Niña asombrada
Ana María Matute nació en Barcelona el 26 de julio de 1925, hija de de madre castellana y padre catalán. De salud quebradiza, su padre, dueño de una fábrica de paraguas, le inculcó la afición por la lectura y los cuentos y con solo cinco años empezó a escribir. La guerra civil marcó su infancia, pasando a formar parte de la generación de los ‘niños asombrados’.
‘Pequeño teatro’
Ese fue el título de su primer libro. Lo escribió con 17 años y la editorial Destino le pagó 3.000 pesetas, aunque el libro tardó algunos años en publicarse. Su salto a la escena literaria nacional llegó, no obstante, con Los Abel, una obra con la guerra como telón de fondo, en 1948.
Una década agridulce
En los 50 Ana María Matute se convirtió en una gran figura de las letras españolas, conquistando los premios Nadal, Planeta, el Nacional de Literatura y el de la Crítica, con sus obras que basculaban entre el realismo y un peculiar lirismo. También en esa década se casó con el escritor Eugenio de Goicoechea, con el que tuvo a su único hijo, Pablo. La relación matrimonial fue, sin embargo, de lo más tormentosa y marcó la trayectoria vital y literaria de la escritora para siempre.
Casi el Nobel
En 1976 estuvo a punto de ganar el premio Nobel de Literatura. Su candidatura llegó hasta las votaciones finales y fue superada por un compatriota, el poeta de la generación del 27, Vicente Aleixandre. También estuvo de conquistar el prestigioso premio Andersen. En 1998 ingresó en la Real Academia de la Lengua, donde ocupa en la actualidad el sillón K.
‘Olvidado rey Gudú’
Esa novela, ambientada en el mundo épico de la Edad Media y publicada en 1996, no solo devolvió a Matute a la primera línea; también la rescató de una profunda depresión. Desde entonces no ha dejado de escribir, siendo el recopilatorio La puerta de la luna (2010) su última obra. Ha declarado que ya tiene pensado su próximo libro. Y que se pondrá a trabajar en él en cuanto acaben los fastos del Cervantes. |