En vísperas de la Semana Santa saltó la noticia: los trabajos de rehabilitación de la Capilla Universitaria de San Ildefonso habían dejado al descubierto, tras una pared, una urna metálica que podía contener los restos de Francisco de Valles (Covarrubias, 1524 – Burgos, 1592), más conocido como ‘El Divino’. Y ayer por la mañana se abrió la caja, que contiene un amasijo de huesos y maderas y que, casi con toda certeza corresponden al célebre médico, profesor y erudito renacentista, eminencia de la medicina española y doctor del rey Felipe II, que le atribuyó condiciones divinas, de ahí el apodo, y dio la orden de que descansara eternamente en la Capilla complutense.
El director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, acompañado por el concejal de Patrimonio, Gustavo Severien; y el vicerrector de Extensión Universitaria de la Universidad de Alcalá (UAH), Javier Rivera, acudió ayer a San Ildefonso a conocer la marcha de las obras y a presenciar la apertura de la urna.
Guiados por el arquitecto de la Oficina de Proyectos de la UAH, José Luis de la Quintana, presenciaron la extracción de la urna de la pared donde fue hallada el pasado día 14. En concreto, fue hallada en el lado de la epístola de la Capilla y a una altura de 1,5 metros desde la cota actual del suelo, donde se encuentra la lápida sepulcral de Valles. A continuación, la urna fue abierta.
en el arqueológico. Fabricada en plomo, la urna tiene grabada una inscripción que reza “Restos del Doctor Vallés exhumados” y una fecha que apenas se puede leer. Martínez-Almeida ha anunciado que la pieza será ahora restaurada por el Museo Arqueológico Regional de Alcalá y devuelta luego a la Capilla de San Ildefonso.
El descubrimiento se produjo en el curso de los trabajos arqueológicos, tutelados por la Comunidad de Madrid, que tienen como propósito definir las cotas originales del templo y localizar elementos desaparecidos. En los últimos cinco siglos, La Capilla de San Ildefonso, cuya estructura original se levantó entre 1500 y 1512, ha sufrido todo tipo de transformaciones a consecuencia de desastres naturales, especialmente por las inundaciones tras los desbordamientos del Henares y el Camarmilla; expolios y destrozos y un sinfín de reconstrucciones, en alguna de las cuales se perdieron para siempre los restos de otro insigne personaje enterrado en la Capilla: el sabio humanista y gramático Antonio de Nebrija, que recibió sepultura en 1522.
Más suerte tuvieron los restos mortales del Divino. En 1862 se produjo el hallazgo de la lápida sepulcral del médico en el curso de unas obras de reforma de la Capilla, a raíz de las cuales la sepultura iba a ser desmantelada. Se procedió entonces a exhumar los restos y guardarlos en una caja de plomo. Tras permanecer seis meses y medio custodiada en una habitación de la Universidad, la urna fue alojada tras la lápida que actualmente se conserva.
Se cree que, durante las obras de restauración que se llevaron a cabo en los años 60 del siglo pasado, la caja de plomo fue desplazada de su ubicación original. Tal desplazamiento se ha confirmado ahora al ser encontrada en un lugar diferente al previsto, razón por la cual la urna no apareció en las revisiones arqueológicas más recientes.
P.P.H. |