Años 70. Galicia. Bieito Romero era todavía un niño cuando encontró en casa un diccionario de gallego de su hermano con una palabra marcada en rojo. Lubre: lugar sagrado donde los druidas hacían sus rituales. “Añádele el elemento mágico de los celtas que es la luz de la luna en la noche (luar) y ahí lo tienes”, dice Bieito. En 1985, la unión de ambos términos parió el nombre de la banda de música en gallego más importante del país: Luar na Lubre.
Entre ese momento y estas líneas, hay 25 años de éxitos a los que han caído rendido público, crítica y profesionales. En 1.999 Mike Oldfield versionó en su disco Voyager el tema de Bieito O Son do Ar, e invitó a la formación a girar con él. El gallego sonó en los cincos continentes. Ahora ve la luz Solsticio, el duodécimo trabajo de estos veteranos que no han perdido un ápice de ilusión. Hoy lo presentan en primicia en el Teatro Salón Cervantes con motivo del XII aniversario del Día del Patrimonio. “Un nuevo ciclo, las mismas raíces”, dicen Bieito y Sara Louraço, el alma y la voz del grupo.
–Comienza una nueva etapa. ¿Qué tiene de especial Solsticio?
Bieito Romero– Una nueva etapa es un nuevo nacer. Tras Ao Vivo había que dar pasos siguiendo la cordura de lo que hicimos. No vas a romper con todo ¿no? Así que nos adentramos en la estética de la música medieval que, en Galicia, tenemos suerte de que sea muy rica. El galego se usaba como idioma culto en las cortes de Alfonso X, los trovadores componían y todo eso tiene una riqueza impresionante. En esta ocasión, abrimos una vía diferente que combina la música tradicional con una parte más evolucionada. El disco, estéticamente, varía por este nuevo concepto. Es música medieval con tratamiento folk.
–Siempre con la consigna de llevar lo gallego a todos lados.
Sara Louraço– Una de las funciones del grupo es la divulgación de la cultura gallega. Y para eso, tenemos mucha materia prima: de música, de tradiciones... Es nuestro sentir lo que plasmamos en cada trabajo.
–Habéis actuado en más de 25 países. ¿Es complicado trasmitir ese sentir galego fuera de España?
B.R.– Es sorprendente ver que la reacción del público es muy similar, incluso sin entender y siendo una música desconocida para ellos. Estamos dentro de un circuito de música denominada celta que la gente reconoce fácilmente pues es muy universal. Pero nosotros añadimos a ésta la propuesta gallega. Le damos una sonoridad distinta que la distingue de lo irlandés, de lo bretón, con lo cual la curiosidad que despierta es mayor pues a la gente le suena lo que escucha a algo muy cercano pero a la vez muy diferente. Desde Palestina a Brasil, Canadá, Cabo Verde... Siempre la reacción fue similar.
S.L.- El hecho de ser algo desconocido llama la atención a la gente que quiere conocer un poco más de Galicia.
–¿Es de eso de lo que más orgullosos os sentís? ¿De haber hecho del gallego un idioma universal?
B.R.– Eso es. A mí cuando me decían que ‘la música es el lenguaje universal’ pensé que era una frase hecha. Yo lo he visto, lo he vivido en los escenarios. No es necesaria la palabra para conectar con gente. La música da complicidad, nos une y hace que tengamos 18.000 amigos en facebook. ¡Es la hostia! Que te encuentras a gente de Corea o de Egipto que se interesa por la cultura gallega, que quieren aprender a hablarlo...
–Es que Galicia es mucho más que el Camino de Santiago.
B.R.– Sí. Uno de los grandes problemas que tiene es su proyección exterior. De puertas para fuera es la Catedral de Santiago, el Camino, el marisco y la gaita como topicazos. Nuestra función es llevar una Galicia diferente, a través de la música, a todos los lados con la máxima dignidad y fuera del topicazo de turno. Y lo hacemos con la cabeza bien alta.
–Con esa idea nacisteis hace 25 años. ¿Era más difícil entonces hacer este tipo de música?
B.R.– Hace 25 años había mucha ilusión pero pocos medios y posibilidades. Era una música no reconocida, ni siquiera por la propia gente. Una serie de personajes que estábamos ahí fuimos levantando poco a poco esta cuestión e hicimos que el folk gallego sea uno de los movimientos musicales más importante. La calidad que hay en Galicia ahora es impresionante. Eso hace 25 años era impensable. Ahora los jóvenes gallegos escuchan folk, no rock ni pop. Es curiosísimo.
S.L.- Es una cultura viva para las nuevas generaciones. Un tema para muchos festivales y encuentros. Hay un futuro en esta música.
–¿Os planteáis una vuelta de rosca y escapar de lo celta?
B.R.– El tema música celta es una etiqueta donde nos sentimos cómodos. Después, el calificativo que la gente quiera ponerle a nuestra música que se lo ponga. Esto puede ser música étnica, céltica, gallega, ... No pretendemos etiquetarnos. Preferimos que la gente diga lo que ve, lo que siente y lo que oye.
S.L.– Incluso dentro de esa etiqueta, podemos acercarnos a otros estilos. En este disco hay rock en determinados temas, otros son medievales, otros más dance. Son pinceladas, matices. Estamos siempre buscando nuevas sonoridades.
–Hoy el TSC escuchará por primera vez este nuevo trabajo, Solsticio. ¿habrá hueco para los clásicos?
B.R.– Habrá nueve temas del nuevo trabajo de los casi 30 que se podrán escuchar. Va a ver pinceladas de toda la trayectoria. Sonarán los clásicos como O Son do Ar, Chove en Santiago, Tu gitana... Son temas que no puedes quitar del repertorio porque la gente se te tira encima. Alguna vez lo quitamos, y hubo que ponernos. La gente lo pedía a gritos. –Cumplidos los 25 años, ¿os atrevéis con 25 más?
S.L.–Los que hagan falta.
B.R.– Si la salud acompaña no hay problema. Una vez pasado lo peor, que es lo que hubo, creo que es sólo una cuestión de constancia. Ser coherente con el camino que llevas realizado y continuarlo.
Luar na Lubre. Hoy, a partir de las 20 horas, en el Teatro Salón Cervantes
Desirée Santos |