Óscar M.V., de 24 años, falleció a las tres y media de la madrugada de ayer tras recibir numerosas puñaladas en su domicilio de Nuestra Señora de la Esperanza, junto al paseo de las Moreras. Un vecino de la calle avisó a la Policía al oír la fuerte reyerta que estaba teniendo lugar en la casa ubicada en el número 8, en la que Óscar vivía junto a su pareja y su hija de un año. Al llegar al lugar encontraron, en el interior de la vivienda, el cadáver del joven.
De la casa salían en ese momento un hombre y una mujer con la ropa ensangrentada, que fueron detenidos como autores del homicidio. Los dos habían estado consumiendo alcohol o drogas con la pareja antes de que comenzara la discusión.
“Oímos una bronca muy grande, muchos insultos, muchos golpes. Cuando salí a la calle ya estaba aquí la Policía”, afirmaba en la mañana de ayer Roberto junto al número 8 de Nuestra Señora de la Esperanza. Los vecinos llamaron a Comisaría a las tres y media de la madrugada. Del interior de la casa situada en el número 8 de la calle, en la que vivían la víctima, su pareja y su hija de aproximadamente un año, salían los ecos de una fuerte reyerta.
Cuando los agentes del Cuerpo Nacional de Policía llegaron a esta calle situada entre el paseo de las Moreras y el paseo de Pastrana se encontraron con un hombre y una mujer con la ropa manchada de sangre que salían en ese momento de la vivienda. Uno de ellos llevaba todavía en la mano una navaja también manchada de sangre.
En el interior de la casa encontraron el cadáver de Óscar M.V., de 24 años, que había fallecido a consecuencia de las puñaladas que había recibido. Según indicaron fuentes policiales, el cuerpo presentaba numerosas heridas. Dentro del domicilio se encontraban también su pareja y su hija. Los agentes detuvieron como presuntos autores del homicidio a Ángel V.O., de 35 años, y María del Pilar B.A., de 40. Los dos habían pasado recientemente cuatro años en prisión por otro delito de homicidio, según indicaron ayer las mismas fuentes.
Alcohol o drogas Todavía se investiga la relación que tenían los dos arrestados con los inquilinos del número 8. Los dos detenidos habían llegado a la vivienda unas horas antes. Un testigo vio a un hombre y una mujer con apariencia de toxicómanos sentados en la calle, a las puertas de la casa, bebiendo cerveza, en torno a las diez de la noche. Oyó también cómo el hombre le pedía a Óscar que les dejara entrar en la vivienda.
Según las primeras investigaciones del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, los cuatro podrían haber estado consumiendo alcohol o drogas en el domicilio de Óscar. Los detenidos presentaban síntomas de intoxicación etílica. Ya de madrugada, las dos mujeres comenzaron a discutir. Y la bronca concluyó con una pelea a navajazos que acabó con el fallecimiento de Óscar y en la que también los dos detenidos resultaron heridos con pronóstico leve.
La mujer de la víctima, que sufría una crisis de ansiedad, tuvo que ser trasladada al Hospital Príncipe de Asturias para ser atendida. Los dos presuntos autores del homicidio sufrían arañazos y magulladuras en los brazos. La niña no sufrió ningún tipo de lesión. Investigación A la puerta de la casa, precintada por la Policía, aguardaba todavía ayer el carrito de bebé de la niña, en un rellano aún salpicado de sangre. Agentes de la Brigada Provincial de Policía Científica realizaron la inspección ocular de la vivienda de Óscar. Los agentes del Grupo V de Homicidios se han hecho cargo de las pesquisas. Los dos arrestados aún no habían pasado en la tarde de ayer a disposición judicial.
Algunos de los vecinos de Nuestra Señora de la Esperanza tuvieron que testificar en Comisaría en la mañana de ayer. Otros no podían creer ayer que lo que comenzó de madrugada como una discusión hubiera acabado con una muerte. Los servicios de limpieza municipales retiraban ayer de la calle los restos del suceso.
La casa baja en la que vivían era propiedad de la familia de la mujer de la víctima. Ni Óscar, natural de Sevilla, ni ella, cuyos padres viven en Villanueva de la Torre, tenían trabajo. La madre de la joven les llevaba a menudo la comida, recuerdan los vecinos. Y afirman que el joven parecía tener malas compañías. En el domicilio del número 8 de Nuestra Señora de la Esperanza las habituales peleas cesaron en la madrugada de ayer. Y no volverán a escucharse durante algún tiempo. |