Emocionada, feliz y un tanto nerviosa, así describía ayer su estado de ánimo la escritora Ana María Matute, que mañana recibirá en Alcalá el Premio Cervantes 2010. “La primera vez que lloré leyendo un libro fue con la muerte del Quijote", confesó la escritora en una multitudinaria rueda de prensa en la Biblioteca Nacional, que marcó el pistoletazo de los actos en torno al Nobel de las Letras Españolas.
Acompañada por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, quien hizo la imprescindible labor de repetir cada pregunta para solventar los problemas de audición de la autora, Ana María Matute (Barcelona, 1925) se mostró feliz ante la prensa, pero también preocupada por la ceremonia de mañana en la Universidad Cisneriana. “Leer el discurso es una de las cosas que más miedo me dan, reconozco que estoy muy nerviosa", confesó la autora de Pequeño Teatro, quien no quiso adelantar ningún detalle de su discurso, y sólo avanzó que versará sobre su labor como escritora y como lectora.
Descartó, asimismo, que parte de su parlamento, como suele ser costumbre, esté dedicado a Miguel de Cervantes y El Quijote. En este sentido, Ana María Matute reconoció que la primera vez que leyó la obra maestra del Príncipe de los Ingenios a los 14 años no le gustó, incluso le aburrió “muchísimo", pero cuando lo leyó ya "instalada como escritora", casi con veinte años, le “enamoró". “Fue la primera vez que lloré leyendo un libro: con la muerte del Quijote, y no por la muerte en sí, sino por la muerte que trae un desencanto, una frustración, y pensar que tu vida ha sido una pérdida de tiempo", explicó la escritora.
Pero para Ana María Matute su vida no ha sido “una pérdida de tiempo" porque ha estado centrada en la lectura y en la escritura, que “que me ha salvado de grandes dolores y de muertes de personas queridas", asegura, e incluso le ayudó a salir de una gran depresión. “Lo que me hizo salir de esa depresión fue Olvidado rey Gudú, ese libro me salvó, y volver a escribir, y volver a ser yo misma, porque yo sin escribir no soy nada, no soy nadie", aseguró la literata, que recibe el Premio Cervantes después de una vida en la que ha recibido diversos reconocimientos importantes como el Premio de las Letras (2007) o el Nacional de Literatura y el premio de Crítica por Los hijos muertos.
“Yo he aprobado en la vida, no me he equivocado", subrayó la escritora, quien también rememoró su triste infancia interrumpida por la Guerra Civil, cuando sólo tenía 11 años, y cómo conoció la “cara más fea del hombre" y cómo tuvo que soportar el “miedo tremendo a los bombardeos". Un miedo que aún hoy perdura en ella, según confesó.
Pero más que la infancia, un tema recurrente en muchos de sus libros, a Ana María Matute le preocupa la soledad del hombre actual, la incomunicación, y sobre todo, el dolor y el amor entre hermanos. "No hay ninguna guerra santa", ha subrayado la autora.
“A la literatura se entra con el dolor y con las lágrimas", precisó Ana María Matute, quien considera que la gente anda ahora “muy sola por la vida". “Y eso me parece bastante inquietante", reconoce. |