Alcalá de Henares • Actualidad • Cultura
Editorial: El objetivo debe ser Edimburgo y un Kursaal
Redacción - martes 5 de abril de 2011 a las 10:10 horas
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La Noche en Blanco, saldada con un éxito tremendo de participación de los ciudadanos y de estupenda oferta institucional, comercial y lúdica; es la mejor prueba de que lo mejor puede ser además lo más popular.

 

Toda la gente que se sumerge en el Festival de Clásicos, el Mercado del Quijote o ahora esta espléndida velada es de Alcalá y, aunque a menudo se la considere invisible o inexistente, conforma un segmento mayoritario de la población autóctona que no siempre es tenido en cuenta.


El de las clases medias, trabajadoras como las que más, que viven su condición de complutenses no tanto con arreglo a factores identitarios cuanto por estímulos relacionados con la calidad de vida, la programación cultural, la variedad comercial y el pulso de su sociedad civil: si vivieran a tres horas de cualquier núcleo urbano pujante; conseguirían sin duda que sus inquietudes contagiaran un poco la forma de entender y gestionar la ciudad. 


Pero teniendo al lado Madrid, es probable que desistan en esa lucha y se limiten a disfrutarlo en su ciudad, cuando se lo da, o a buscarlo en la metrópoli sin prestar especial atención a su lugar de origen. Es una lástima, tal vez, pero es un fenómeno inevitable que sólo tiene un antídoto: gobernar pensando cada día en ellos, en la creencia de que eso beneficiará al conjunto de la ciudad.


Porque la Noche en Blanco es otra demostración de cuál debe ser el combustible intelectual que ha de marcar el gobierno de una ciudad maravillosa pero complicada; llena de obstáculos, taras y traumas: aspirar a lo mejor, trabajar con los mejores y transformar el inconveniente geográfico en la ventaja estratégica.


Lo que no funciona en Alcalá es la desidia y la improvisación, en definitiva. Por eso hay que pelear por emular a Edimburgo o a Avignon con sus formidables festivales y su enorme impacto económico. O a Avilés, Bilbao, Santiago o hasta Alcorcón con sus Kursaales respectivos en comparación con nuestros mediocres cuarteles. Por eso hay que aplaudir la apertura de El Encín y reclamar que las Islas del Henares sean de verdad nuestro retiro. No tiene sentido tratar lo nuestro como algo sin otra utilidad que la preservación esteril, pues de glorias pasadas poco extraerá la Alcalá del futuro. O por eso hay que elevar el tiro y esperar, desear y exigir que el fantástico espíritu de la Noche en Blanco no sea una flor de una día efímera sino un jardín estable bien regado y cuidado.


Comentarios Sociales



Comentarios
Pedro
martes 5 de abril de 2011 a las 14:21 horas
Yo creo que el empresariado que tanto funciona de mecenas en la capital, también debería invertir y actuar en Alcalá. Alcalá es "igual" de grande que 20 municipios en la región y los 20 ayuntamientos son capaces de crear teatros y auditorios pero la diferenciación podría estar en comer la oreja al empresariado, a los mecenas, para que fijen en Alcalá sus inversiones culturales y sus actividades feriales y congresuales. Además hace falta que en Madrid haya un ariete complutense que presione para que realmente Alcalá sea la co-capital cultural regional. Y ésto no está reñido con la lealtad política a sus partidos de la Comunidad de Madrid, porque parece que hay mucho miedo, o mucho complejo, a pedir. La verdad es que en el Ferial antiguo pega un buen edificio singular destinado a cultura. Firmado por algún arquitecto potente. Igual que miles de madrileños van a Chinchón cada Semana Santa o tienen fijado en su agenda que a Patones hay que ir cada fin de semana, pueden anotarse la noche en Blanco en Alcalá, aunque es verdad que eso puede masificar demasiado nuestra ciudad.
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