La presidenta del Colegio de Arqueólogos de Madrid señala que la mayor joya arqueológica de Madrid es la ciudad complutense. |
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Es parte del cambio generacional que se ha llevado a cabo en el Colegio de Arqueólogos de Madrid y uno de sus objetivos como presidenta es la regularización de la profesión. Diana Díaz del Pozo (Madrid, 1980) no oculta su admiración por la ciudad complutense, en la que vive desde que era una niña y de la que asegura que es la mayor joya arqueológica de toda la región.
¿Ya de pequeña buscaba griales? La verdad es que no. Creo que en eso soy un poco rara, ya que todos mis compañeros aseguran que lo suyo fue vocacional. Yo lo descubrí cuando estaba en el instituto. Hicimos una excursión a Segóbriga y me impresionaron mucho los restos arqueológicos que encontré allí. Fue mi primer contacto de ‘tocar piedra’ y se puede decir que encontré la vocación por el camino. Todo esto lo confirmé después en la carrera, cuando estudiaba Historia.
Vaya, yo pensaba que su vocación había tenido algo que ver con Harrison Ford (Indiana Jones)... (Risas) La vocación no pero las ilusiones estuvieron motivadas por muchas películas que hice en mi cabeza. Pensaba que sería una profesión ideal repleta de aventuras pero eso no es algo real. Es cierto que es muy bonita pero está basada en la investigación y la documentación. La arqueología es mucho más dura y científica de lo que parece. La gente piensa que descubrimos y desenterramos cosas y no es así. Se hace a través de un amplio trabajo de documentación y los restos no los encontramos por casualidad, intervienen procesos científicos que las personas no suelen ver.
En Alcalá no lo tiene muy difícil, dada su riqueza arqueológica... Alcalá es un sitio privilegiado para eso. Es de los pocos municipios de la Comunidad de Madrid que tiene poblamiento ininterrumpido desde el Paleolítico hasta la actualidad. Y eso es un verdadero privilegio encontrarlo en tu ciudad.
En tiempos de crisis hay menos presupuesto, ¿sería un error dejar de bucear en el pasado? Sería un error dejar de lado cualquier investigación. La arqueología nos dice cómo hemos sido y cómo llegaremos a ser. Alcalá debería tomar el patrimonio como la gran empresa de la ciudad, ya que es lo que la diferencia de los demás municipios y hay que invertir en ello. Está claro que cuando hay crisis se debe reducir el presupuesto pero habrá que buscar nuevas formas de financiación y no dejar nunca de invertir en patrimonio.
Árabes, romanos, visigodos... ¿Cuáles son los restos arqueológicos de Alcalá que más le fascinan? Quizá sean los romanos los que más me emocionan porque he trabajado con ellos, en periodos muy breves, pero he podido tocarlos, y eso emociona mucho.
¿Tiene algún sueño? ¿Cuál es su arca perdida? Para mí no existe un arca perdida. El sueño de todos los arqueólogos es seguir investigando en la historia y que haya recursos que lo hagan posible.
Dígame tres cualidades de un buen arqueólogo. Perseverancia, mucho trabajo y mucha ilusión. Pero creo que son cualidades que tiene cualquier persona a la que le guste su trabajo.
Para usted, ¿cuáles son las mejores joyas que hay en Madrid? Hay una que se llama Alcalá de Henares que es un yacimiento en sí misma. Los colegiados no pensarán igual que yo pero eso es porque no han nacido en Alcalá...
Decía que su trabajo es duro, ¿cree en la maldición de los faraones? No creo en ninguna maldición. A los arqueólogos no nos pasa nada que no les pase a los demás. El único privilegio que tenemos es que trabajamos y vivimos con la historia. |