El 40% de los europeos dedicamos el mismo tiempo a ver la tele, navegar por Internet, visitar a nuestros amigos... y jugar a algún videojuego. Entre seis y catorce horas semanales en función del hábito o del tiempo libre. Así que a nadie sorprende que la industria del videojuego haya superado con creces a la cinematográfica. Jorge Ramón Puig, un catalán de 27 años afincado desde hace un par en Alcalá de Henares, pertenece a esta ‘joven industria’ desde que en 2006 creara su propia empresa de videojuegos (Nurendsoft).
La crisis le empujó a intentarlo por su cuenta y su bagaje y entusiasmo hicieron el resto. “Mi primer videojuego lo hice a los 16 años”. Una aventura gráfica para PC inspirada en un cómic que su hermano había creado junto con un amigo. ‘Bastardos perdidos en Adreimayav’ se convirtió en la primera prueba de fuego de Puig y el espaldarazo definitivo para no distraerse de su objetivo. “A partir de ahí fui en serio”, confiesa. Y tanto. En 2003 descubrió el Festival Art Futura, el festival de Cultura y Creatividad Digital de referencia en España. Entonces, Puig se alzó con el segundo premio a la mejor ambientación por la versión en 3D de ‘Bastardos...’ Comenzaban los parabienes que no cesarían hasta prácticamente hace dos años. En 2004 fue finalista con otro videojuego, ‘Shadows Hunter’; en 2005 volvería a la carga con ‘Annunaki’ (una historia de militares en 3D doblado al castellano gracias a la colaboración de amigos); en 2006 obtendría el reconocimiento más importante que un creador de videojuegos puede lograr: el del público, y gracias a ‘King of bastards’ consiguió 96.000 descartas en Internet.
En 2007 Puig diseñó incluso un videojuego para que el hijo de una compañera de trabajo –en aquel entonces era empleado de Pyro Studios y colaboró en el diseño de ‘Planet 51’ en la versión Wii– superara con éxito su asignatura hueso: las matemáticas. “Uno de los personajes llevaba su cara, y aprobó”, se congratula.
Y así hasta ‘Magical Gloves’ (Guantes mágicos), un videojuego ‘indi’ –de independiente, aclara Puig–, también para PC donde la protagonista Mia es una niña de 12 años que sufre el secuestro de su hermano pequeño. Para rescatarle, ésta debe recuperar unas páginas doradas (su hermano está retenido en el mundo de los libros) para enfrentarse con éxito al malo malísimo. El videojuego ganó el Primer festival de Videojuegos independientes celebrado en Zaragoza. Y se puede descargar online por tan sólo dos euros (también a través del móvil) a través de su web (www.nurendsoft.es).
Lo interesante de este videojuego en 3D radica en la movilidad. “Mueves el ratón, muy al estilo de la Wii, e interactúas con muchos elementos”. Sin descontar su precio. “El presupuesto de este videojuego es de prácticamente cero porque cuando desarrollé la demo, en 2008, estaba trabajando, y salvo mi novia, que es diseñadora y me ayudó con el manual y la presentación, yo soy el programador, el guionista, etc.” Su sede social es su casa, y su despacho un rincón tecnológico con dos ordenadores (en realidad tres pero no emplea el tercero), varias impresoras, un escáner, unos cascos, discos duros externos... Y los reconocimientos obtenidos como aliciente para seguir adelante.
Puig tampoco dispone de un equipo de tester (probadores de videojuegos) para detectar fallos, por eso echa mano de sus amigos y familiares; y su distribuidor es la propia web que ha desarrollado para que todo aquel que desee pasar un rato divertido, pueda descargarse el juego. Ésa es la diferencia entre un videojuego de 40 ó 70 euros y uno de 2, aclara Puig.
Este joven informático que elabora videojuegos ‘made in Alcalá’ espera, algún día, disponer de su propio equipo humano. Y sobre la violencia o no de algunos juegos y sus efectos, Puig señala. “Hace tiempo que los videojuegos dejaron de ser para niños. Por eso hay que tener muy en cuenta la edad recomendada que aparece en las carátulas.”
En primera persona
“Tengo 12 consolas y 300 juegos” -¿Cuántas horas dedicas a jugar al ordenador o a la consola? -No muchas, unas dos horas diarias. Aunque en mi caso, juegas para investigar. Además, no soy muy bueno.
-Pues las estanterías están repletas de videojuegos... –Es que colecciono. Tengo consolas de todas las épocas, unas doce, y cerca de 300 videojuegos. He convertido mi pasión en mi dedicación, y es que no hay un estudio específico y reglado de cómo hacer un juego. Por eso después de estudiar Electrónica e Informática hice un máster en Diseño de Videojuegos por la Universidad de Pompeu Fabra.
-¿Cuántas descargas lleva el Magical Gloves? –Unas 200.
-¿Y andas metido en algún otro proyecto? –Sí, en un juego arcade de acción. El jugador pilota un helicóptero y debe enfrentarse a unos monstruos salidos de un laboratorio que se escapan del control de los científicos. Tendrá gráficos de última generación y también un ranking online donde cada jugador pueda subir su puntuación, bien en su Facebook u otra red social
-Y en España, ¿somos pioneros en esta industria? –Con la crisis estamos perdiendo mucha imagen internacional. No estamos reconocidos. |