Las empresas son cada vez más exigentes con el perfil del candidato y éste ha de demostrar sus actitudes y habilidades en, como mucho, dos páginas. Para ello es fundamental dedicar tiempo a la elaboración de un currículo donde los datos deben ser claros y concretos para captar la atención del reclutador y demostrar el valor añadido que podemos aportar a una compañía.
Según Page Personnel, líder mundial en selección directa y temporal de profesionales, un currículo, además de estar actualizado, debe reflejar de forma clara y concisa quiénes somos y qué ofrecemos. Los datos personales, la formación y la experiencia laboral deben venir reflejados, ya que el objetivo final es conseguir una llamada telefónica que permita realizar una entrevista donde el candidato demuestre su valía.
La fotografía que acompañe a estos datos en el encabezado debe ser formal y profesional ya que es la primera imagen que la empresa tendrá del candidato.
Después, la experiencia profesional. Es importante enumerarla desde la más reciente a la más antigua para que el reclutador pueda observar, en un primer golpe de vista, la posición actual que ocupa el candidato o su última experiencia laboral. Las funciones desempeñadas en cada experiencia explicadas de una forma breve y concisa serán un valor añadido en el currículum.
En cuanto a los logros obtenidos, deben ser cuánto más concreto, mejor. En la información profesional, se debe indicar los títulos más recientes que se posean: desde carrera universitaria hasta los títulos de post-grado o cursos realizados.
Los idiomas y la informática son básicos. Respecto a los primeros, hay que destacar el nivel que se tiene y, si se posee un título, especificar la calificación y el instituto o escuela por la que se ha obtenido. En el ámbito informático hay que especificar las herramientas ofimáticas que se conocen y el nivel conseguido.
Y recuerde. Nada de lo anterior surtirá efecto si el currículum está mal redactado o con faltas de ortografía. Las erratas dicen mucho de un candidato.
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