Alcalá de Henares • Actualidad • Cultura
Un ‘West Point’ en la Cisneriana
Redacción - domingo 26 de diciembre de 2010 a las 23:12 horas
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Se exhibe en Caracciolos el plano del proyecto de 1844 de convertir el Rectorado en el Colegio General de todas las Armas.

 

En lugar de estudiantes, turistas y funcionarios, los claustros y pasillos de la Universidad Cisneriana podrían ser hoy en día la cuna de los mejores militares del país, como la primera academia del Estado. Tal estampa de excelencia castrense, al modo de la célebre academia militar estadounidense de West Point, sería posible de haber prosperado un fugaz proyecto concebido a mediados del siglo XIX para reconvertir la manzana fundacional de nuestra Universidad en la sede del Colegio general de todas las Armas, con capacidad para 600 cadetes.


La exposición De las armas a las letras. Edificios universitarios que tuvieron uso militar, que se exhibe en estos días en la sala de exposiciones de San José de Caracciolos, muestra los planos del proyecto de lo que pudo ser aquella ‘Universidad militar’ diseñados en 1844. Ya hace dos años, en la exposición Alcalá, una ciudad en la historia, montada en la sede madrileña de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el público pudo admirar la insólita transformación de la Cisneriana que proponían esos documentos, custodiados en el Archivo General Militar, que solo conocían los estudiosos de la historia complutense.

El ingeniero de la iglesia.  Realizado por el brigadier de ingenieros Antonio de la Iglesia Smith en el verano de 1844, el proyecto de crear un Colegio general de todas las Armas se remonta a veinte años antes. En 1824 se fundó el Colegio General Militar, cuya primera sede fue el Alcázar de Segovia. Durante la primera guerra carlista, en 1837, se decidió trasladar el colegio a Madrid, donde tuvo varias ubicaciones. En 1842 se ordenó la creación, por real decreto, del Colegio militar de todas las Armas, como refuerzo del Colegio General Militar, fijándose en 600 el número de cadetes. Ya entonces las autoridades civiles y militares se percataron de la dificultad  de situar esta institución en Madrid, de modo que se planteó la posibilidad de enclavarla en alguna población de los alrededores. Se reparó entonces en las prestaciones que ofrecía el viejo Colegio Mayor de San Ildefonso complutense, sin uso desde hacía ocho años, cuando se clausuró la histórica Universidad fundada por Cisneros. 


El ingeniero De la Iglesia recibió el encargo de diseñar el Colegio. Y sus planos fueron lo único real que llegó a existir de él, porque en noviembre de 1850 un decreto suprimió este colegio y estableció que cada arma tuviera su propia academia.


Los planos de De la Iglesia recogían una  reforma profunda no solo del Colegio de San Ildefonso, sino de todas las construcciones vecinas para racionalizar el conjunto del solar. Aparte de cambiar los nombres de los patios (el de Santo Tomás pasaría a denominarse ‘patio de la Universidad’ y el de Filosófos se llamaría ‘patio de Venegas’), el proyecto contemplaba remodelar todas las construcciones de la parte occidental de la manzana, es decir, las que dan a la plaza de Cervantes.

La capilla, demolida

Lo más llamativo era la demolición de la capilla de San Ildefonso que pasaría a formar parte de un nuevo complejo de edificios y patios. Ello también implicaba el levantamiento de una nueva fachada que hubiera tenido un aspecto muy similar a la de los actuales Cuarteles que dan a la plaza de San Diego.


Otra curiosidad es que, en lugar del Paraninfo, en el plano figura una capilla, justo en la crujía que separa el patio Trilingüe y un nuevo patio que se llamaría, curiosamente, del ‘Juego de la Pelota’. En general, todas las dependencias del recinto militar se distribuirían del siguiente modo: las aulas, el comedor y las piezas de servicio ocuparían la planta baja y los dormitorios de los cadetes, los despachos de los oficiales y de la dirección del centro y la enfermería estarían en la planta principal. 


Ahora solo la imaginación, y los planos a la vista en Caracciolos, permiten reconstruir esa ‘superacademia’ militar en pleno corazón de Alcalá.

 

Pedro P. Hinojos


Comentarios Sociales



Comentarios
Cabo
miércoles 29 de diciembre de 2010 a las 13:59 horas
"Los militares" no pueden hacer milagros con los escasos presupuestos que reciben. A veces olvidamos que lo que pueda recibir el Ejército proviene del Ministerio de Defensa, según decide el Gobierno, supervisado por el Congreso de los Diputados. Es muy fácil decir "qué malos, o rácanos, son los militares". La culpa se la lleva quien apenas puede tomar decisiones.

Por otra parte, pese a los destrozos y pérdidas irreparables, si no fuera por los usos militares hoy día no dispondríamos de los colegios-convento de Basilios, Carmen Calzado, Caracciolos, Jesuítas, Trinitarios Descalzos... Ni siquiera del manicomio, que se incluye en terrenos de la antigua Bripac (antes CIR).

Está claro que hay luces y sombras. Que un edificio se mantiene si está en uso y se cae si se deja vacío. Pero hay que repartir las culpas y no olvidarnos tampoco de las cosas buenas. Alcalá ha sufrido, en un balance final, más bajo las manos de los civiles que de los militares (que no dejan de ser servidores públicos).
Alcalaino
martes 28 de diciembre de 2010 a las 10:09 horas
Mira "Militares" los cuarteles de principe y lepanto fueron vaciados por dentro por los militares, en vez de continuar la universidad, Todas o casi todas las ventanas de esos cuarteles no son las originales, derribaron donde les vino en gana sin mirar si era valioso o digno de guardar como muchas pinturas, Que bartolo los tiene con andamios pues si, pero tambien tiene la culpa la universidad que en vez de meter dinero se van a guadalajara a crear otro campus, asi que no me vengas quien tiene la culpa que todos lo sabemos y vete a mirar la exposicion que aprenderas un poquito, por cierto como dejaron los militares los edificios, hechos una pena y expoliados y el cuartel de la bripac en la carretera de meco,se caen a pedazos.
Militares
martes 28 de diciembre de 2010 a las 09:09 horas
Pues si no fuese por los militares dime tú dónde estarían ahora los edificios de Alcalá. Mira los cuarteles de Principe y Lepanto, con el ejercito estaban en pié. Con Bartolo están sujetos por andamios y a punto de caerse. Es o no es
Alcalaino
lunes 27 de diciembre de 2010 a las 18:01 horas
La aberracion que hicieron los militares con todos los edificios fue penosa sin contar todo lo que expoliaron para Madrid, y encima se vanaglorian que sin ellos huviera desaparecido todo.
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Vistas del Colegio de todas las Armas desde la plaza de San Diego tal y como lo proyectó De la Iglesia