Del casi medio millar de trabajadores, sólo permanece un centenar en la factoría |
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Cuando en febrero de 2009 Electrolux puso bajo lupa la eficiencia de la fábrica de Alcalá, los trabajadores aprobaron un plan que incluía congelación salarial, aumento de productividad y externalización de algunos servicios, entre otras medidas. El esfuerzo no fue suficiente para salvar la planta, pero quizá sirvió para que la compañía tratara de minimizar, de algún modo, su cierre. Comité de empresa y Electrolux llegaron a un acuerdo respecto a las posibles salidas e indemnizaciones. Además de las prejubilaciones, las bajas indemnizadas llegan a los 69 días por año trabajado, además de los lineales (6.000 euros para aquellos con una antigüedad de 0 a 4 años; 9.000 en caso de 4 a 8 años y 12.000 de 8 en adelante). Cerca del 70% de la plantilla se ha decantado por esta opción. El resto espera al futuro inversor.
Otros ejemplos de reconversión industrial En España, cuando una empresa deslocaliza su producción o decide, simplemente, echar el cierre, nadie viene a ocupar su puesto. Las compañías gastan buena parte de su presupuesto en abonar las indemnizaciones y prejubilaciones de sus trabajadores. Por eso la reconversión industrial no suele figurar entre sus prioridades. En Alcalá, de momento, Electrolux ha sido la primera en buscar un socio inversor que la ‘sustituya’, un rara avis en la antología industrial del Henares. Afortunadamente, existen otros ejemplos en España. Michelin, en Aranda del Duero, Danone en Ultzama (Navarra) o Sony en Viladecans (Barcelona) son los nombres propios de otras compañías que trataron de atenuar su marcha y minimizar su impacto social, en una coyuntura económica muy complicada.
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