Una de las piedras impactó en la tarde del lunes en un vehículo junto a la rotonda de la Fiat. El conductor, por suerte, no perdió el control del coche. |
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Los autobuses urbanos no son en los últimos días los únicos objetivos de las pedradas de los gamberros. Las últimas víctimas han sido los conductores que circulaban en la tarde del lunes por la avenida de Roma, cerca de la rotonda de la Fiat. Una de las piedras, del tamaño de una pelota de tenis y que alguien lanzó desde el parque situado junto a la depuradora, impactó en la luna de uno de los vehículos, cuyo conductor, por suerte, no perdió el control del coche.
Los conductores de los autobuses urbanos están ya acostumbrados, desgraciadamente, a recibir los impactos de los gamberros mientras realizan su recorrido. Mucho más peligrosa fue la pedrada que recibió el vehículo de un vecino que circulaba poco antes de las nueve de la noche del lunes por la avenida de Roma, en el tramo de la M-300 cercano ya a la rotonda de la Fiat. Una piedra del tamaño de una pelota de tenis impactó en la luna delantera de su coche, en el lado del copiloto.
El incidente, que podría haberle hecho perder el control del coche, no tuvo por suerte más consecuencias que los daños que provocó en el vehículo. Junto a la mediana de la vía, según pudo comprobar después el conductor, había más piedras, algunas de ellas de gran tamaño. La pedrada que fue a parar a la M-300 procedía del parque situado junto a la depuradora.
Según fuentes de la Comisaría de Alcalá, se trata de un incidente aislado. Desde la Guardia Civil, responsable de la seguridad vial en la carretera, apuntan que se trata de actos vandálicos, en casi todos los casos obra de menores. Y que se trata de “modas”, como la que hace unos años seguían los menores de Las Barranquillas. El mismo lunes, tres chicos de 15 y 16 años fueron arrestados en Pinto mientras arrojaban piedras a un tren. |