Alcalá de Henares • Actualidad • Cultura
Cinco siglos de historia a la hoguera
Redacción - lunes 22 de noviembre de 2010 a las 09:44 horas
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El 11 de agosto de 1939 ardió la parte más suntuosa del Palacio Arzobispal.

 

El edificio predilecto de los arzobispos de Toledo, joya de la arquitectura renacentista, cuna de reyes, sede del primer encuentro entre Colón y los Reyes Católicos y sede del Archivo Central, con más de 140.000 legajos del siglo XV al XX; ardió como una tea en la noche del 11 de agosto de 1939. 


El que podría ser hoy el monumento más valioso de Alcalá se salvó milagrosamente de los bombardeos y destrozos de la Guerra Civil. Pero la contienda le dejó una huella envenenada:  el ejército republicano montó en parte de sus dependencias un taller de carros blindados que el ejército franquista no desmanteló. Convivían de este modo, en temeraria vecindad, un ‘bosque’ de vigas y artesonados de valor histórico incalculable, más toneladas de documentos de la historia de España del archivo instalado en el palacio en 1858; con combustibles y depósitos de munición.


Era cuestión de tiempo, por tanto, que la desgracia cayera a plomo sobre el majestuoso edificio. Y el momento llegó una calurosa tarde de verano, cuando un soldado dio la voz de alarma al advertir una columna de humo procedente del basurero del taller. El fuego se extendió a toda velocidad por la zona más noble del palacio: la crujía del salón de San Diego, el patio de Fonseca, la escalera de Covarrubias y los salones del Ave María. Los bomberos procedentes de Madrid trataron de atajar las llamas, pero entre la escasez de agua y las explosiones de la munición que obligaron a evacuar a las cuadrillas de extinción, las llamas avanzaron imparables. 


En la madrugada del 12 de agosto se controló el incendio, que tras la investigación judicial se adjudicó a la imprudencia de unos niños que pegaron fuego al basurero. El ejército quedó excluido de toda responsabilidad y también se acallaron las voces que, aún hoy en boca de los más mayores, hablaban de sabotaje.


El abandono de las ruinas ennegrecidas fue la puntilla al palacio, que todavía se sueña con recuperar a partir de piezas dispersas. En 2009 el investigador local José María San Luciano lo ‘reconstruyó’ en papel, junto a la historia del suceso, en el libro El incendio y destrucción del Archivo General Central.

 

Pedro P. Hinojos


Comentarios Sociales



Comentarios
Una alcalaína
miércoles 24 de noviembre de 2010 a las 12:34 horas
totalmente de acuerdo con esta iniciativa, en mi caso dinero no puedo aportar, pero estaría encantadísima de prestar mi ayuda en lo que fuera, excavaciones, documentación, lo que sea. Estoy segura que muchos jóvenes alcalaínos y no ta jóvenes, estaríamos dispuestos a colaborar.
Joven
martes 23 de noviembre de 2010 a las 10:00 horas
La Frauenkirche es un ejemplo de que con voluntad se pueden hacer este tipo de cosas. Yo, y estoy seguro de que muchos otros también, estaría dispuesto a contribuir con este proyecto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Frauenkirche_%28Dresde%29
alcala
martes 23 de noviembre de 2010 a las 09:58 horas
fran b:no hay dinero para esto,pero para andar buscando huesos de cuando la guerra civil si tienen dinero,y muchisimo.
es una pena que ese dinero que no es mas que corrupcion delante de nuestras narices no se emplee en recuperar este patrimonio que generaria riqueza en la ciudad.
fran b.
lunes 22 de noviembre de 2010 a las 16:42 horas
Ahora se está excavando el Ave María, esta semana han salido los suelos y bases de comlumnas.
El estudio del patio de Fonseca ya está hecho. Cuadrando las piezas he se conservan con los planos de la época.
No se va más rápido porque no hay más presupuesto.
Valmores
lunes 22 de noviembre de 2010 a las 11:37 horas
Alcalá debería apoyar las voces que claman por la recuperación del Palacio Arzobispal. No una recreación falsamente historicista. Pero sí colocar in situ las piezas que se conservan, en su debido lugar; recrear parte de los volúmenes, como se hace en infinidad de yacimientos arqueológicos; excavar y documentar los abundantes cimientos que yacen bajo el aparcamiento y los solares interiores... No hay ninguna ley que lo prohíba, ninguna. Alcalá ganaría a cambio un espacio de alto valor histórico, cultural y turístico. parte de el esplendor perdido. Una joya que mucha gente querría venir a visitar.

Una obra costosísima si se intentara hacer de una sola vez. Pero dentro de un programa de intervenciones parciales a lo largo de los años, con voluntad y dedicación, no sólo devolvería el Palacio Arzobispal al lugar digno que le corresponde, sino que sería fuente de riqueza y creación de muchos puestos de trabajo. ¿Por qué no luchar por ello?
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