Tenía que haber recogido su premio el pasado sábado, 23 de abril, Día internacional del Libro y fecha tradicionalmente aceptada de la muerte de Miguel de Cervantes. Pero entre el parón festivo de la Semana Santa y los imperativos de la agenda de la Casa Real, hasta este miércoles no ingresará Ana María Matute en el olimpo de las letras españolas con la ceremonia de entrega del premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad Cisneriana. Y en torno a esa cita, con la que viene “estallando de felicidad” desde el pasado otoño, se han organizado otros homenajes y reconocimientos que mantendrán muy ocupada la octogenaria escritora a lo largo de toda la semana, probablemente la más intensa y dichosa de su larga vida.
La Biblioteca Nacional, en la capital, será hoy, a media mañana, el escenario de la primera de las convocatorias de la intensa agenda que le espera. En su salón de actos, y acompañada por la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, atenderá a los periodistas en la tradicional conferencia de prensa que ofrecen todos los premios Cervantes en las vísperas del acto de recepción. Y a continuación, en el salón del Patronato de la misma Biblioteca Nacional, participará en una tertulia conducida por Carmen Amoraga y en la que participarán Juana Salabert y Elena Medel, todas jóvenes literatas. Sin duda, esta cita complacerá a la escritora barcelonesa, tan aficionada a “conversar de literatura, algo de lo que nunca me canso”, como de rodearse de gente joven.
Aunque no en presencia pero sí en espíritu, Matute presidirá en Alcalá esta misma mañana una presentación muy especial: la Semana Gastronómica Ana María Matute. Por tercer año el colectivo de restauradores Fomentur organiza este homenaje gastronómico al ganador del premio Cervantes, que consiste en elaborar menús sobre la base del origen del galardonado. En este caso será la cocina catalana el punto de partida para la elaboración de los platos que se sirvan. Todos los detalles se darán a conocer a partir de las 12 horas en el salón de actos de la Casa de los Lizana.
El miércoles será el gran día para la autora de Pequeño Teatro. A las 12 horas, en el Paraninfo de la Cisneriana y ante los Reyes, arrancará el acto de entrega del Cervantes, una cita tan esperada como angustiosa para la protagonista. Y es que no ha parado de repetir que siente “pánico” ante la perspectiva de tener que leer el discurso. “Una cosa es contar un cuento en público o una historia en petit comité y otra muy distinta ponerse a leer en voz alta y para mucha gente, entre la que además se encuentra el Rey”, confesaba en una entrevista para este periódico el pasado mes de diciembre. Ya entonces avanzó algunos detalles sobre por donde irían los tiros de su discurso, una elaboración que también le traía de cabeza: “No creo que haga algo que tenga relación directa con Cervantes o El Quijote. Se ha dicho y se ha escrito tanto que no creo que yo pueda aportar algo de interés”. Por tal motivo, y según ha dejado caer en los últimos días, su parlamento en el Paraninfo se centrará sobre todo en la “la tozudez” que ha mantenido y mantiene respecto a la literatura, y que le ha permitido alcanzar los 85 años como escritora en activo.
Las emociones del día, sin embargo, no acabarán en la Cisneriana. A las 18 horas se espera a la escritora en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para iniciar la lectura ininterrumpida del Quijote, un evento que se suele desarrollar en los días previos a la entrega del premio y que ha tenido que trasladarse de fecha también por la coincidencia del puente de Semana Santa.
Como broche, el jueves Ana María Matute regresará a la Cisneriana para participar en un encuentro con un centenar de universitarios, escogidos por inscripción previa y por haber dado su palabra de haber leído uno o más libros de la galardonada. La cita será a las 13 horas en el salón de actos del rectorado y estará coordinado por dos buenas amigas de la escritora, Mari Paz Ortuño y Ana Rodríguez Fischer. Será ésta su despedida de Alcalá, una ciudad que ha visitado antes con ocasión de un Certamen de Jóvenes Escritores en los 90 y por haber recibido el premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras, la más alta distinción cultural de la ciudad, en 2001. Y luego a recorrer mundo... y a vivir, como aseguraba a este periódico: “No me queda mucho tiempo, pero voy a aprovecharlo hasta el final”.
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