El viaje más importante de la vida de Catalina de Aragón se inició el 21 de mayo de 1501. |
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Aquel día, en Granada, se despidió de sus padres para enfrentarse a su destino en Westminster. A la futura reina de Inglaterra la acompañó una comitiva de más de 60 personas, compuesta, entre otras, por una escolata de arqueros y ballesteros y de la que formaba también parte el arzobispo de Santiago de Compostela, Alonso de Fonseca; y el confesor y tutor de Catalina y obispo de Mallorca, Alejandro Geraldini.
Catalina y sus numerosos acompañantes tardaron tres meses en atravesar España, pasando por Toledo, Medina del Campo, Valladolid y Santiago. En La Coruña les aguardaba una escuadra de navíos, que a causa de las tempestades tuvieron que atracar en el puerto de Laredo. Desde allí partieron hacia Plymouth, donde llegaron el 2 de octubre de 1501. El alcalde de esta ciudad del sudoeste de Inglaterra la recibió con la rodilla en tierra, mientras los habitantes vitoreaban a una princesa española cuyo aspecto no les era tan extraño. No en vano, era bisnieta de Catalina de Lancaster, la inglesa que fue reina de Castilla a finales del siglo XIV.
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