Esos proyectos y muchos más ya empiezan a ser realidad a raíz de las propuestas que hacen los propios vecinos. El Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad o los llamados presupuestos participativos son dos instrumentos que sirven para que los ciudadanos intervengan directamente en las necesidades de sus ciudades.
¿Podrían los alcalaínos aportar sus ideas si hay que reformar la Vía Complutense? En Barcelona, una iniciativa similar está funcionando, lo que demuestra que los vecinos cada vez tienen más posibilidades para aportar ideas que solucionen las demandas de sus barrios. Ya no se trata sólo de que las asociaciones de vecinos convoquen concursos para decorar los balcones y ventanas de los edificios de su ciudad con motivo de las fiestas patronales. Se va más allá, de ser un ciudadano diez.
El primer Plan E, además de servir para construir rotondas, campos de fútbol artificial y equipamientos, y servir de respiro para aliviar las listas del paro, fomentó ya la intervención de los vecinos, los agentes sociales y los grupos municipales en la lista de proyectos. En unos municipios más que otros, se han consensuado estos proyectos. Incluso no faltan municipios en los que se han puesto buzones en las juntas de distrito para conocer las sugerencias de los vecinos, como en Alicante.
El nuevo fondo que llega a Alcalá, de 22 millones de euros, dedicará 17,6 millones a nuevos proyectos y el resto a gasto corriente en el ámbito de la educación y los servicios sociales. Igual que hace un año el alcalde abrió una ronda de contactos con los grupos políticos municipales, los agentes sociales y los vecinos. Aunque todavía no se han anunciado los proyectos, sí ha trascendido, entre otras cosas, que el PSOE espera que se invierta lo máximo en el carril-bici; IU que se financie el nuevo centro de empresas de la Garena o que se eliminen dos transformadores eléctricos más; o que el equipo de Gobierno quiere seguir con el proyecto de la islas del Colegio. Por su parte, los vecinos han planteado, entre otras cosas, rehabilitar la fábrica de harina, restaurar el interior del hospital de San Lucas, acabar el carril-bici o plantar árboles en alcorques vacíos.
Pero la colaboración vecinal va más allá de estas reuniones, aunque el Plan E es, de alguna manera, el germen de la llamada participación ciudadana, un elemento que sirve para hacer ciudad. Alcalá acaba de poner en marcha un Reglamento de Participación Ciudadana. Lo que tendrá que esperar serán los presupuestos participativos, como reconoció recientemente Francisco Bernáldez, concejal de Educación: “Serán posibles, aunque ahora no estamos en el momento más idóneo. Otros, como Ramón Nicolau, comisionado de la Alcaldía de Barcelona para la Participación Ciudadana, cree que “es una idea interesante y hemos hecho intentos” aunque para la ciudad condal resulta más interesante el Plan Cuatrienal, en el que se dedican nueve meses a captar ideas de los ciudadanos.
A la hora de hablar de participación ciudadana, como explica Nicolau, “hay que encontrar un término medio porque no nos podemos escudar en la participación ciudadana como excusa para no hacer nada”. Nicolau sabe de lo que habla porque Barcelona es una ciudad pionera a la hora de conocer la opinión de los vecinos, donde hay más de un centenar de entidades ciudadanas que participan en los distintos Consejos o que tienen la oportunidad de aportar sus ideas en la denominada Audiencia Pública, tanto de ámbito de ciudad como de distrito. Se trata de un espacio de participación reservado a la presentación pública por parte del Ayuntamiento y debate posterior de cuestiones especialmente significativas de la acción municipal
1.227 propuestas en Ferrol El origen de los presupuestos participativos tiene su origen en la fórmula de democracia directa nacida en Porto Alegre en 1989. Desde entonces la fórmula se ha ido desarrollando en localidades de todo el mundo. En España ya hay varias ciudades que tratan de llevar a cabo esta idea para “democratizar la vida municipal”. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo están Getafe y Leganés, donde 1.600 ciudadanos votaron sobre proyectos como el carril-bici o instalar aseos en los parques, reservan partidas presupuestarias para proyectos que salen de los vecinos. Getafe, por ejemplo, destinará este año 6 millones de euros y para ello los vecinos pueden hacer propuestas en urnas instaladas en los centros cívicos y en el Ayuntamiento o la web.
Un caso llamativo es el de Ferrol, donde los vecinos presentaron 1.227 propuestas de obras para tres barrios y dos zonas aledañas de la ciudad, conocidas en Galicia como parroquias entre las que saldrán las 243 que optan a ser financiadas con los 350.000 euros de los primeros presupuestos participativos. entre los proyectos. Entre los proyectos, que ahora analizan los técnicos, hay proyectos como un centro social para mayores, un carril bici, el vaciado de las fosas sépticas o pavimentar caminos.
Otro caso significativo es Logroño. En esta ciudad, el Ayuntamiento ampliará el parque acuático de Las Norias y renovará la Plaza del Mercado, siguiendo algunas de las propuestas aprobadas en el presupuesto infantil y el participativo. A partir de junio el Consistorio empezó a recibir propuestas, unas 3.000. Lo curioso es que hay un presupuesto infantil, donde los niños también proponen lo que quieren. Un total de 761 niños de trece colegios participaron en la elección del proyecto y llegaron pedir un zoo. |