Alcalá de Henares • Actualidad • Salud
Una ‘puesta a punto’ cardíaca en sólo una hora
Marina de la Cruz - lunes 13 de diciembre de 2010 a las 22:34 horas
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Más de cien pacientes han pasado ya por la Consulta Monográfica de Alto Rendimiento en Insuficiencia Cardiaca del Príncipe de Asturias.

 

“Sabemos que no podemos hacer milagros. Pero mejorar la vida de estos pacientes para nosotros ya es muy importante”, afirma el doctor Benjamín Muñoz, médico internista del Hospital Príncipe de Asturias y responsable de la Consulta Monográfica de Alto Rendimiento en Insuficiencia Cardiaca. Por ella pasan cada día pacientes cardíacos crónicos, la mayoría mayores de 65 años, y la mayoría de los cuales han visto menguar su calidad de vida. En una hora se les realizan analíticas, electrocardiogramas y ecocardiogramas, se analiza su hormona cardíaca y se revisa su tratamiento. Con esta consulta se les evita lo que antes habría supuesto cuatro o cinco visitas al especialista. Y se mantiene a raya una enfermedad que cada año causa 800 ingresos en el Hospital Príncipe de Asturias.

“Algún día estoy más desanimado. Ángel Rodríguez nunca había tenido problemas de corazón, hasta que sufrió un infarto hace dos años, a los 72. Ahora tiene “un corazón bastante delicado”, según su médico, y toma una decena de pastillas todos los días. Es, además, diabético e hipertenso, y sufre apnea del sueño. En la consulta del doctor Muñoz le toman la tensión, miden la saturación de oxígeno en su sangre y su frecuencia cardíaca, comprueban su respiración, le pesan y le miden. Y también le hacen preguntas para comprobar cómo afecta la enfermedad a su vida diaria: si sufre fatiga o cansancio, si necesita dormir con más de una almohada o si su corazón le permite llevar las bolsas de la compra o subir escaleras.  

El ecocardiograma es la prueba más larga de la consulta, y también la más importante. “Miramos el corazón por dentro con ultrasonidos, válvula por válvula, cámara por cámara”, dice el doctor. Comprueban el tamaño de los ventrículos, los aurículas y las válvulas, la velocidad con la que avanza la sangre en cada latido, o el movimiento de las paredes del corazón. Y mientras el corazón de Ángel se ve latir en la pantalla del ecógrafo portátil, en otro lado de la sala una enfermera recibe en unos minutos los resultados de la analítica de Ángel y de los niveles de su hormona cardíaca: la que les da un índice del deterioro de las funciones de su corazón. 
 
El penúltimo paso es un pequeño examen que es más bien un repaso de su vida diaria, y de cómo le afecta su insuficiencia cardíaca. Ángel puede subir un piso de escaleras e incluso dos; no nota las piernas hinchadas al despertarse y es capaz de asearse y vestirse solo. Ya sólo falta un repaso a los medicamentos que toma cada día, y que tendrá que aumentar en otras dos pastillas. “Este corazón hay que cuidarlo, Ángel. Está bastante delicado, pero su tratamiento es bastante adecuado”. Esa es la conclusión que recibe del doctor Muñoz. Eso y que no tendrá que volver a pasar por el Príncipe de Asturias hasta dentro de cuatro meses. Y entonces volverán a examinarlo de arriba abajo.


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