Pasar una noche bajo las estrellas cautiva, y eso es algo que Roberto Bravo (Madrid, 1991) sabe de primera mano. Por eso, este estudiante de segundo curso de Ciencias Físicas, que el próximo domingo cumplirá 20 años, creó en 2009 una empresa de astronomía junto a Roberto Ferrero para divulgar esta ciencia y hacerla más cercana a los ciudadanos de a pie. “Es muy frecuente que la gente tenga telescopios y no sepa usarlos”, destaca Roberto cuando preguntamos por el motivo que les impulsó a crear Astroafición.
“Comenzamos en 2009 haciendo una observación nocturna en Meco (lugar donde él reside) a la que acudieron 200 personas. Era el Año Internacional de la Astronomía y tuvo muy buena aceptación”, explica. Desde entonces, el camino de esta empresa de aficionados ha sido imparable. Colegios, ayuntamientos y grupos privados de personas han solicitado sus servicios para ver más de cerca el universo. La última parada la hicieron en una escuela de la Comunidad de Madrid el pasado 4 de enero. Desde allí contemplaron, junto a los alumnos, el primer eclipse parcial de sol de este 2011.
Sin más herramientas que varios telescopios y los conocimientos que a lo largo de los años han ido adquiriendo de una manera autodidacta, las explicaciones de Roberto sorprenden por su precisión y sencillez. “Consideramos necesario eliminar el halo de misterio que rodea a la astronomía. Esta ciencia es algo común que está en la calle y nos acompaña en nuestro día a día a través de la metereología o las telecomunicaciones, por ejemplo”. Y aunque pueda parecer algo vocacional, este joven no prestó demasiada atención al firmamento hasta que cumplió 15 años. “El día de mi cumpleaños pedí un telescopio y fue entonces cuando comenzó mi afición. Ahora tengo tres y sí, todos son necesarios”, asegura.
Desde entonces, interminables noches bajo las estrellas y “mucho frío” han acompañado a este estudiante en su deseo de captar todos los detalles del universo. “Creemos que es imprescindible que alguien vea la noche estrellada”, declara. Y eso es algo que él ha podido comprobar en sus múltiples viajes. La astronomía se ha convertido en la “guía” de su vida, y además de la fascinación que despierta en él, reconoce entre risas que es un buen método para ligar.
Y precisamente en esto se centra su próxima campaña. Para San Valentín han lanzado un bono para las parejas con el que, por 40 euros, podrán disfrutar de una vista privilegiada de las estrellas acompañada por fresas con chocolate y champán. “Resulta algo impresionante el poder distinguir planetas de estrellas y ver las constelaciones”, constata. “Hay muchos detalles en el cielo que se pueden ver a simple vista si los conoces”.
Y aunque acusa la contaminación que existe en el Corredor del Henares, admite que existen varios puntos en la zona desde donde puede contemplar a Júpiter, su planeta favorito. “Detrás de los Santos de la Humosa o entre Pioz y Loranca de Tajuña hay sitios privilegiados para ver el cielo de una manera más clara”, indica. Y a pesar de que los planetas le apasionan, prefiere verlos desde la tierra. “Me mareo hasta en el autobús, así que imagínate si me subo a una nave espacial”, bromea.
La próxima actividad que realizarán será un curso de astronomía, aunque de momento están a la espera de encontrar un lugar para hacerlo. “Con esta empresa conseguimos pagar el material, pero nada más. Lo hacemos por afición”, aclara. Y será el próximo 15 de junio, día señalado para un eclipse total de luna, cuando vuelvan a marcar una fecha clave en su calendario. |