Alcalá superó numerosas veces en 2010 los límites legales y saludables de contaminación atmosférica, según un informe de Ecologistas en Acción, realizado a partir de la estadística oficial. El estudio revela que la mezcla que se respira en la ciudad complutense, sobre todo gracias al tráfico de vehículos, es una de las más venenosas de la Comunidad de Madrid.
A todos, cuando éramos escolares, nos contaron alguna vez que el aire es un compuesto de oxígeno, vapor de agua, nitrógeno, argón y otros gases nobles, y una minúscula cantidad de dióxido de carbono. Lo que no nos dijeron es que, en realidad, ese supuesto crisol de la vida incorporaba además un cóctel venenoso que puede llegar a ser letal. Un ejemplo claro lo tenemos en la ciudad complutense, donde se superaron, durante el año pasado, no sólo los límites que establecen las leyes medioambientales, sino también las líneas rojas marcadas por las autoridades sanitarias mundiales.
Alcalá no sale bien parada en el informe La calidad del aire en la Comunidad de Madrid, presentado ayer por Ecologistas en Acción, a partir de los datos de la red de medición de la contaminación atmosférica de la Comunidad de Madrid, formada por 23 estaciones, además de la propia red de la ciudad de Madrid.
La conclusión es que Alcalá está en el pelotón de salida de los municipios con el aire más pútrido de la región. Para ello, los autores del estudio han utilizado los indicadores de los tres venenos que pasan de nuestras fosas nasales a nuestros pulmones y, de estos últimos, a nuestra sangre.
Segunda en partículas
El primero de ellos se refiere a las partículas en suspensión, fundamentalmente las PM-10 (que miden entre 2,5 y 10 micrometros). El informe revela que la estación de medición de la ciudad complutense fue, durante 2010, la segunda de las 23 analizadas (sin contar la capital) en superar los 35 días legales en los cuales la proporción de este tipo de sustancias estuvo por encima de los 50 microgramos por metro cúbico (µg/m3) de aire. Alcalá cruzó la raya 47 veces, siendo sólo superada por Torrejón de Ardoz, que lo hizo en 65 ocasiones.
Ambos municipios ocupan idénticas posiciones en el ranking de la media anual de µg/m3 de partículas en suspensión. El promedio de la ciudad complutense fue de 34. En este caso, Alcalá se sitúa por debajo de límite legal (40), pero muy por encima de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (20).
En el segundo indicador, correspondiente al dióxido de nitrógeno (NO2), la ciudad complutense se situó en décima posición, con una media anual de 30 µg/m3. No obstante, esto no supuso violación alguna de las leyes medioambientales, que fijan un máximo de 40.
Por el contrario, Alcalá presentó en 2010 datos bastante negativos de contaminación por ozono troposférico. La legislación vigente establece que el límite de 120 µg/m3 en el espacio de ocho horas no se puede superar en más de 25 días: la ciudad complutense lo hizo en 46 —ocupando la quinta posición— y, además, estuvo por encima en cuatro ocasiones del denominado umbral de información (cuando se superar, durante una hora, los 180 µg/m3).
La ‘boina’ de la capital
Este informe llega en una semana en el que la contaminación atmosférica está de máxima actualidad, sobre todo en la ciudad de Madrid, cuya boina, favorecida por el buen tiempo y la falta de lluvias obligó al Ayuntamiento de la capital, el pasado lunes, a recomendar, sin éxito, el uso de transporte público. Todo ello tras la polémica por el cambio que la administración de Alberto Ruiz-Gallardón realizó el año pasado en las ubicaciones de las estaciones de medición.
Precisamente, la Fiscalía de Medio Ambiente emitió ayer un oficio por el que insta a Gallardón a reflejar la realidad de la contaminación de la capital y a “aplicar medidas" para los problemas de la calidad del aire. Y es que el Ministerio Público considera que la normativa en vigor no se cumple en Madrid.
Mientras tanto, los responsables medioambientales de la CAM y de los ayuntamientos miran al cielo. Las lluvias que limpiarían la atmósfera aún no llegarán hasta el próximo lunes. Y es probable que lo haga, incluso, en forma de nieve. |