El 4 de febrero, día en que se cumplía el centenario de la lectura en la Casa del Pueblo de Alcalá de El problema español, discurso clave en la trayectoria intelectual y política de Manuel Azaña, se despedía en Madrid a una de las personas que más se han preocupado por difundirla, el periodista y escritor José Fernández-Cormenzana. Autor de documentales que retrataron la vida y la obra del político y escritor alcalaíno, además de otros trabajos sobre su época, Cormenzana falleció a los 84 años trabajando precisamente en nuevos materiales divulgativos.
El pasado mes de noviembre, durante el ciclo de actos conmemorativos del 70 aniversario de la muerte de Azaña organizado en Alcalá por el Foro del Henares, se proyectó en la sala Margarita Xirgu su serie documental Azaña, un soñador sin ventura, realizada a finales de los años 80 para Televisión Española. Licenciado en Derecho y profesional del periodismo, Cormenzana trabajó durante años en el ente público, donde desempeñó diversas funciones. De 1964 a 1972 fue responsable de los Programas Cinematográficos y en los años siguientes estuvo vinculado al Archivo General Audiovisual. También produjo varias series histórico-documentales, como España, historia inmediata y Ayer, entre otras, como La Pirenaica, aventura de una radio clandestina o la citada Azaña, un soñador sin ventura.
Vínculo alcalaíno
Para esta serie contó como asesores a Juan Marichal, autor de las primeras Obras Completas de Azaña, y Vicente Alberto Serrano, editor y gran conocedor del legado del estadista complutense. Su vínculo con Alcalá se estrechó a partir de entonces. Así, participó en el gran congreso que se celebró en la ciudad en 1990 por el medio siglo de la muerte de Azaña y el Ayuntamiento editó su obra Cuaderno de Prasle,1939-1940: memorias semiapócrifas de Manuel Azaña. También fue autor de otros libros, como la novela Dame el fusil pequeño (Plaza Janés, 1977) o el ensayo Fray Luis de León, un intelectual en el banquillo (Planeta, 1992).
Su nombre, no obstante, siempre quedará ligado a Alcalá por sus desvelos en la búsqueda de documentos y testimonios biográficos de Azaña. Como herencia de todo ello, queda una gran biblioteca azañista a la que consagró buena parte de su vida.
Pedro P. Hinojos |