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Corre por los cisnerianos pasillos de la Universidad un boceto de escrito o manifiesto en defensa de Manuel Gala, el ex rector ‘deportado’ a Madrid por un asunto contable en el Centro Internacional de Formación Financiera: las élites estudiantiles ya lo conocen, los candidatos oficiosos a rector también, y no pocos catedráticos y funcionarios de la UAH ya están al corriente de todo.
Pero no está claro cuándo y cómo verá la luz. Especialmente si a Gala le llega y acepta el mensaje que desde el vigente equipo rectoral se lanza: “No le interesa esta polémica, que hemos intentado cerrar sin ruido”. ¿Aviso a navegantes o simple estrategia para escurrir el bulto y esperar a que escampe?
En el viaje de este conflicto quedan también algunos episodios para la crónica de la miseria humana. Como el de ese correveidile que ha estado años y años peloteando a su mentor con cabezazos dignos de Piqué y ahora, como un Bruto de medio pelo, se ha sumado con fervor al bando opuesto.
Y ya puestos a señalar daños, tampoco son baladís los causados en viejas relaciones de Manuel Gala con algunos de los personajes que en el pasado aceptaban su tutoría y ahora han firmado su condena. Si buscan dos ilustres universitarios con apellidos ‘cirílicos’ habrán acertado. Y si le añaden otro conocido por sus dos apellidos, también. |