Ayer, cuando no había pasado ni un día desde que se anunciará el final anticipado de la era Zapatero en la Cisneriana, los ‘rectorables’ asomaron la patita. Excepto Fernando Galván, que, salvo sorpresa de última hora, se cae de la carrera electoral por estar en pleno año sabático en Oxford, los otro cuatros precandidatos se pronunciaron ayer sobre los comicios, que se celebrarán entre enero y marzo.
El primer día de precampaña en la UAH nos ofreció ayer varias lecciones. Lección primera: antes de tirarse a la piscina, comprobar si hay agua y, también, elegir bien la hora de exposición al sol, para no quemarse antes de tiempo. Mientras que el ex alcalde de Alcalá, Manuel Peinado, prefiere ejercer de tapado hasta después de las uvas (“Lo diré en enero”), los demás ya empiezan a dejarse querer: José Morilla (“ya tengo bastantes personas que me apoyarían”); Antón Alvar (“se está trabajando como si [fuera a ser aspirante]), y Ricardo Paniagua (“lo estoy considerando”).
Lección segunda: no morder en exceso la mano de aquel de quien quieres tomar el testigo. La prudencia marcó ayer en general el balance que los rectorables hicieron del mandato de Virgilio Zapatero. “Ha gobernado la UAH con un recelo extraordinario hacia la comunidad universitaria”, comentó Morilla, mientras que un Alvar que ya parecía verse con la muceta negra prefería no hacer mucha sangre, por “querer tener una relación respetuosa con quien me ha precedido”. Por su parte, Peinado y Paniagua destacaron su talante pacificador en la Cisneriana.
Tercera lección: ecuanimidad, si es posible, ante graves conflictos susceptibles de ser heredados. Ante el tema del destierro a Madrid del presidente del CIFF, Manuel Gala, Alvar espera que “este tema de familia se resuelva internamente”, y Paniagua espera “oír a la partes”, Morilla y Peinado sí se pronunciaron: el primero para decir que “es un hecho lamentable” y que el ex rector “merece todo respeto”, y el segundo para afirmar que, en el caso CIFF, la UAH “ha sido más que prudente”.
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