Alcalá de Henares • Actualidad • Cultura
El obispo, la boca de la verdad y el bebé gigante
Redacción - viernes 25 de febrero de 2011 a las 09:39 horas
Bookmark and Share
 

Se cumple el cuarto centenario del colegio de Málaga, uno de los edificios universitarios más señeros y curiosos de Alcalá.

 

El colegio menor de San Ciriaco y de Santa Paula, más conocido por colegio de Málaga, está de cumpleaños. La Universidad celebrará el próximo lunes el cuatrocientos aniversario de la la fundación de este colegio, el de mayores dimensiones de la villa universitaria de Cisneros tras el colegio mayor de San Ildefonso. La construcción del edificio, eso sí, fue posterior y estuvo repleta de vicisitudes, que han dejado, entre otras huellas, una fuente que detecta a amantes infieles y un feto colosal como guardián.
La actual sede de la facultad de Filosofía y Letras, en el arranque de la céntrica calle Colegios, parece haber llegado al fin al punto de serenidad del que apenas ha disfrutado a lo largo de los últimos cuatro siglos. Allá por 1611, no podía imaginar Juan Alonso de Moscoso, obispo de Guadix, León y Málaga, y antiguo estudiante y profesor de la Universidad de Alcalá, que su empeño por fundar un colegio en la academia complutense iba a resultar tan atribulado. Por suerte para él, apenas le alcanzó la vida para se testigo de los mayores escollos a los que se enfrentó su empresa.


Natural de la vecina Algete, el fundador hizo trasladar su propia biblioteca desde Málaga y, a su muerte, traspasó la mayor parte de las rentas que tenía en el obispado para sostener el colegio. Una vez fundado y mientras se construía el centro, comenzó la actividad académica en unas casas de la actual plaza de Cervantes en 1613. Sus primeros alumnos fueron doce estudiantes malagueños de Teología y cuatro de Cánones, de ahí el nombre de colegio de Málaga. A medida que los cursos iban transcurriendo, la procedencia de los colegiales se fue haciendo más diversa. Así, se asignaban ocho becas a estudiantes procedentes del Arzobispado de Toledo y, de ellos, dos tenían que ser naturales de Algete, en honor a la patria chica del fundador; otra para un estudiante de Castilla, otra para uno de la Mancha y otra para uno de Málaga; las cinco restantes se concedían por méritos en una oposición.


Las obras del edificio actual se iniciaron en 1623, sobre un solar propiedad del convento de San Agustín el Real. La dirección inicial de proyecto, al parecer, fue del arquitecto Juan Gómez de Mora, autor de la plaza Mayor de Madrid y, en Alcalá, del monasterio de las Bernardas. Sí es seguro que el maestro de obras fue Sebastián de la Plaza, que encontró todo tipo de contratiempos en la edificación. Trabas financieras y una larga ristra de contenciosos con otros colegios de la Universidad y con los vecinos, ralentizaron los trabajos, de manera que hasta 1684 no se concluyó su planta principal. Aún continuarían los trabajos durante el siglo XVIII, aunque entonces el edificio empezó a padecer otro tipo de penalidades, por mor de la decadencia de la universidad y de la ciudad. Así, a finales de ese siglo se acogió en él a los alumnos de los colegios de León, Lugo y Aragón. En 1809, las tropas napoleónicas le prendieron fuego y el edificio quedó a merced de los saqueos. Fue acondicionado años más tarde como escuela de Ingenieros, Artilleros y Herradores del Ejército, actividad que cesó en 1843. En 1847 fue restaurado para archivo y a partir de 1858 el Ayuntamiento de Madrid remodeló sus dependencias con el propósito de albergar en ellas un asilo.  Metidos en el siglo XX, la restauración del arquitecto Lucio Oñoro y posteriores ampliaciones permitieron que se instalara la facultad de Letras de la resucitada Universidad de Alcalá.


Pese a todos esos avatares, hasta nuestros días ha llegado un edificio majestuoso. De él sobresalen la fachada, de recia ejecución; la portada, con su arco de medio punto, y el cuerpo central del edificio, flanqueado por dos torreones con chapiteles de pizarra, rematados con aguja, bola, cruz y veleta. En el interior destaca la escalera estilo imperio que divide los dos patios. Uno de ellos, el más próximo a la entrada, contiene una fuente barroca diseñada por Miguel de Arteaga en 1765. Fue tradición, hoy olvidada, que la cabeza de león con la boca abierta que decora la fuente, se usara como prueba de fidelidad, al modo de la famosa Bocca della Veritá (Boca de la Verdad) romana. Así, el hombre que jurase lealtad a su amada con la mano entre las fauces de piedra, se exponía a que el león le dejara manco de un mordisco en caso de faltar a la verdad.


Se ha perdido memoria de los adúlteros que perdieron su extremidad en la boca del felino. No ocurre así con otra ‘mutilación’ que, a juzgar de buena parte de los inquilinos de la facultad, sufrió la bóveda que remata la escalera central del edificio, cuando en 1997 fue decorada con la pintura al fresco de un gigantesco feto. Aún resuenan los ecos de aquella controversia, desencadenada cuando el equipo rectoral comandado por Manuel Gala dio permiso para que el artista José María Larrondo convirtiera la cúpula en un colosal útero, como parte de los últimos trabajos de rehabilitación en el edificio. 


Profesores como el catedrático de Historia del Arte, Antonio Martínez Ripoll, pusieron el grito en el cielo por lo que consideraban una agresión “aberrante” en una arquitectura del siglo XVII. Aparte de al rectorado, que defendía la obra como un contrapunto de modernidad al estilo barroco del conjunto, se hicieron llegar quejas a la dirección general de Patrimonio Histórico regional, que abrió una investigación sobre la factura de este mural. Pero la polémica quedó en nada, pues la Bóveda celeste: el sentido de la vida, que es el título oficial que se le dio a la obra de Larrondo, aún sigue en su sitio. Después de todo lo acontecido en su colegio durante los últimos cuatro siglos, al obispo Moscoso no le sorprendería si levantara la cabeza.

 

Pedro P. Hinojos


Comentarios Sociales



Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales