El pasado verano concluyó el derribo de la vieja comisaría de Policía, cuyo solar pasará a formar parte, tras la cesión del Ayuntamiento y el compromiso inversor de la Comunidad de Madrid, en el espacio de ampliación del MAR. Más de 5 millones de euros invertirá el Ejecutivo regional en este proyecto, que no se materializará hasta 2013. Tras la demolición del viejo edificio de la calle Cid Campeador, el paso siguiente es el inicio de obras, fase que se pondrá en marcha “en el transcurso de este año”, informó ayer el director del museo, Enrique Baquedano, sin concretar fechas. La entidad regional Aproma tiene encomendado el proyecto, que, tras reunir todas las ‘bendiciones’ municipales en materia de patrimonio, está ahora en fase de adjudicación de los trabajos.
Si éstos no se han iniciado ya se debe, además de por la lentitud de los trámites administrativos para encontrar la firma adjudicataria, por las labores de revisión arqueológica del solar que quedó al descubierto. “Nosotros estábamos obligados a dar el mejor ejemplo y hemos hecho un trabajo arqueológico muy concienzudo”, indicó Baquedano. De resultas de estas inspecciones son algunos hallazgos de restos correspondientes a edificaciones de los siglos XVI y XVII. “No son de gran valor pero sí han servido al menos para completar la topografía arqueológica de esta zona del Casco Histórico”, apuntó el director del museo.
Habrá que esperar más de dos años para ver el nuevo museo, que incrementará notablemente su espacio. El solar de la vieja comisaría tiene 462 metros cuadrados, y una vez levantado el nuevo flanco, la superficie del Arqueológico pasará de 4.272 metros cuadrados a 6.409, lo que significará un 50% de ganancia en espacio útil.
UN DESAHOGO. Con esta extensión se conseguirá, en primer lugar, dar un desahogo a las actuales salas expositivas del museo. Y además se le dotará de una zona exclusiva para depósito de libros y archivo, y de un área didáctica destinada a los niños. Se ganará espacio para las oficinas administrativas, se habilitarán camerinos para los espectáculos que acoge el museo, se construirán nuevos almacenes para cobijar los restos arqueológicos y se ampliarán los talleres de restauración.
Las obras de ampliación permitirán, asimismo, transformar toda la manzana. En concreto, se despejará la calle Cid Campeador con un retranqueo y se ensanchará el viejo callejón de la Comisaría, lo que permitirá disfrutar de una nueva perspectiva de la majestuosa cúpula de la vecina iglesia de las Bernardas, que ya se pueda apreciar.
El comienzo de las obras no alterará las actividades del museo al menos este año. Otra cosa es lo que suceda en los dos años siguientes, cuando se acometa la ejecución de las grandes estructuras del nuevo ala del museo. Aunque la voluntad del director es que la actividad no se paralice del todo, sí resultará inevitable modificar el ritmo de visitas y la organización de algunas exposiciones, así como el trabajo cotidiano del personal del Arqueológico.
En cualquier caso, las molestias se dan por bien empleadas, pues esta ampliación representa el remedio para la mayor parte de los problemas que presenta el museo. Solo quedará pendiente uno, no menor, “aunque ya estamos trabajando en alternativas de solución”, señaló Baquedano. Se trata de la falta de espacio para almacenar todas las piezas que llegan al museo. “No hay que olvidar que aquí se reciben los materiales de todos los yacimientos de la Comunidad de Madrid, que además de clasificar y examinar, hay que almacenar y custodiar”, recuerda el director de museo.
P. P. H. |