrar pisos en Alcalá por 90.000 euros, algo impensable hace cuatro años.
Hipoteca
Pagar la vivienda es, sin duda, lo más difícil de comprarla. “Donde más problemas hay ahora es en los préstamos. Ya no se dan al 100% en ningún banco por lo que para comprar la casa hay que multiplicar avales o hacer una hipoteca de doble garantía”, asegura Moreno. Sin embargo, ésta última, advierte, puede poner en riesgo el patrimonio familiar si se dejan de pagar las cuotas.
Desirée Santos. |