La esperada concesión del premio Cervantes a Ana María Matute auguraba una presencia masiva de escritores y escritoras en el acto del Paraninfo, una estampa desaparecida de la ceremonia desde hace ya demasiados años. La masiva afluencia de literatos al almuerzo que el martes ofrecieron los Reyes en el Palacio Real, con presencia destacada del último Nobel y premio Cervantes, Mario Vargas Llosa, pareció confirmar los buenos presagios. Pero llegada la hora, la asistencia no fue muy diferente a la de ediciones pasadas. Aparte de la nómina habitual de académicos, con el director de la RAE, José Manuel Blecua, a la cabeza, y de habituales, como los poetas Carlos Bousoño, en silla de ruedas, y Marcos Ana; o los periodistas y escritores Fernando G- Delgado y Alex Grijelmo; destacó la presencia de literatas.
La poeta y novelista Ana María Moix, amiga y paisana de la galardonada, no podía ocultar su alegría por el reconocimiento y por la brillantez del acto en el Paraninfo. “Excepto Ana María, todos nos hacemos mayores”, bromeó. Tampoco se perdió el acontecimiento otra buena amiga, la escritora Soledad Puértolas, con la que se fundió en un abrazo en el patio de Filósofos. Confesó luego Puértolas que comparte una “complicidad íntima muy fuerte" con Matute, siendo todo un referente en su vida personal y literaria.
En parecidos términos se expresó la también escritora Ángeles Caso, que se mostraba exultante y “maravillada” por el discurso: “Ha estado cargado de verdad y ha sido muy emotivo. Y además lo ha leído con tanta delicadeza...”. Caso también aprovechó para expresar su agradecimiento personal “a una mujer que me ha protegido y me ha ayudado mucho en mis primeros pasos como escritora”. E hizo votos, cómo no, para que no haya que esperar otros 18 años a ver cómo se premia a otra mujer: “Se nos fue Martín Gaite hace tiempo y recientemente despedimos a Josefina Aldecoa. Ojalá no lleguemos tarde con las grandes escritoras que aún tenemos con nosotros”.
P.P.H. |