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Ana María Matute, premio Cervantes a una dama de cuento
Redacción - miércoles 24 de noviembre de 2010 a las 14:18 horas
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Dieciocho años después de que lo ganara Dulce María Loynaz, una mujer vuelve a alzarse con el 'Nobel' de las letras españolas.

 

Nunca ha estado tan cantado el Premio Cervantes; y nunca ha impartido menos la ausencia de sorpresa: el máximo galardón de las letras españolas fue a manos de Ana María Matute, la decana de la narración española y eterna aspirante al galardón. La elección fue, además, más veloz que nunca: antes de mediodía la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, compareció ante los medios para anunciar al galardón a una escritora que es “un ejemplo maravilloso para todas las mujeres”.

 

Por su “capacidad para manejar diferentes tonos para diferentes públicos”, por su “lenguaje propio", e incluso por su su “trayectoria vital", según palabras de distintos miembros del jurado, Ana María Matute (Barcelona, 1925) se convirtió ayer en la tercera mujer en ganar el Premio Cervantes, tras María Zambrano (1988) y la cubana Dulce María Loynaz (1992). El mejor retrato de la premiada fue, no obstante, el de su paisano y colega en el ‘club’ del Cervantes, Juan Marsé, integrante del jurado: “Es una escritora realista y al mismo tiempo con una proyección a lo fantástico sorprendente".

 

En efecto, nadie mejor para enhebrar la realidad más cruda y la más desbordante fantasía, en mundos infantiles y mágicos, que esta académica de la Lengua, autora de casi una veintena de novelas y otros tantos volúmenes de cuentos; y ganadora, entre otros muchos, del Premio Planeta, el Nadal y el Nacional de las Letras Españolas. Ana María Matute se crió en el seno de una familia adinerada y conservadora y comenzó a escribir siendo muy niña. A los 19 años se le publicó su primer cuento y con 23 su primer libro, Los Abel. En 1954 ganó el Planeta por Pequeño Teatro y se confirmó en el mundo literario. A partir de entonces, se dedicó por entero a la escritura, influida, entre otras cosas, por su experiencia durante la Guerra Civil, que estalló cuando era niña.

 

Tras varios silencios narrativos, en los 90 su obra se revitalizó con la exitosa Olvidado Rey Gudú. Y con 85 años, sigue en activo. Acaba de ver la luz La Puerta de la Luna (Destino), una recopilación de todos los cuentos de su carrera en los que afloran, entre otras cosas, su lucha contra la injusticia, y es que confiesa no sentirse “nada orgullosa de pertenecer a la especie humana".

 

Defensora a ultranza de la infancia, critica que en la literatura española el niño haya sido tratado como “un ser inferior", y todavía le “molesta" escuchar eso de que un niño es “un proyecto de hombre".

 

El placer de escribir

Matute dice ver el mundo “a través de los ojos de la escritora", porque, según ha comentado, “puede surgir un libro de la cosa más inesperada". De lo que no puede prescindir es del placer de escribir, y es que, aunque en 2008 dijo que Paraíso inhabitado sería su última novela, ya tiene entre manos la próxima. La escribirá como suele hacer, en su máquina electrónica y por las mañanas. De la tarde no le gusta “ni el nombre”: lo único, la siesta. “Un premio no hace a un escritor, hace lectores", sentencia la autora. El Cervantes, que le entregarán los Reyes el próximo 23 de abril en la Universidad de Alcalá, seguro que los multiplicará.


Comentarios Sociales



Comentarios
Jose
miércoles 24 de noviembre de 2010 a las 21:12 horas
Bien por la Matute!! Por fin el Cervantes le hace justicia
Uno de la muga
miércoles 24 de noviembre de 2010 a las 14:40 horas
La fantasía y la ternura entran en el Parnaso cerbantino.
Me alegro por Ana María y por las letras.
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